Vivienda: el 0,47% del presupuesto
-
CAT -
ENG
Entramos en precampaña electoral y las tonterías económicas se disparan. Hoy os quiero hablar de los presupuestos generales del Estado y del destino de nuestros impuestos. Por cierto, unos presupuestos que hace cinco años que están prorrogados. De entrada, hay que aclarar que no se incluyen las partidas gestionadas por las comunidades autónomas.
El presupuesto general del Estado del año 2023 fue de 400.009.284.470 euros (nada mal). La gran mayoría de los ingresos, como pasaría en una empresa, provienen de los tributos y las cotizaciones que pagamos: IRPF, IVA, cotizaciones sociales, etc. Por definición, los impuestos no se pagan con una finalidad específica. Y es más, las partidas del presupuesto no tienen por qué cumplirse. Como ejemplo, pensad en la inversión en infraestructuras que se presupuesta para Cataluña, y la que se acaba ejecutando en la práctica.
Del total del presupuesto, el 42% se destina a pensiones, el 4,7%, al paro y el 4,95%, a otras prestaciones sociales, como el ingreso mínimo vital. A partir de aquí, el 7% se destina a la deuda pública y el 2,7%, a defensa. Si dejamos de lado las transferencias a las comunidades autónomas y a otros servicios generales del Estado, entramos en un apartado en el que ninguna partida supera el 2%. Aunque insisto en que las comunidades autónomas contribuyen en mayor grado, el presupuesto general del Estado destina un 1,5% a sanidad, un 1,09%, a educación y un 0,76%, a subvenciones al transporte. ¿Y sabéis cuánto se destina al gran tema de las últimas semanas? Un 0,47% del presupuesto va a vivienda y promoción.
Por tanto, cuando unos os digan que incrementarán el estado del bienestar y otros prometan rebajar los impuestos, pensad en estos datos y en que siempre es culpa del otro. El gran problema es cuando no cumplimos el presupuesto, gastamos por encima y tenemos que pedir deuda pública. Hablamos de ello la semana que viene.