Von der Leyen descarta la petición de Sánchez de suspender las reglas fiscales por la crisis energética
España e Italia piden medidas más ambiciosas en Bruselas para abaratar el precio de la factura de la luz
Madrid/BruselasUrsula von der Leyen ha tardado muy pocas horas en cerrar la puerta a la petición de Pedro Sánchez y Giorgia Meloni de suspender las reglas fiscales para hacer frente a la crisis energética derivada de la guerra en Oriente Próximo. La presidenta de la Comisión Europea no se ha mostrado nada ambigua y ha descartado de manera contundente la solicitud del dirigente español e italiana, que también le habían pedido —sin éxito— la aplicación de una tasa adicional a los beneficios extraordinarios que obtienen las empresas energéticas con el encarecimiento de los combustibles fósiles. "La cláusula [de suspender las reglas fiscales] solo se puede activar en caso de una grave recesión económica en la eurozona o en la Unión Europea en su conjunto. Afortunadamente, esta no es la situación", ha respondido en rueda Von der Leyen, si bien ha obviado que el bloque comunitario ha aplicado excepciones con el tope de déficit para financiar el gran rearme europeo.
El presidente del gobierno español ha reclamado a la Unión Europea "más ambición" ha pedido alargar seis o doce meses más los fondos europeos para electrificar la economía, y, por otra parte, suspender las reglas fiscales cuando se trate de inversión en renovables. A su vez, la primera ministra italiana, que ha instado Bruselas a ser "más valiente" a la hora de presentar medidas energéticas, ha pedido excepciones en el cumplimiento del déficit —Italia ha superado por poco el tope— para poder subvencionar parte de la factura de la luz a ciudadanos y empresas italianas, tal como recomienda llevar a cabo la misma Comisión Europea en el plan energético presentado este miércoles.
"Necesitamos más recursos para la transformación verde", ha proclamado Sánchez, ante los efectos que tiene para todos los países de la Unión Europea el aumento del precio del petróleo por el conflicto en el estrecho de Ormuz. "Desde que comenzó la guerra, la importación de combustibles fósiles ha aumentado en 24.000 millones de euros; 500 millones al día", ha recordado el presidente del gobierno español.
Por otra parte, el presidente español ha reafirmado su no a la guerra de Irán y su apoyo a Ucrania, así como al derecho internacional y al orden multilateral. En este sentido, ha insistido, tal como ya hizo el martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en que la UE debe suspender el acuerdo de asociación con Israel. "Se usa diferente vara de medir con Ucrania", ha denunciado el presidente español, que aboga por defender de la misma manera la integridad territorial de Ucrania que la del Líbano, Cisjordania y Gaza. "Esto nos resta legitimidad. La ley del más fuerte nos lleva a un mundo más débil, a más muertos y a más sufrimiento", ha sentenciado.
Clave para la economía española
En principio, los fondos europeos Next Generation UE, vinculados a los planes de recuperación -nacieron con la pandemia de la covid-19-, se acaban el 31 de agosto de 2026. A pesar de que se han encontrado resquicios para que los proyectos que reciben este dinero se puedan ejecutar más allá de esta fecha, el maná europeo dejará de fluir a partir de ese día. Los países, sin embargo, han tenido que hacer verdaderos esfuerzos para intentar cumplir con las metas y compromisos para recibir los fondos -España ya ha recibido 71.400 millones de euros de la Comisión Europea.
Para el gobierno de Pedro Sánchez, la electrificación de la economía es clave teniendo en cuenta que se quiere que el 80% de la energía que se consuma en 2030 sea renovable. Más allá de desplegar las tecnologías verdes (fotovoltaica, eólica, etc.), esto requiere inversión para reforzar el sistema eléctrico y sus infraestructuras (las redes de transporte y distribución), pero también tecnologías clave como el almacenamiento. Con todo, el verano del año pasado el Parlamento Europeo ya planteó alargar estos fondos 18 meses más para asegurar, precisamente, una correcta ejecución de los proyectos. Quien tendría la última palabra es la Comisión Europea, que hasta ahora se ha mostrado reticente.