Más de 220.000 trabajadores que viven fuera de Madrid explican por qué supera económicamente a Cataluña
La Cámara de Comercio atribuye a cuestiones demográficas el retraso del PIB per cápita catalán respecto al de la capital española
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BarcelonaEl distanciamiento de las economías de Cataluña y de la comunidad autónoma de Madrid ha sido motivo de debate la última década, tanto entre economistas como en la esfera política, ya que Cataluña ha perdido peso en comparación con la capital española en términos de producto interior bruto (PIB) por habitante. Según un estudio de la Cámara de Comercio de Barcelona, una parte importante de este diferencial creciente entre los dos territorios se debe a la existencia de 221.000 personas que a pesar de trabajar en Madrid y, por tanto, computar su actividad profesional dentro de esta comunidad autónoma, residen en otras provincias.
El PIB por habitante es un indicador económico que permite comparar las economías de diferentes territorios, ya que divide la actividad económica de un lugar concreto (su PIB) entre el número de personas que viven allí. En este sentido, Madrid siempre había tenido un PIB per cápita superior al catalán por razones diversas, como por ejemplo la diferencia de modelos económicos (Madrid tiene muchas finanzas, mientras Cataluña es más industrial), el tipo de territorio (Cataluña es más grande y menos densamente poblada) y el efecto capitalidad (el hecho de ser capital de Estado atrae más multinacionales, concentra inversiones públicas y da trabajo a miles de funcionarios que cobran sueldos pagados por ciudadanos de todo el Estado).
Ahora bien, a lo largo de todo lo que llevamos de siglo la diferencia se había ido ampliando: si en el 2000 el PIB por habitante de Cataluña representaba un 94% del madrileño, el año pasado era el 83%, una pérdida de once puntos, según cálculos de la Cámara. A lo largo de los últimos años expertos y políticos han atribuido este retraso de Cataluña respecto a la Comunidad de Madrid a todo tipo de motivos, desde el sobrepeso del turismo en el tejido productivo catalán hasta el impacto superior que tuvo en Cataluña la crisis de 2008 por el hecho de tener más capacidad exportadora, pasando por una fuga de empresas a causa del Procés.
Según la Cámara, sin embargo, se debe sobre todo a la composición demográfica de Madrid, ya que la productividad entre los dos territorios se mantiene sin grandes variaciones: "El diferencial de productividad [entre Cataluña y Madrid] está estacionario desde hace un cuarto de siglo", asegura Joan Ramon Rovira, director del gabinete de estudios de la Cámara. "Un problema de la productividad no es el caso", añade sobre la pérdida relativa de peso económico de Cataluña.
Así pues, de acuerdo con los cálculos del ente cameral, la diferencia se explica porque en Madrid hay más de 348.000 personas que viven en otras comunidades autónomas pero que trabajan en Madrid, mientras que solo unas 127.000 hacen el camino contrario, es decir, viven en Madrid pero trabajan fuera. Esto deja un diferencial de más de 221.000 trabajadores, residentes sobre todo en las dos Castillas, cuyo trabajo sí se computa en el PIB madrileño. En el caso catalán, este diferencial es de solo 42.000 trabajadores: unos 104.000 viven fuera de Cataluña y trabajan allí, y unos 62.000 viceversa.
Dicho de otra manera, en términos netos Madrid tiene 221.000 personas que contribuyen a agrandar su PIB pero que no se las tiene en cuenta a la hora de dividir el PIB por habitante, ya que están empadronadas en otras autonomías.
Este diferencial, además, se ha disparado con la pandemia, según las estimaciones de la Cámara. Entre 2021 y 2023, el último año con datos del censo, Madrid ha ganado casi 43.000 trabajadores más que no residen en su territorio, mientras que en Cataluña el incremento solo ha sido de 9.600.
Sin embargo, el presidente de la Cámara, Josep Santacreu, recuerda que aunque se puedan explicar las diferencias entre las economías catalana y madrileña, el principal reto es acortar distancias en PIB por habitante y productividad con las principales economías europeas. "Todos juntos, Cataluña, Madrid y toda España, tenemos retos pendientes con la productividad" respecto al resto de la Europa Occidental.
Revisión al alza de las previsiones
Además del estudio comparativo entre Madrid y Cataluña, la Cámara también ha revisado al alza sus previsiones económicas. Así, el organismo espera que en 2026 la economía catalana crezca un 2,8%, tres décimas más que sus últimos pronósticos, de julio, y un 2% en 2027, dos décimas más. Rovira destaca la "resiliencia de la economía catalana", que mantiene unos niveles de crecimiento importantes tanto del consumo de las familias como de la inversión.
El punto negativo, sin embargo, es la revisión también al alza de la inflación. La Cámara ha aumentado del 3,3% al 3,7% la previsión de incremento del coste de la vida en Cataluña este año, y para 2027 la ha pasado del 2,6% al 3,4%. A pesar de esto, destaca que los buenos niveles de ocupación y el hecho de que en los últimos dos años los salarios brutos crezcan más que la inflación permitirán mantener ciertos niveles de robustez a pesar de la "ralentización" de la actividad económica provocado por el encarecimiento de la energía y las tensiones comerciales y geopolíticas internacionales.