El tenista detrás de Lacoste: ¿quién creó la marca del cocodrilo?
Su aportación más decisiva al mundo del vestuario deportivo no fue el logotipo, sino una prenda: el polo
La hierba de Wimbledon está segada al milímetro. Es el verano de 1928 y el público, vestido con sombreros y vestidos claros, observa en silencio. En la pista central hay dos franceses. Uno es Henri Cochet; el otro, René Lacoste. Éste último lleva una camisa blanca impecable y mantiene la mirada clavada en el contrincante. Cuando le llega la pelota, la golpea con una precisión casi mecánica. No es un jugador de instintos, sino de método. Analiza, espera y desgasta al adversario hasta que llega el momento exacto de atacar.
De hecho, Lacoste estaba destinado a ser ingeniero. Su padre quería que estudiara en la École Polytechnique, una de las escuelas técnicas más prestigiosas de Francia. Pero, en 1923, el joven parisino lo dejó todo para dedicarse al tenis. Sin embargo, esa mentalidad analítica nunca le abandonó. De hecho, fue clave para que acabara creando uno de los imperios de la moda más icónicos del mundo: Lacoste. Hoy la marca del cocodrilo factura cerca de 3.000 millones de euros anuales y cuenta con más de 1.100 tiendas en todo el planeta. ¿Pero cómo pasó de un tenista obsesivo con la perfección a fundador de una de las firmas más reconocibles del mundo?
La invención del polo
René Lacoste nació en París en 1904 en una familia acomodada. Su padre, Jean-Jules Lacoste, era directivo de la firma automovilística Hispano-Suiza y tenía muy claro qué futuro quería para su hijo: una brillante carrera en la ingeniería. Pero el joven René tenía otros planes. En 1923, con sólo diecinueve años, decide abandonar ese camino y apostarlo todo por el tenis. No era un prodigio precoz como otros jugadores de la época, pero compensaba la falta de instinto con una disciplina casi científica: tomaba notas de los partidos, estudiaba a los rivales y buscaba mejorar cada detalle de su juego.
Ese método le convirtió en uno de los mejores tenistas del mundo. Entre 1925 y 1929 ganó siete torneos del Grand Slam y se convirtió en una de las grandes figuras internacionales de ese deporte. Fue también en esos años cuando nació el apodo que acabaría definiendo su marca. Durante una gira en Estados Unidos, Lacoste se fijó en una maleta de piel de cocodrilo expuesta en un escaparate. El capitán del equipo francés le prometió comprarla si ganaba un partido decisivo. La anécdota corrió entre los periodistas y la prensa estadounidense empezó a referirse al tenista como el Cocodrilo, por su forma tenaz de jugar. En 1927 el diseñador Robert George dibujó uno que Lacoste decidió bordar en su chaqueta de competición. Sin saberlo, acababa de crear uno de los logos más reconocibles de la historia de la moda.
Pero su aportación más decisiva al mundo del vestuario deportivo no fue el logo, sino una prenda. En la década de 1920, los tenistas competían con camisas de manga larga, pantalón largo e incluso cinturón, un conjunto poco práctico para un deporte cada vez más exigente físicamente. Lacoste, obsesionado con el rendimiento, decidió simplificarlo. Acortó las mangas de la camisa y sustituyó al tejido tradicional por un algodón más ligero y transpirable. En 1933 el tenista se asoció con el industrial textil André Gillier para producir esa camisa en serie y fundó la marca.
De la pista a todo el mundo
El éxito no tardó en llegar. Inicialmente pensado para el tenis, el polo saltó rápidamente a otros deportes como el golf y, con el tiempo, también en la calle. A principios de los años cincuenta, Lacoste introdujo una gama de colores que rompía con el blanco tradicional del tenis y ayudaba a convertir la prenda en un elemento habitual del vestuario cotidiano.
Con el tiempo, la marca fue ampliando su universo más allá de la ropa deportiva. A partir de los setenta incorporó perfumes y, más adelante, también zapatos, gafas, relojes y otros accesorios. Paralelamente, Lacoste empezó a desplegar una red de tiendas propias en todo el mundo que consolidó al pequeño cocodrilo como uno de los símbolos más reconocibles de la moda contemporánea.
En 2012 una disputa en la familia fundadora acabó precipitando un cambio de manos. El grupo suizo Maus Frères, que ya controlaba parte del capital, compró las participaciones de los herederos Lacoste y pasó a controlar al 100% de la compañía. La operación valoraba a la marca en unos 1.200 millones de euros y supuso el paso definitivo de empresa familiar a grupo internacional de moda.
- 1904
Nace René Lacoste en París en el seno de una familia acomodada.
- 1923
Decide abandonar sus estudios para dedicarse profesionalmente al tenis.
- 1927
La prensa estadounidense le bautiza con el apodo de "Cocodrilo", que acabará convirtiéndose en el logotipo de la marca.
- 1933
René Lacoste y André Gillier fundan la empresa y lanzan el primer polo.
- 1951
La marca introduce los polos de colores e inicia su expansión internacional.
- 1970
Lacoste lanza su primer perfume y amplía el negocio más allá de la ropa.
- 2012
El grupo suizo Maus Frères toma el control total de la compañía.
- 2024
Lacoste factura cerca de 3.000 millones anuales, con más de 1.100 tiendas.