Macroeconomía

¿El Ibex-35 es inmune a la guerra?

Casi todas las compañías han aumentado los beneficios el primer trimestre del año

03/05/2026

MadridA finales de abril comienza la pasarela de resultados que han obtenido las empresas el primer trimestre del año, es decir, entre enero y marzo. Esto también incluye las llamadas joyas de la corona; aquellas compañías que forman parte del Ibex-35. De nuevo, las presentaciones de este 2026 han estado marcadas por el contexto internacional: "Esta ya es la sexta o séptima crisis [energética] que vivo", aseguraba esta semana el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ante los analistas, mientras explicaba cómo han obtenido un beneficio de 1.865 millones de euros los primeros tres meses del año (un 11% más). Tampoco le ha ido mal a dos compañías del sector: Naturgy y Repsol –Endesa presenta resultados en mayo–. La primera ha ganado 530 millones de euros hasta marzo y la segunda 929 millones. En el caso de la petrolera, supone un 154% más.

En un trimestre marcado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, y que ha desencadenado una guerra en Oriente Medio con consecuencias económicas más que palpables, empezando por el incremento de los precios energéticos, pero también por el temor al desabastecimiento de algunas materias primas por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, los números anunciados por las empresas abocan a preguntarse si el Ibex-35 es inmune al tablero de juego de la geopolítica. De las dieciséis compañías del selectivo español que han presentado resultados el 30 de abril, solo tres ha anotado menos ganancias en comparación al primer trimestre del 2025 –también está la excepción de Puig, que solo da detalles de ventas y que por ahora se mantienen, aunque ya ha advertido de un impacto por el negocio del lujo en Oriente Medio.

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En general, los directivos del Ibex se han mostrado confiados en que las negociaciones de paz lleguen a buen puerto y la guerra ni se alargue, ni se enquiste. De momento se coincide en el hecho de que el impacto ha sido limitado –la economía española no está tan expuesta al mercado energético de Oriente Medio y de momento aguanta el pulso con un crecimiento de un 0,6% el primer trimestre–, pero se reconoce que el alto grado de incertidumbre no es un buen compañero de viaje para quien busca la estabilidad, es decir, valores donde refugiarse.

"No prevemos impactos financieros relevantes", indicaba Galán. José Vicente de los Mozos, consejero delegado de la empresa tecnológica y de defensa Indra (ha ganado 76 millones hasta marzo, un 28% más) todavía era más optimista y reconocía lo que ha sido un hecho recurrente en la historia: la guerra es "positiva" para las cuentas de una compañía que se dedica a la industria militar. De hecho, el ciclo inversor que vive este sector hace tiempo que no pasa desapercibido para otras compañías que ven en la lluvia de millones una oportunidad de negocio. Así lo ha anticipado Cellnex durante la presentación de sus resultados trimestrales (ha perdido 37 millones de euros).

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Son pocas las empresas que han notificado provisiones por la guerra en Irán. En el caso de los bancos, por ejemplo, solo lo ha hecho el BBVA (100 millones de euros). "Esperamos que la guerra no se prolongue porque no beneficia a ninguna de las partes [...] Si [el conflicto] dura mucho más y supone un impacto en el precio del petróleo, que es la forma de transmisión a la economía, la inflación incrementará, los tipos también subirán y el crecimiento [de la economía española] sufrirá", ha dicho el consejero delegado del banco vasco, Onur Genç. La entidad financiera, sin embargo, también es de las que cuenta con un mercado importante próximo a la zona del conflicto: Turquía.

Con todo, para el sector bancario –a la espera del Sabadell, Bankinter ha ganado 291 millones de euros; Banco Santander 5.455 millones y CaixaBank 1.572 millones– las palabras de Christine Lagarde (BCE) este jueves apuntando a una subida de los tipos en verano suenan a gloria bendita. De momento, en un contexto de débil crecimiento de la economía en la zona euro, el BCE no ha querido apretar el acelerador a pesar de las presiones inflacionistas. Pero el sector financiero hace tiempo que es uno de los motores del selectivo español por la buena marcha del crédito y unos tipos estables. Al mismo tiempo, hace de catalizador de otras actividades como las constructoras (Sacyr ha ganado 38 millones, un 40% más), que de hecho son las firmas más alcistas en bolsa junto con las siderúrgicas (ArcelorMittal ha reducido beneficios, pero ha disparado ingresos).

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Pero el mercado energético es global y eso sí que ha dejado huella sobre algunas empresas concretas. El caso de Repsol es el ejemplo, si bien el impacto ha sido positivo. El precio del crudo y sus derivados han impulsado las ganancias de la petrolera, que produce más que nunca precisamente por la crisis en Ormuz. Mientras que en Naturgy ha pasado lo mismo con el gas –se suma un aumento del consumo de este combustible desde que el sistema eléctrico español está en modo refuerzo por el apagón eléctrico–. Iberdrola, por su parte, se aprovecha del negocio regulado de las redes eléctricas de transporte y distribución, así como del despliegue de las renovables, el único camino que defiende como "viable" si se quiere escapar de lo que supone depender de combustibles fósiles de otros países. Todo ello es una cara de la moneda del mercado energético. Los consumidores son la otra.

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¿Y la bolsa qué dice?

Pero no basta con mirar los resultados obtenidos. De hecho, una de las claves que ayuda a entender si las compañías del Ibex sufren o no es ver la evolución en bolsa. El Ibex-35 ha cerrado la semana en los 17.781 puntos y se ha revalorizado un 0,5%. A lo largo del mes de abril, el segundo mes de guerra, y coincidiendo con los resultados, lo ha hecho un 4,29%, la mejor revalorización del año. De esta manera ha conseguido recuperar parcialmente las caídas del mes de marzo, cuando estalló el conflicto. Entonces, el índice rozaba los 18.500 puntos, pero llegó a caer a los 16.700 puntos.

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La evolución en el selectivo español desde que estalló el conflicto ha estado marcada por el cierre en el estrecho y la presión sobre el precio del petróleo, la economía y, por tanto, los bancos centrales. Pero los inversores parece que continúan respirando ante las informaciones de negociaciones de paz, y sobre todo ante la posibilidad de que se reabra este enclave estratégico y los barcos vuelvan a navegar.