Contra el pesimismo: tecnología con propósito
No nos podemos dejar llevar por el pesimismo ambiental. A nuestro alrededor hay mucha gente que trabaja, que investiga, que transforma. Muchas personas que piensan y actúan al servicio de las personas. Hacer aflorar este talento comprometido, darle voz y visibilidad, es un deber de los medios de comunicación que desde el ARA nos tomamos seriamente. Por descontado, también debemos explicar lo que no funciona, denunciar las corrupciones e injusticias, fiscalizar los poderes. Lo hacemos día tras día. Pero el talento que tenemos en nuestra casa, en las universidades, en los centros de investigación, en las empresas, que demasiado a menudo queda oculto, nos interesa tanto o más. Es un talento que actúa en muchos campos: la ciencia, las humanidades y las artes, la medicina, la gastronomía, el deporte... Y también en la tecnología, de forma muy relevante y transversal, y a menudo afectando y dialogando con todos los otros campos.
Este último territorio, el tecnológico, es el que destacamos ahora en los nuevos Premios FAR del diario ARA, concedidos este jueves en un acto en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Nuestra voluntad es que estos galardones, como su nombre indica, sean una luz para orientarnos, una luz con la cual reconocer a las empresas que, a través de la innovación tecnológica, contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas y generan un impacto positivo en la sociedad.
Nos hemos querido fijar en la tecnología como una herramienta para transformar. Y más concretamente hemos prestado atención a la tecnología que se aplica a la salud, a la educación, a la contribución social y comunitaria, a la sostenibilidad y al medio ambiente, y al desarrollo rural. También hemos instaurado un Gran Premio del Jurado, integrado por Lluís Torner, Jordi Berenguer Sau, Montse Daban, Miquel Puig, Carme Torras y la directora del diario, Esther Vera. Detrás de la elección de los proyectos seleccionados y ganadores hemos tenido el apoyo y el asesoramiento de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), la Asociación Tecnio, el Instituto de Ciencias Fotónicas (Icfo) y el Biocat, entre otras instancias.
El valor real de la innovación se consigue cuando el conocimiento sale del laboratorio y se convierte en solución a un problema. Cuando elimina una barrera. Cuando fomenta el bienestar. En definitiva, cuando genera un impacto real, ético y sostenible en la vida de las personas. Porque, como vemos con la inteligencia artificial (IA), la tecnología puede hacer muchas cosas, pero la gran cuestión es qué uso le damos.
Los ganadores de esta primera edición de los Premios FAR, que responden a esta filosofía práctica, han sido The Blue Box (salud), Nextus Social Learning (educación), SOM Care (cohesión social), Bound4Blue (medio ambiente) y Altinco (desarrollo rural), mientras que el Gran Premio del Jurado ha galardonado a SOM Care. Desde aquí les felicitamos y les damos las gracias por acompañarnos en estos premios, nacidos con vocación de permanencia y excelencia.