KPMG Australia, acorralada por el juego sucio de sus socios

Las investigaciones por malas praxis se acumulan mientras la compañía pierde clientes y contratos

3 min
Vista aérea de Sídney
Aleix Graell
21/10/2026 - 07:03 h

Sídney“Supe que existía este correo electrónico hace tres semanas”. “No, no es una respuesta satisfactoria. Señora Hoggett, ¿escribió este correo electrónico? Ahí está su nombre”. “Sí, y acepto toda la responsabilidad”. “Era consciente de ello, cuando lo escribió la primera vez. Fue una decisión consciente escribirlo y enviarlo. Esto no es posverdad. Ahora puede decir: «¡Oh! Ahora soy consciente». Cuando escribió aquel correo electrónico usted era una persona consciente, viva, que respiraba y ganaba un millón y medio de dólares anuales”.

A pesar de negarlo reiteradamente, Eileen Hoggett, exdirectora general de KPMG Australia, admitió a preguntas de la senadora Deborah O’Neil, en el comité parlamentario que investiga a las corporaciones y los servicios financieros, que en 2023 había enviado un correo electrónico a un compañero dándole permiso para revisar unos documentos que tenía en su taquilla: "Tiene que hacerlo con cautela sin que lo sepa mucha gente”.

Los documentos pertenecían a la inmobiliaria Lendlease e incluían, entre otras cosas, tasaciones de rivales como PwC y Ernst & Young. Hoggett y otros directivos de KPMG los sacaron del consejo de administración de su cliente para ayudar a otros socios a ganar contratos, por ejemplo el banco Westpac. De hecho, en una reunión en octubre de 2023, la auditora general de Westpac, Kim Lawry, hizo fotografías de los documentos aunque ante el comité dijera que no lo recordaba, y aceptó que las había enviado.

El escándalo comenzó en marzo cuando la senadora O’Neil aireó las denuncias de un trabajador de KPMG que, tras alertar a la compañía del comportamiento de los directivos en 2024, vio cómo le silenciaban. “Han gestionado muy mal las quejas del informante –recuerda Ian Gow, autor del libro The Big Four–. Parece que han mentido constantemente sobre lo que han hecho y han investigado”.

KPMG encargó informes a dos bufetes externos que inicialmente no encontraron indicios de mala praxis y encontraron abusivo investigar los correos electrónicos de los directivos. Ahora, sin embargo, la compañía afronta hasta siete investigaciones diferentes, y ha perdido clientes importantes como los bancos ANZ y Macquarie, y Lendlease, que ha dejado KPMG después de 57 años.

Presionado por el alto volumen de contratos con las Big Four, el gobierno australiano congeló en julio los nuevos contratos con KPMG y ha encargado un informe que se tenía que entregar a finales de septiembre, pero se retrasará hasta finales de octubre. Aun así, como revelaba Politico el gobierno ha concedido nuevos contratos a la consultora por valor de 38,5 millones de dólares australianos, unos 24 millones de euros, desde julio. Por su parte, según el Australian Financial Review, KPMG ha recibido un tercer informe externo elaborado por Principia Advisory que apunta que la versión del denunciante es cierta, en una empresa en la que los directivos buscaban beneficios a cualquier precio, incluso incentivando a los trabajadores a declarar menos horas de las trabajadas.

A raíz de la herida abierta, la mayoría del equipo directivo ha dimitido, incluido el consejero delegado, Andrew Yates, y el presidente, Martin Sheppard. Socios como Paul Rodgers, Kim Lawry y Julian McPherson también han dejado la compañía, y a Hoggett la despidieron en julio, después de que saliera a la luz que había enviado el correo electrónico. El nuevo consejero delegado de KPMG, John Sams, ha pedido un crédito de 100 millones de dólares australianos (unos 60 millones de euros) a la matriz internacional, a la vez que presiona para aplazar las cuotas millonarias por el uso de la marca durante dos años.

“El trabajo de consultoría está creando una gran presión a los auditores para hacer la vista gorda, ya que la consultoría es mucho más lucrativa que la auditoría”, concluye Andy Schmulow, profesor asociado en la Universidad de Wollongong y especialista en gobernanza corporativa.

Otros casos

El escándalo de KPMG se suma a una larga lista de problemas para las Big Four. Solo en Australia, en los últimos años PwC fue pillada (¡otra vez por la senadora O'Neil!) vendiendo información confidencial del gobierno australiano a clientes como Google para ahorrarles impuestos. Deloitte tuvo que retirar un informe de casi medio millón de dólares hecho con IA, y este año Ernst & Young ha despedido a dos trabajadores por haber accedido de manera fraudulenta a la información bancaria del primer ministro.

Schmulow asegura que es un comportamiento que “se espera de un casino”, no de un grupo de personas que deberían tener una reputación inmaculada. “Es una industria y una profesión que ha perdido completamente el norte”.

stats