Laboral

España desmonta el mito: más productividad no significa más sueldo

El Banco de España apunta como causa la deslocalización y caída del poder de negociación por parte de los trabajadores

MADRIDCuando la productividad de un país es baja, los salarios suelen estancarse. Automáticamente, pues, podría pensarse que cuando la primera crece, los sueldos mejoran. De hecho, así lo han demostrado multitud de estudios empíricos. Sin embargo, lo cierto es que si se observa la evolución de ambas variables en los últimos treinta años, esta máxima se diluye automáticamente, como mínimo en España.

"El avance de la productividad aparente del mercado laboral durante el período entre 1990 y 2019 fue mucho mayor que el crecimiento observado de los salarios reales medios", concluye el Banco de España en el capítulo sobre el mercado laboral español publicado este martes bajo el paraguas delInforme anual 2023. "España figura entre los países donde esa brecha es mayor", recalca.

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Evolució del salari real i de la productivitat del treball
Comparativa entre Espanya i els països del G-7. Índex en què 1990=100

Desde la década de los 90, la productividad ha ido creciendo en España, aunque siempre se ha quedado un paso atrás en comparación con la evolución de la productividad de las economías más avanzadas. Sólo durante la crisis financiera se estancó –e incluso cayó ligeramente–, hasta que empezó a repuntar a partir del 2011 y hasta el 2019. Dsin embargo, y con la pandemia del coronavirus de por medio, la productividad no se ha recuperado en España, pero tampoco en la Unión Europea. De hecho, por ahora es una de las aristas de la economía española. La tendencia ha sido más o menos similar al resto de economías avanzadas, con la diferencia de que el ritmo de crecimiento siempre ha sido mayor.

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Pero mientras esto ocurría, los salarios reales no crecían y sólo empezaron a subir en pleno boom inmobiliario. Pero la tendencia se paró en seco hasta el punto de que enhoy, en España, existe una brecha entre productividad y salarios reales medios de más de 15 puntos porcentuales, tal y como se desprende del informe publicado por el Banco de España. Entre las economías avanzadas, sin embargo, esta brecha es de 5 puntos. "Entre los países que conforman el G-7, la productividad ha crecido un 35% en las últimas décadas y los salarios reales un 30%. En la economía española la productividad ha crecido menos, un 25%, pero los salarios lo han hecho menos aún, un 10%", destaca el organismo que preside Pablo Hernández de Cos.

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Deslocalización y menor poder de negociación

Desde el Banco de España (BdE) reconocen que las razones que explican esta evolución negativa de los salarios en relación a la productividad en el caso español siguen siendo "objeto de un análisis exhaustivo". Sin embargo, el ente supervisor sí apunta a posibles factores explicativos.

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De entrada, el BdE apunta a los cambios tecnológicos de los últimos años, que podrían "haber impulsado un mayor grado de complementariedad con el factor capital que con el factor trabajo". Pero también apunta al proceso de globalización de la economía, lo que ha provocado la deslocalización de actividades más intensivas en términos de empleo y, por tanto, una "caída del poder de negociación de los trabajadores". Asimismo, destaca un "mayor poder de monopolio" por parte de las empresas en un contexto en el que el poder de negociación ha mermado. Por último, pone de relieve los cambios vinculados a la composición del mercado laboral: desde el envejecimiento de los trabajadores hasta la incorporación de la mujer al mercado laboral y la llegada de más trabajadores migrantes.

Salarios estancados

Desde finales del año 2019, la remuneración por asalariado en España ha crecido un 16,9% en términos nominales y un 1,2% en términos reales, presionando al alza los costes laborales unitarios, advierte ente. Así, la remuneración por asalariado ha pasado de crecer en términos nominales un 2% en 2020 a un 5% en 2023. Sin embargo, un repunte que está asociado al incremento de la inflación: "en términos reales, [l incremento de los sueldos] se ha contenido relativamente", concluye el BdE.

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El informe también se detiene en la evolución del salario mínimo interprofesional (SMI). La primera conclusión es que su crecimiento ha dejado huella: los trabajadores afectados por el SMI han pasado de un 5,1% en 2018 a un 11,5% en 2023 y se estima que se situarán en un 12 ,7% en 2024. "Sería conveniente, llegados a estos niveles, tener en cuenta los posibles efectos adversos de los incrementos [del salario mínimo], sobre todo en ausencia de mayor productividad, para determinados grupos de edad", recomienda el organismo .