Búho o halcón: el duelo para ocupar el nido de la presidencia del BCE
Hernández de Cos aspira a sustituir a Christine Lagarde, que dejará su cargo de manera anticipada el 7 de febrero
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Bruselas"Yo soy un búho o una lechuza", bromeaba Pablo Hernández de Cos en una sesión del ciclo de coloquios del Círculo Ecuestre de Barcelona que se hizo en abril de 2024. La pregunta le invitaba a mojarse entre las dos posturas que se conocen tradicionalmente en política monetaria: el halcón, que apuesta por políticas más restrictivas, y la paloma, que hace de más laxas. De Cos, sin embargo, esquivó el dilema y se decantó por remedar la respuesta de quien aspira a tener como predecesora, Christine Lagarde: "Esta pregunta se la hicieron a la presidenta Lagarde y dijo que no era ni un halcón ni una paloma, que todos somos búhos o lechuzas".
Con esta moderación por bandera y con Lagarde como referente, el actual director gerente del Banco Internacional de Pagos –el banco central de los bancos centrales– se ha propuesto oficialmente para suceder a Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo. La candidatura ha llegado el día en que se agotaba el plazo fijado por el organismo y de la mano del ministro de Economía –y ahora también de Transportes–, Carlos Cuerpo, que ha hecho llegar la propuesta española por carta al presidente del Eurogrupo, el griego Kyriakos Pierrakakis.
Si no hay sorpresas, la carrera se dibuja como un duelo entre el exgobernador del Banco de España y el neerlandés Klaas Knot, que presentó su candidatura el miércoles. Mientras que De Cos nada entre dos aguas, su contrincante se califica abiertamente de halcón. Esta misma semana, Knot ha advertido que las presiones inflacionistas podrían persistir y trasladarse a los precios de los servicios y de los bienes de consumo, cosa que, a su parecer, obligará al BCE a mantener una orientación monetaria "más restrictiva".
El candidato neerlandés ha encabezado el banco central de los Países Bajos durante catorce años –2011-2025– y ha formado parte del consejo de gobierno del BCE durante buena parte de las principales crisis económicas de la última década y media. Pese a su inclinación hacia políticas restrictivas, ha demostrado que también puede volar hacia posturas más pragmáticas. Knot, inicialmente crítico con los estímulos monetarios de Mario Draghi, ha acabado congeniando con Lagarde.
Por otro lado, España se ha encomendado a su mejor hombre para recuperar el peso en la cúpula del BCE, después de haber perdido la vicepresidencia que ocupaba Luis de Guindos. De Cos, que es doctor en economía por la Universidad Complutense de Madrid, tiene entre su palmarés casi siete años de experiencia como gobernador del Banco de España, durante los cuales tuvo que navegar las dificultades de la pandemia, la crisis inflacionaria y el ciclo de subidas de tipos de interés del BCE.
No han faltado nunca los elogios a quien se ha erigido en un candidato de consenso. Presentado por primera vez por el gobierno del PP de Mariano Rajoy, la trayectoria de De Cos le ha valido el respeto y la confianza del socialista Pedro Sánchez, que le avaló en septiembre, y de su inseparable acólito en la materia, Carlos Cuerpo. Así lo constatan los calificativos de "candidato excepcional" y las alabanzas por el "prestigio internacional" y por el "liderazgo, la independencia y la capacidad de diálogo", con las que ha completado la candidatura el titular de Economía de la Moncloa. Pero, al mismo tiempo, De Cos recibe el apoyo del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y eso le permite presentarse como un candidato de país.
La renovación de la cúpula se ha acelerado después de que Lagarde anunciara que abandonará el cargo el 7 de febrero, casi nueve meses antes de que agote oficialmente el mandato. La salida anticipada permitirá cerrar su relevo antes de las elecciones presidenciales francesas, con Emmanuel Macron todavía en el Elíseo, y podrá intervenir en la negociación.
Unas negociaciones complicadas
Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro harán balance de los nominados durante la próxima reunión que tendrá lugar el lunes en Bruselas. Pero la carrera se prevé larga, y la última palabra la tendrá el Consejo Europeo, con el apoyo de al menos 16 de los 21 estados que representen el 65% o más de la población de la zona euro. La presidencia se negociará, además, con otras dos vacantes: la de responsable de operaciones de mercado y la de economista jefe. Y esto es fundamental porque marcará los equilibrios entre los estados y, muy particularmente, las posturas que acaben adoptando Francia y Alemania.
Por su parte, París –que ya ha contado con una compatriota al frente de la institución– quiere preservar la influencia sobre el rumbo de la política monetaria en un momento en que la crisis fiscal francesa ha disparado la prima de riesgo. Por ello, según la agencia Reuters, Emmanuel Macron estaría dispuesto a dar apoyo a Knot si Francia obtiene, a cambio, el cargo de economista jefe del BCE. La propuesta, sin embargo, toparía con las reticencias de Alemania.
Berlín, en cambio, que de momento ha descartado presentar ningún candidato propio, mira con mejores ojos la opción española. El gobierno de Friedrich Merz tiene interés en ocupar una de las plazas del comité ejecutivo y ha puesto los ojos en la vacante que dejará Isabel Schnabel, responsable de operaciones de mercado, en enero de 2027. En este tablero, también pueden tener peso las reticencias de los países más endeudados, como Italia o Grecia, que temen que una presidencia de Knot les acabe perjudicando. Sea como sea, la carrera se prevé larga y, tanto si es búho como si es halcón, las alianzas serán imprescindibles para conseguir el nido más preciado del BCE.