Lección de BlackRock antes de las elecciones

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BlackRock, empresa fundada por Larry Fink, gestiona más de 6 billones de euros, equivalentes a seis veces el PIB de España.
08/11/2026 - 08:07 h
Adjunto a la dirección

BarcelonaLa casualidad (la providencia, creen algunos) ha hecho que Barcelona acoja el 26 de noviembre, dos días antes de la jornada de reflexión y tres antes del día de ir a votar en las elecciones generales, a más de 2.000 directivos en el congreso organizado por la Fundación CEDE. Gestión de la incertidumbre, digitalización, inteligencia artificial (IA), geopolítica y las experiencias de altos ejecutivos son materias que preocupan a los 170.000 ejecutivos que forman parte de esta organización, que cumple 30 años y que preside Isidre Fainé, presidente de la Fundación La Caixa y de su brazo inversor, Criteria. La política no será el objeto del encuentro, organizado hace muchos meses, pero seguramente planeará sobre las sesiones, que tienen el lema "Crear valor, construir futuro".

Entre los participantes en la jornada, que también se podrá seguir por *streaming*, además de Reynés, de Naturgy; Lucena, de Aena; Gortázar, de CaixaBank; Garamendi, de la CEOE; Sánchez Llibre, de Foment; Relat, de Fira y Mat Holding, y un largo etcétera, destaca Larry Fink, el todopoderoso consejero delegado de BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, con una cartera de unos 15 billones de dólares (sí, sí, con b), el equivalente a tres veces el PIB de Alemania. Otra casualidad: la intervención será telemática porque en Estados Unidos el 26 de noviembre es el tradicional y sagrado Día de Acción de Gracias. Y, por tanto, antes de trinchar el pavo con la familia, como corresponde, Fink expondrá su visión del mundo de la inversión.

Hay que escuchar lo que dice porque provoca muchas reacciones. Pasó con su tradicional carta anual a los inversores de 2020, titulada Una reestructuración fundamental de las finanzas, donde afirmaba que el riesgo climático era un verdadero riesgo para las inversiones. Y lo reafirmó en las siguientes misivas, en las que además incorporó los criterios de sostenibilidad en la valoración y estimación de las inversiones y las carteras. Como era de prever, se produjo un alud de movimientos de capital hacia fondos y entidades con más conciencia verde y aplicación de los criterios ESG (medioambiente, social y gobernanza), y cientos de directivos de empresas y multinacionales abrazaron la sostenibilidad, sea real o impostada. Veremos si esta vez da alguna otra lección.

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