Competitivivienda

3 min
Una panorámica de Barcelona
10/10/2026 - 08:03 h
Presidente de Pimec

La crisis de la vivienda ha adquirido una dimensión que va más allá del ámbito social y económico, hasta el punto de que ha precipitado la convocatoria anticipada de elecciones. Esta situación evidencia la magnitud de un problema que condiciona cada vez más el presente y el futuro del país. Durante demasiado tiempo hemos abordado la vivienda principalmente como una cuestión social, que lo es, y de gran trascendencia. Pero hoy también se ha convertido en un problema para nuestras empresas y su competitividad, ya que la dificultad para acceder a una vivienda asequible condiciona dónde podemos vivir, pero también dónde podemos trabajar, qué oportunidades profesionales podemos aceptar y qué capacidad tienen las empresas para atraer y retener el talento.

Por eso, desde Pimec compartimos la necesidad de adoptar medidas para hacer frente al problema de la vivienda, proteger a las personas vulnerables y ampliar el parque de vivienda asequible. Necesitamos más vivienda disponible, no menos, y por eso hace falta seguridad jurídica, estabilidad normativa y confianza; las políticas públicas deben encontrar el equilibrio entre la necesaria protección social y la creación de las condiciones que permitan incrementar la oferta. Ambas cuestiones no son incompatibles; al contrario, deben formar parte de una misma estrategia.

Incrementar la oferta exige actuar sobre los diferentes factores que hoy dificultan la disponibilidad de vivienda con una visión de largo plazo. Desde Pimec defendemos también la colaboración público-privada para impulsar la promoción de vivienda asequible. Las administraciones y el sector privado deben ser capaces de sumar recursos y capacidades para dar una respuesta más ágil a una necesidad que ya afecta al conjunto de la economía.

El problema requiere, por tanto, una mirada transversal. No podemos continuar abordándolo con medidas aisladas y cambios normativos que dificulten la planificación a medio y largo plazo. Reivindicamos el Pacto Transversal por la Vivienda como el espacio desde el cual construir soluciones compartidas, estables y sostenibles en el tiempo.

Esta mirada transversal implica entender que no solo estamos ante un problema de funcionamiento del mercado de la vivienda, sino ante un factor que condiciona directamente la competitividad del país. Las políticas de vivienda deben formar parte también de las políticas económicas e incorporar la realidad del tejido empresarial en la toma de decisiones. Es aquí donde vivienda y competitividad pasan a formar parte de una misma ecuación.

Y debemos hacerlo también desde una perspectiva empresarial. Cuando una persona no puede permitirse vivir razonablemente cerca de su lugar de trabajo, el problema deja de pertenecer exclusivamente al ámbito de la vivienda. Se convierte en un problema de ocupación, talento, productividad, movilidad y competitividad. La falta de vivienda asequible obliga a muchas personas a vivir cada vez más lejos del trabajo, incrementa los tiempos y los costes de los desplazamientos y agrava los problemas de movilidad. A la vez, las empresas tienen más dificultades para cubrir determinadas vacantes, retener profesionales y crecer allí donde hay oportunidades.

Esta realidad afecta especialmente a las pymes, que tienen menos herramientas para compensar un coste de vida elevado y las dificultades de movilidad de las personas trabajadoras. Cuando encontrar vivienda o poder desplazarse cada día hasta el lugar de trabajo se convierte en una barrera para aceptar un trabajo o desarrollar un proyecto profesional, esta barrera se acaba trasladando también a la empresa. La crisis de la vivienda se convierte, así, en un freno al crecimiento empresarial.

Debemos superar la idea de que las políticas de vivienda y las políticas económicas transitan por caminos separados. Facilitar el acceso a una vivienda asequible también es hacer política económica porque favorece la movilidad laboral, facilita la contratación, contribuye a retener el talento y permite que las empresas desarrollen sus proyectos allí donde hay actividad y oportunidades. No puede haber una economía plenamente competitiva si las personas que la hacen posible no pueden acceder a una vivienda.

El reto es demasiado importante para abordarlo desde posiciones parciales; necesitamos colaboración, diálogo y políticas que combinen protección social, seguridad jurídica, viabilidad económica y aumento de la oferta.

Una sociedad que no puede ofrecer soluciones de vivienda a las personas que trabajan, emprenden y generan actividad difícilmente podrá tener empresas competitivas. Debemos entender que la crisis de la vivienda es también una crisis de competitividad empresarial. De aquí nace el concepto de competitivivienda: dos realidades que ya no podemos abordar por separado porque el futuro de una condiciona directamente el de la otra. Sin vivienda asequible no hay talento, sin talento no hay crecimiento y sin crecimiento no hay competitividad. Resolver la crisis de la vivienda es, por tanto, una condición indispensable para reforzar el futuro de nuestras pymes y de nuestra economía.

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