Anthropic desafía el boom de la IA con la salida a bolsa "más ridícula del año"

La valoración del creador de Claude divide al mercado semanas después de la polémica sobre la seguridad de la inteligencia artificial

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Un teléfono móvil con las aplicaciones de Claude (Anthropic) y ChatGPT (OpenAI)
13/10/2026 - 07:02 h

BarcelonaLa salida a bolsa de Anthropic, la empresa creadora de Claude, es uno de los acontecimientos más esperados del año. Solo unos meses después del récord que batió la irrupción en el mercado público de SpaceX, la marca aeroespacial y de inteligencia artificial de Elon Musk, la compañía que dirige Dario Amodei puede dejar unas cifras aún más espectaculares: si Musk consiguió cotizar con una valoración de 1,77 billones de dólares, todo hace pensar que su competidor podría llegar a dos billones. Así lo prevé el documento de la oferta pública inicial (IPO, por sus siglas en inglés), avanzado por la agencia Reuters. La misma agencia apuntaba recientemente que la salida a bolsa se podría resolver pasadas las elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre.

Las cifras avanzadas en el folleto de la operación son de una escala difícil de calcular. Según Reuters, Anthropic registró unos ingresos de 4.600 millones de dólares en 2025, 12 veces más que el año anterior. Aun así, mantuvo unas pérdidas operativas de más de 8.000 millones; y unas pérdidas netas de 42.000 millones. Como ya es usual, la cifra más problemática es la del compromiso de gasto en infraestructura de computación: prevé destinar a la nube y a centros de datos 518.000 millones de dólares en los próximos años. El laboratorio que capitanea Amodei, cabe decir, espera un crecimiento exponencial para 2026: la previsión de ingresos de acuerdo con el negocio hasta julio se disparó hasta los 65.000 millones de dólares, según avanzaron diversos medios norteamericanos.

Las cifras han hecho temblar a los expertos en inversión. De hecho, en una polémica nota al mercado enviada la semana pasada, uno de los analistas sénior de la firma de investigación financiera New Constructs tildó la IPO de "la más ridícula de 2026", por sobredimensionada. "La salida a bolsa de Anthropic es un test de la credulidad de los inversores sin precedentes", aseguraba el comunicado. Diversos expertos consultados se expresan en un sentido similar, pero a la vez no dudan que la demanda actual permitirá que Anthropic consiga sus objetivos de valoración. "Es realista que Anthropic supere una valoración de dos billones teniendo en cuenta el mercado actual", asegura Javier Cabrera, analista de XTB.

Una carrera de 30 billones

De hecho, las cifras que Anthropic traslada al mercado sugieren que la operación podría convertirse en central para la economía. Según informó el Wall Street Journal a finales de agosto, la compañía esperaba trasladar a los inversores un mercado potencial (TAM, por sus siglas en inglés) para su IA de 30 billones de dólares. Se trata de un cálculo que pronostica los ingresos totales que puede obtener la inteligencia artificial una vez haya penetrado completamente entre los usuarios. La estimación va en la línea, si bien ligeramente por encima, de los 26,5 billones que puso sobre la mesa SpaceX. Si se cumple esta estimación, el mercado potencial de la inteligencia artificial sería próximo al producto interior bruto de los Estados Unidos.

No todo el mundo confía en que el alcance prometido por Anthropic sea realista. "Si te vas al sentido común, este mercado no está ahí", reflexiona Xavier Brun, jefe de renta variablede Trea AM. Aun así, los movimientos bursátiles continúan apoyando las tesis inversoras de las empresas de IA: la acción de SpaceX, que pasó por una montaña rusa durante las primeras semanas de cotización, se mueve durante la sesión del lunes alrededor de los 163 dólares, una ganancia importante respecto a los 135 con los que accedió a la bolsa, y en línea con el precio del primer día de actividad. Con esta referencia, los analistas insisten en que, pese a todo, no es imposible cumplir las previsiones: "Si Anthropic es capaz de mantener el crecimiento, una valoración de dos billones no es descabellada", observa el fundador de WeArtificial, Aleix Valls.

Los peligros estratégicos de la IA

Los meses anteriores a las grandes salidas a bolsa de la inteligencia artificial han sido más que convulsos: el ataque de agentes de OpenAI a la plataforma de inteligencia artificial Hugging Face –ahora adquirida por Nvidia por 13.000 millones de dólares– fue solo el principio. El viernes, de hecho, Anthropic reconoció que sus agentes habían enviado de forma autónoma una denuncia de asesinato falsa a la policía de la ciudad de Filadelfia, y habían intentado enviar varias solicitudes de visado al departamento de Estado, según informó The New York Times.

La acumulación de incidentes relacionados con agentes de IA de los principales laboratorios estalló a principios de septiembre, cuando el jefe de alineación de Anthropic, Evan Hubinger, reconoció en las redes sociales tras la renuncia a la compañía del investigador Jacob Coxon que "hay más de un 10% de posibilidades de que la IA mate a todos los humanos en la próxima década".

Aquella alarma se fue enfriando a medida que pasaban las semanas, y el mercado empieza a ver el pánico que desencadenaron los dos gigantes de la IA como una estrategia. "Que la IA nos pueda matar es mentira. Sería asumir que tiene voluntad, y no estamos ahí, ni sé si estaremos nunca", dice Valls. A juicio del experto, Anthropic y OpenAI aprovechan estos incidentes para reclamar una regulación que ven como "una póliza de seguro" ante posibles responsabilidades legales. "Si todo lo hago de acuerdo con la ley, no tengo la culpa de nada. La tiene la ley", explica.

Xavier Brun, por su parte, alerta de una estrategia para eliminar la competencia, atribuyendo a nuevos actores del mercado de la IA, especialmente a los de pesos abiertos y código abierto –que todo el mundo puede utilizar gratuitamente–, un riesgo todavía más elevado. "Si a mí, que soy el mejor, se me ha escapado la IA, significa que esto no lo puede hacer cualquiera", narra el experto. Así, buscarían elevar las barreras para el sector hasta unos estándares que solo puedan cumplir las empresas más establecidas.

En opinión de Cabrera, sin embargo, el tiro les puede haber salido por la culata: "El error de cálculo fue la repercusión que tuvo la crisis", dice el analista. Las alertas llegaron con demasiada insistencia a un público estadounidense que ya no consta entre los que más confían en la IA. Esta vez la opinión pública sobre la tecnología puede provocar que "los votantes presionen a los gobiernos" para acortar las riendas a las tecnológicas. La regulación, así, podría "dañar al sector más que favorecerlo", como buscaban, según los expertos, Amodei y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman.

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