¿Es Merz el líder que Alemania necesita?
BarcelonaAngela Merkel ocupó la cancillería alemana entre 2005 y 2021, 16 años en los que ejerció un liderazgo indiscutible en su país que se extendió también a Europa. Su fórmula combinaba austeridad económica con gestos de gran altura moral, como la apertura de las fronteras a los refugiados sirios durante la crisis de 2015. La gestión de su legado, sin embargo, está resultando especialmente complicada para Alemania, con una economía estancada y un auge de la extrema derecha que era impensable hace solo unos años.
El caso es que ni el socialista Olaf Scholz antes ni el democristiano Friedrich Merz ahora han conseguido convertirse en los líderes que no solo Alemania sino también Europa necesita en unos momentos especialmente complicados. La fórmula de la Gran Coalición, que en otros momentos había sido alabada como una fórmula ideal tanto para evitar la influencia de los partidos extremistas como para poner en marcha reformas estructurales, no está funcionando por las discrepancias entre los socios.
Llegados a este punto, y tras las victorias electorales de la AfD en Sajonia-Anhalt y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y la derrota de la CDU, toca replantearse muchas cosas. Merz ha expresado la voluntad de continuar en la cancillería, pero empiezan a surgir voces dentro de su propio partido que cuestionan su liderazgo. El problema para la CDU es que tampoco hay un consenso interno sobre cuál es el camino que se debería emprender. Hay quienes consideran que la coalición con los socialdemócratas es un lastre y que hay que implementar políticas más liberales y restrictivas con la inmigración, y hay quienes consideran que hay que hacer lo contrario, marcar mucho más claramente la frontera con la AfD y salvar la coalición. Donde sí hay consenso entre unos y otros es que la figura de Merz ha quedado muy debilitada y es muy difícil que pueda aguantar en estas condiciones hasta 2029.
Para el resto de europeos, sin embargo, es imprescindible que Alemania no se aparte de lo que ha sido su rumbo desde el final de la II Guerra Mundial y no caiga en la tentación antieuropeísta y nacionalista que representa la AfD. La CDU ha sido el partido de grandes líderes europeos como Konrad Adenauer, uno de los padres fundadores de la UE; Helmut Kohl, y la propia Merkel. Esta última ha sido muy explícita sobre la necesidad de mantener el cordón sanitario con la AfD, pero hay otros líderes, como el jefe de los populares europeos, Manfred Weber, que es partidario de acercarse a la extrema derecha (este lunes Weber ha visitado Ceuta junto a Alberto Núñez Feijóo). Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también de la CDU, brilló con luz propia durante la pasada legislatura europea, en la que se luchó contra la pandemia y se pusieron en marcha los fondos Next Generation, pero ahora está completamente desaparecida. Europa necesita que Alemania se ordene y tenga un líder a la altura de las circunstancias. Y no está nada claro que esta persona sea Friedrich Merz.