El resurgimiento de Nokia gracias a la IA

El exfabricante de teléfonos ahora es clave en el desarrollo de los centros de datos

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Vista general del estand de Nokia en el Mobile World Congress, con el nuevo logo de la compañía.
14/10/2026 - 07:02 h

CopenhagueCorrían los primeros años de los 2000 y casi todo el mundo llevaba en el bolsillo un pequeño teléfono móvil, sencillo y robusto, el Nokia 1100, que se convirtió en el móvil más vendido de la historia, y todavía hoy mantiene ese récord. En aquellos tiempos, la compañía tecnológica finlandesa controlaba el 26% de la cuota de mercado mundial de la telefonía y sacó al mercado otro aparato que marcaría a toda una generación con más de 126 millones de unidades vendidas. Era el Nokia 3310, también conocido como el “ladrillo” por su fama de indestructible en las caídas del día a día.

Hasta el año 2008 la popularidad y el valor de Nokia no hicieron más que subir, hasta su punto más álgido, cuando Nokia produjo más de 14 teléfonos por segundo y la empresa llegó a representar el 4% del PIB de Finlandia. Pero entonces llegó el iPhone, el primer teléfono inteligente de Apple, que abrió la puerta a una nueva era, impulsada también con el lanzamiento de Android, el sistema operativo de Google. Nokia no supo adaptarse a los nuevos tiempos; sus dispositivos quedaron anticuados y se vieron superados por la nueva generación de aparatos. Las ventas se hundieron y la marca, que había dominado el sector, acabó convertida, con los años, en un símbolo de la nostalgia tecnológica.

A pesar de haber tocado fondo, la compañía finlandesa consiguió aguantar el golpe, hasta que dos décadas después está resurgiendo con fuerza gracias a la ola de la inteligencia artificial. Su cotización en bolsa se ha disparado un 70% en 2026 y durante el mes de septiembre la compañía ha conseguido entrar en la lista de las 50 empresas con mayor capitalización bursátil de la zona euro. Nokia ya no fabrica teléfonos –vendió su división de dispositivos y servicios a Microsoft en el año 2014–, pero ha vuelto a sus raíces industriales y ahora dedica cerca de la mitad del negocio al desarrollo de infraestructuras de telecomunicaciones. Pero el nuevo motor de su crecimiento es la tecnología que hace posible el funcionamiento de los centros de datos que alimentan el auge de la inteligencia artificial, un mercado que ya representa el 30% de la facturación de la compañía.

La compañía finlandesa suministra los equipos y el software que permiten gestionar y distribuir el tráfico de datos a los centros de datos que hacen posible la inteligencia artificial, incluidos los dispositivos que conectan los servidores y encaminan la información hacia su destino. Si los cables de fibra óptica son las carreteras por las cuales circulan los datos, la tecnología de Nokia actúa como una red de transporte y logística que organiza su tráfico. El consejero delegado de la compañía, Justin Hotard, ha definido estos productos como “el eje vertebrador de la economía de la IA”.

Capacidad de reinventarse

Con una demanda creciente de las infraestructuras necesarias que sostienen la IA, Nokia ha podido aprovechar esta oportunidad, “en parte gracias a una estrategia de la empresa y en parte gracias a la suerte”, explicaba Niklas Jensen-Eriksen, profesor de historia empresarial en la Universidad de Helsinki, ya que la compañía se ha visto favorecida por su experiencia en la fabricación de redes ópticas adquirida mucho antes de hacerse conocida por sus teléfonos móviles.

De hecho, el principal éxito de la empresa, señala Jensen-Eriksen, “ha sido saber reinventarse repetidamente a lo largo de la historia”. Fundada en el año 1865 como una fábrica de celulosa al margen del río Nokia, la empresa evolucionó fabricando botas para la lluvia con caucho, antes de adentrarse en el sector de las telecomunicaciones con la producción de cables. Con la crisis de las empresas de las puntocom, el año 2000 perdió el 97% de su capitalización, y esto supuso el hundimiento de la marca, hasta el año 2021, en que el valor de sus acciones tocaron fondo. Ahora, con la remontada gracias al empuje de la IA, ha situado el valor de sus acciones en el nivel más alto desde 2008.

La transformación de Nokia ha tenido un aval muy significativo. Nvidia, el fabricante de chips más codiciado del momento, compró una participación del 2,9% de la compañía por 1.000 millones de dólares hace un año, en el marco de un acuerdo de colaboración entre las dos empresas, cosa que disparó las acciones de Nokia un 20% en un solo día. A su vez, Nokia ha anunciado un acuerdo con ICEYE, una de las empresas europeas líderes en el desarrollo de satélites, con el objetivo de reforzar las capacidades espaciales europeas y reducir la dependencia de los países europeos de Starlink, la red de satélites de Elon Musk. En este sentido, Jensen-Eriksen cree que, en un contexto global de tensiones geopolíticas, la compañía ha sabido aprovechar la situación: “Cuando los europeos nos planteamos cómo nos podemos reforzar en este sentido para no depender exclusivamente de China y Estados Unidos, Nokia es una empresa obvia que se puede beneficiar de ello, ya que es una de las líderes tecnológicas europeas” dice.

Con todo, formar parte de la expansión de la IA también conlleva riesgos para Nokia. Según UBS, la división de redes ópticas depende directamente de las inversiones en centros de datos, de manera que cualquier ralentización en su expansión tendría un impacto inmediato en el negocio de la compañía finlandesa. En los últimos meses ya han surgido propuestas para regular los polémicos centros de datos, por su coste ambiental, a la vez que más voces reclaman limitar el desarrollo de la IA, un hecho que alimenta los temores de una desaceleración de las inversiones de las grandes tecnológicas.

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