La vivienda, entre la moralidad y el pragmatismo
Los expertos piden soluciones urgentes a la crisis de la vivienda
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BarcelonaLas discusiones sobre la crisis de la vivienda comienzan por argumentos económicos a la hora del vermú, pasan por la política, la complejidad social, la gestión en el ámbito histórico y la inmigración. A la hora del postre, la conversación aún no ha terminado. Casi siempre durante la conversación también entra en juego la moral, la legitimidad y los valores.
La segunda sesión del ciclo de debate y cine sobre vivienda impulsado por el Colegio de la Arquitectura Técnica (Cateb) en los Cines Texas, celebrada este miércoles, y que moderan periodistas del ARA, en este caso la subdirectora Carla Turró, no aclaró si la vivienda es un bien de necesidad o una inversión, pero ofreció un espacio entre la ética y el pragmatismo para reflexionar sobre ello. Hubo consenso en el hecho de que las soluciones son urgentes y pasan, en buena parte, por construir más.
"Debemos recuperar la idea de vivienda protegida", reivindicó la economista Carme Trilla. La afirmación sorprende teniendo en cuenta que el acceso a la vivienda marca el ritmo hacia las elecciones generales del 29-N, pero la presidenta de la Fundación Hàbitat3 sabe de lo que habla y afina: "Evidentemente, se debe hacer parque público, porque no tenemos, pero no podremos hacer para todo el mundo".
Trilla advirtió que el sector público por sí solo no podrá dar respuesta a la magnitud del reto, y apostó por ampliar el parque de vivienda asequible más allá de quien sea su titular. "Recuperar la idea de la producción privada de vivienda protegida a un precio regulado es el mecanismo básico contra la vivienda especulativa", remachó.
En esta línea, el catedrático emérito de economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Oliver, introdujo el concepto de "colaboración público-privada" para defender la misma tesis, teniendo en cuenta la "restricción presupuestaria" que sufre la economía española tras años de déficit acumulado. La situación macroeconómica no impidió a Trilla exigir una vez más que se incremente el presupuesto público destinado a vivienda, "como mínimo" hasta el 1%.
La fórmula acertada
La población crece y las barracas vuelven a aparecer –en palabras de Trilla, con fórmulas como tiendas en la calle–, mientras, a la vez, "no hay una oferta de vivienda de masas ni de bloques" como durante los años sesenta, lamentó el antropólogo Manuel Delgado. Ahora bien, la ampliación del parque no puede cometer los mismos errores que durante el siglo XX.
"Ahora tendríamos el parque de VPO más importante de Europa", lamentó Trilla, recordando que "las derechas en España siguen considerando que la vivienda, si está protegida 10 o 20 años, es suficiente". Como es habitual, salieron ejemplos como los de Berlín y Nueva York.
Polémicas que no marcan la diferencia
El debate también pasó por las políticas que levantan más pasiones. Aun así, Trilla advirtió que la especulación en los alquileres es una "problemática concreta", en auge desde hace unos diez años, cuando este mercado concentró la demanda de vivienda ante las dificultades de acceso al crédito y el parón de la construcción.
En cuanto a los pisos vacíos, para la presidenta de Hàbitat3, ponerlos en el mercado es "una política indiscutible, pero por sí sola no soluciona nada". En cambio, el tope de los alquileres es una herramienta para parar el golpe a corto plazo. Delgado expresó "una cierta perplejidad sobre el hecho de que pueda ser legal algo que no es legítimo", como el enriquecimiento desproporcionado. A pesar de considerar que el comportamiento individual es "absolutamente discutible", Trilla recordó que solo es "exigible colectivamente a través de las leyes, y no pidiendo a la gente que reflexione".