El invento catalán que revolucionó el cultivo de olivo en todo el mundo

Agromillora celebra sus 40 años reivindicando la innovación y presumiendo de ser un vivero de referencia global

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Máquinas cosechadoras en un campo de plantación en hilera.
31/10/2026 - 13:04 h

El paisaje del viñedo es un elemento inseparable del municipio de Sant Sadurní d'Anoia. Esta población de poco más de 10.000 habitantes del Alt Penedès acoge a más de 60 elaboradores de espumosos y sus campos llenos de cepas, los cuales han convertido a la región en un referente de la producción de vino en Cataluña. Pero entre los terrenos arcillosos y las masías más imponentes se esconde una empresa del sector agroalimentario que, a su manera, también revolucionó el mundo hasta convertirse en un faro dentro de su sector.

Precisamente fue el viñedo el que inspiró a Carles Sumarroca, fundador de Agromillora, a emprender un proyecto inaudito hasta la década de los ochenta. Con la voluntad de reutilizar las máquinas de recolección de una finca familiar, la idea de mecanizar la cosecha de oliva –de tamaño similar al grano de la uva– empezó a tomar forma. ¿Y si fuera posible dejar de lado la recogida manual para pasar a la mecanización, tal como se hace con la uva? Tras numerosas investigaciones, se acabaron tocando las teclas adecuadas. En aquel momento surgió la plantación de olivo en seto, un método hasta entonces inaudito, pero que hoy en día se aplica en todo el mundo.

"No se mecaniza porque sí, sino porque falta gente que trabaje en el campo, porque el fruto no toca el suelo, porque también hay un ahorro en la aplicación de fitosanitarios", explica la directora de comunicación y marketing del grupo Agromillora, Patrícia Pujades, en declaraciones al ARA. Sin duda, la gran ventaja de esta técnica es la mejora del rendimiento del campo: en una hectárea donde antes se podían plantar entre 100 y 200 olivos –dejando su separación correspondiente y esperando diversos años para obtener una producción estable– ahora se puede plantar diez veces más, reduciendo a la vez los tiempos de maduración.

La empresa, que este 2026 cumple 40 años, ha extendido esta técnica hacia otros cultivos, hasta el punto de que la plantación en seto es el único método que se concibe para algunos productos. Gracias a su estrategia basada en la investigación y en la diversificación, el cultivo del olivo representa una tercera parte de su facturación total, mientras que han ido ganando peso otros cultivos como los frutos rojos, con una cuota del 20%; el almendro, con un peso del 12%, o la vid y la fruta de hueso, con un 10% cada uno.

La segunda revolución

El método de plantación en hilera fue la primera gran revolución de Agromillora, pero la ambición de su fundador le encaminó hacia un segundo gran hito. Fue en un viaje a Italia cuando Sumarroca conoció el cultivo de plantas in vitro, una experiencia que le quedó grabada en la memoria. El empresario lo vio como una oportunidad para mejorar la calidad de las plantas frutales que se plantaban en el territorio catalán. Fue así como decidió poner en marcha un laboratorio de investigación, combinando esquejes e introduciendo los primeros cultivos con microinjertos.

Los resultados también superaron todas las expectativas hasta el punto de que la empresa se ha convertido en uno de los viveros de referencia a escala global. La compañía cuenta actualmente con 11 laboratorios y 12 viveros repartidos por los cinco continentes, con presencia en 25 países. Cada año, Agromillora entrega alrededor de 100 millones de plantas a cerca de 3.500 clientes que salen de los más de 628.000 metros cuadrados de sus invernaderos. En paralelo, la empresa continúa trabajando con algunas de las universidades más prestigiosas del sector agrícola –como la UC Davis o la Universidad de Michigan en los Estados Unidos o centros como el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) en Cataluña– para ampliar su catálogo de variedades.

Seguimiento de las plantaciones de Agromillora en uno de sus viveros.

Precisamente este último elemento cobra especial relevancia en un contexto marcado por el cambio climático, las sequías o las enfermedades en el campo. "Nuestro objetivo es tener el abanico de opciones más amplio posible, porque las condiciones [de los mercados donde tienen presencia] son muy diferentes", apunta Pujades.

Uno de los ejemplos más evidentes de este progreso es la creación de la variedad de olivo Lecciana, obtenida a partir de un trabajo conjunto con la Universidad de Bari. La planta nace de un cruce entre las variedades Arbosana y Leccino y tiene la capacidad para resistir la Xylella fastidiosa, una bacteria que ha matado cerca de 22 millones de olivos en Italia.

Después de 40 años de historia, Agromillora ya se prepara para alcanzar un nuevo hito insólito, esta vez en cifras de facturación. Este 2026, la empresa espera superar los 100 millones de euros y, de cara a los próximos cinco años, sobrepasar la barrera de los 150 millones de euros, impulsándose en cultivos como los frutos rojos, en la apuesta por mercados como el americano y en nuevos segmentos de negocio vinculados al asesoramiento sobre la gestión de explotaciones por parte de grandes inversores.

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