Virgin Media O2, filial de Telefónica en el Reino Unido, contra las cuerdas por unas deudas de más de 25.000 M€
La pérdida de clientes obliga a la operadora del Reino Unido a recortar 4.000 puestos de trabajo, frenar las inversiones en fibra y replantearse el modelo de negocio
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LondresRecortes masivos en Virgin Media O2 (VMO2) ante los pésimos resultados de la compañía de telefonía, que opera en el mercado británico y está participada en un 50% por la española Telefónica. Una deuda de 25.600 millones de euros y una fuga continuada de clientes en el último año y medio amenazan su modelo de negocio en el Reino Unido. La presentación de los resultados del tercer trimestre este martes confirmó la crisis y las informaciones que aparecieron en la prensa londinense la semana pasada apuntaban que la empresa prepara un ajuste de plantilla de 4.000 puestos de trabajo, el 25% de su fuerza laboral.
Los resultados de 2026, pues, han forzado a Virgin Media O2 a reorientar, finalmente, su estrategia para reducir costes y contener las inversiones. Así, en el tercer trimestre de este año, la compañía ha perdido 23.300 clientes de telefonía fija y banda ancha y ha terminado el periodo con unos 5,5 millones de clientes de este segmento. Estas nuevas cifras se añaden a la pérdida de más de 170.000 clientes registrada durante los 18 meses anteriores hasta finales de junio. La tendencia apunta a una dificultad persistente para retener abonados en un mercado cada vez más competitivo, especialmente en los servicios de banda ancha.
Sin embargo, el retroceso de VMO2 no se limita a la banda ancha. El grupo también ha perdido 49.800 conexiones de telefonía móvil durante el tercer trimestre, hasta situarse en 46,3 millones. En el primero perdieron más de 310.000 en relación con el último de 2025, y en el segundo de este año, unos 17.800. Los ingresos por servicios han sido de 2.036,7 millones de libras, el 3,5% menos que en el mismo periodo del año anterior. El beneficio operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (ebitda) ajustado ha bajado un 2,6%, hasta los 995,2 millones.
Virgin Media O2 está participada a partes iguales por Telefónica O2 y Liberty Global. Este último es un grupo multinacional norteamericano domiciliado en las Bermudas y controlado por el multimillonario John Malone, conocido como el cowboy del cable. Liberty Global tiene su sede central en Londres, que también opera en el Benelux a través de Ziggo Group.
En el momento de la creación de la alianza de empresas entre Telefónica y Liberty Global (en 2021), la pretensión de Virgin Media O2 era competir con British Telecom. Al anunciar el pacto, José María Álvarez-Pallete destacó: "Combinar el negocio de móviles de O2 con la red rápida de banda ancha y servicios de entretenimiento de Virgin Media marcará un antes y un después en el Reino Unido, en un momento en que la demanda de conectividad es mayor y más crítica que nunca".
Los datos, sin embargo, no lo certifican. La respuesta de la dirección de Virgin es una profunda reestructuración: la compañía ha anunciado un programa de reducción de costes que debería generar un ahorro anual de 800 millones de libras esterlinas (unos 960 millones de euros) en 2029, con unos 400 millones previstos ya para 2027. De esta cantidad, aproximadamente 300 millones procederán de la reducción del gasto en personal –las 4.000 bajas mencionadas, aunque todavía no se han confirmado oficialmente–, que equivaldrá a cerca del 30% de los costes laborales durante los próximos dos años.
La compañía basa la estrategia en la reducción de personal en las áreas sin contacto directo con los usuarios, una simplificación de la estructura directiva y una disminución de la contratación de servicios externos. El uso de la inteligencia artificial en la atención a los clientes, la planificación de la red y la gestión de averías se intensificará.
El pecado original
En el momento del acuerdo entre Telefónica O2 y Liberty Global, la deuda neta de Virgin Media era de 13.200 millones de euros. Por su parte, Telefónica O2 prácticamente no tenía. Para equilibrar la participación de las dos propietarias, la empresa conjunta recurrió a nuevos préstamos y empezó a operar con un endeudamiento de unos 21.500 millones de libras. La posterior subida de los tipos de interés ha encarecido su financiación y ha dificultado la reducción de un pasivo que ahora lastra el negocio.
A la deuda ya mencionada de 25.600 millones de euros se ha añadido la caída del precio de los bonos de la compañía a lo largo del verano. Todo ello –la presión competitiva, la pérdida de abonados y la necesidad de seguir invirtiendo en infraestructuras– ha terminado forzando un cambio de modelo.
El consejero delegado Lutz Schüler ha defendido que las decisiones son difíciles pero necesarias, dadas las nuevas condiciones del mercado. La compañía debe presentar un plan estratégico completo coincidiendo con la publicación de los próximos resultados anuales. La reestructuración supone, sin embargo, un giro importante para un operador que, cinco años después de la fusión, debe priorizar la reducción de la deuda y la rentabilidad por encima de la expansión de su red.
Si bien no es oficial todavía, uno de los aspectos más significativos del nuevo plan, que han esbozado diferentes medios de comunicación del Reino Unido, es la parada de las inversiones en nuevas actualizaciones de la red de fibra óptica más allá de los compromisos que ya tiene adquiridos con sus socios. La alternativa es una solución más económica: actualizar su red actual de cable híbrido de fibra y coaxial (HFC), que permitirá ofrecer velocidades de hasta 2 gigabits por segundo a la mayoría de los clientes en 2027. Las futuras inversiones en fibra quedarían limitadas a zonas donde tengan sentido comercial y se buscarán fórmulas de financiación fuera del balance de la empresa.