Sorpresa por el precio de las vacaciones: ¿por qué hacer turismo es cada vez más caro?
El Foro Económico Mundial sitúa a España como el tercer destino más atractivo y, a la vez, sostenible
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BarcelonaEl Foro Económico Mundial pone cifras a la sensación de que viajar es cada vez más caro. La entidad que reúne en Davos a la plana mayor de la economía y la política global alerta que, desde el 2024, los precios del turismo se han disparado por encima de la inflación en el 75% de los destinos, en un informe reciente consultado por el ARA. El Travel & tourism development index 2026 concluye que el sector turístico en todo el mundo ha perdido competitividad en términos de precios en los últimos dos años, aunque la afluencia de visitantes a escala mundial ha continuado creciendo.
El precio es uno de los diecisiete pilares que analiza el Foro Económico Mundial (el WEF, por sus siglas en inglés) para evaluar la idoneidad de 110 países como destinos turísticos: también tiene en cuenta, por ejemplo, las infraestructuras, la sostenibilidad ambiental y el impacto en la economía local. Según el catedrático de Esade y profesor de la escuela de negocios de la Universidad Pompeu Fabra (UPF-BSM) Josep-Francesc Valls, "por primera vez este informe deja claro que el turismo ya no es el mismo que antes" porque, "hasta ahora, lo que mandaba era el número de turistas y el gasto, mientras que ahora lo que manda es si es una actividad que genera valor económico para el territorio".
Según el WEF, los factores que impulsan los precios al alza "varían en función de la economía", aunque admite que, "posiblemente", el aumento de los costes de la energía, la comida y la mano de obra "contribuyen" al encarecimiento generalizado. En paralelo, el incremento de los gastos se produce en un contexto en el que la demanda es cada vez más alta y muchos destinos están llegando al máximo de su capacidad para absorberla, de modo que las empresas pueden trasladar el aumento de costes al precio final sin sufrir por perder clientela.
Más allá de los precios, la inversión que realiza la industria turística continúa quedando por debajo de la demanda que recibe el sector, a pesar de mejorar respecto a hace un par de años. El WEF cree que el déficit se mantendrá hasta el año 2033 y recuerda que el turismo "depende de activos intensivos en capital y de larga duración", como infraestructuras de transporte, alojamientos y puntos de interés. "Si la inversión no sigue el ritmo de la demanda, las presiones sobre la capacidad máxima, los costes y la masificación localizada pueden intensificarse", remacha el informe.
Mejores y peores destinos en precios
Según el Travel & tourism development index 2026, los destinos más competitivos en cuanto al precio son Egipto, Kazajistán, Malasia, Nepal e Indonesia –que incluye Bali, uno de los destinos más icónicos del Índico–. En la parte alta de la lista también figuran potencias como la India, Vietnam y Filipinas, aunque lo que más abunda son destinos menos habituales, como Argelia, Angola, Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Omán y Azerbaiyán.
Para llegar a esta conclusión, el WEF asigna una nota de dos decimales entre el 1 y el 7 y, cuanto más elevada sea, mejor situados quedan en el ranking. Tiene en cuenta el coste de los hoteles, pisos turísticos y combustible, y la paridad de los importes turísticos en relación con el poder adquisitivo de la población local.
Los destinos menos competitivos en cuanto a los precios son Suiza, Islandia, Israel, Irlanda y el Reino Unido. Copen las últimas posiciones de la lista economías avanzadas como los Países Bajos, Dinamarca, Italia, Singapur y Grecia. España ocupa la posición 88 de 110, por delante de los competidores de la ribera norte del Mediterráneo.
España, en el podio mundial
A pesar de no destacar en los precios, España es el tercer destino turístico mejor posicionado. En la línea de los estudios anteriores, el WEF le ha asignado la nota más alta por detrás de Japón y Estados Unidos. La entidad señala que las economías avanzadas "continúan marcando el ritmo" –abarcan nueve de las primeras diez posiciones–, pero alerta que las economías de la región de Asia-Pacífico y las economías emergentes "están ganando terreno", gracias a los precios, a los recursos naturales y a los patrones sostenibles.
Valls sostiene que España es "uno de los grandes atractivos mundiales", pero expresa "grave preocupación" por la mala puntuación que recibe en el ámbito de la sostenibilidad de la demanda turística, es decir, de garantizar su continuidad. "No quiere decir que demos precios más caros porque los servicios también lo son, sino que, en el estado de madurez del turismo en España, nuestros costes son muy elevados", lamenta.
El ejemplo paradigmático son las nuevas condiciones climáticas, desde las altas temperaturas a la sequía, pasando por incendios y lluvias torrenciales. Según este experto, "el turista no huye de las crisis climáticas, sino que, si se la gestionan bien, vuelve".
"España tiene una oferta turística extraordinaria: infraestructuras, servicios, recursos naturales y culturales... pero, en cambio, la capacidad de que toda esta oferta mantenga la demanda no está clara, como tampoco lo está que sea capaz de impactar socioeconómicamente en el territorio".
Foco en las protestas de Barcelona
El Foro Económico Mundial recuerda que "el aumento de visitantes no se traduce automáticamente en mejoras socioeconómicas" y que la creación de puestos de trabajo cualificados y los multiplicadores del PIB han sido "más modestos" que el volumen de recuperación de la actividad tras la pandemia.
El impulsor del encuentro anual de Davos defiende que "gestionar el crecimiento turístico es igual de importante que generarlo". Las únicas "protestas antiturismo" que menciona explícitamente en las 83 páginas del informe son las de "Barcelona, las Islas Baleares, y las Islas Canarias". Según la organización internacional, "ilustran el creciente debate sobre cómo gestionar el incremento del turismo en los destinos más populares", donde el impacto de la industria en la vivienda, la masificación y la calidad de vida local "puede provocar la oposición" de la ciudadanía.