Las sombras del caso Koldo
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BarcelonaCuando falta una semana para el inicio de la campaña electoral del 29-N, la Guardia Civil ha detenido a seis personas y ha registrado varios domicilios, entre ellos el del exministro José Luis Ábalos, en el marco de una nueva pieza separada y secreta del llamado caso Koldo. De momento ha trascendido poca información, pero todo apunta a que se trata de presuntos sobornos que salpicarían a Adif, el gestor público de la infraestructura ferroviaria. El hecho, sin embargo, de que los seis detenidos ya hayan sido puestos en libertad indica que la investigación todavía está en un estadio muy inicial y que no hay pruebas concluyentes contra nadie.
El caso es que Koldo García está siendo noticia estos días por otra derivada del escándalo que afecta, atención, al PP. Si hace unas semanas se supo que la empresa editora del diario digital de derecha radical de Eduardo Inda, OK Diario, había pagado 242.000 euros para la defensa de Koldo García, ahora él mismo ha denunciado que el partido que preside Alberto Núñez Feijóo le ofreció un millón de euros a cambio de que destapara trapos sucios del entorno de Pedro Sánchez. La acusación es especialmente grave porque, después de que la abogada de García, Leticia de la Hoz, aportara al juzgado las facturas con los pagos de OK Diario, resulta verosímil, ya que este medio no deja de ser una correa de transmisión de Génova, y concretamente de la Puerta del Sol, donde está la sede del gobierno de Isabel Díaz Ayuso. El presidente español, en plena precampaña, no ha dejado pasar la oportunidad para pedir explicaciones a Feijóo, que lo niega todo.
La justicia debe aclarar todos los extremos y ramificaciones de la trama corrupta encabezada por Ábalos y Koldo, pero también debería investigar si un partido está intentando comprar, a través de un intermediario o directamente, un testimonio judicial. Resulta aún más sospechoso el silencio de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) respecto a que un pseudomedio pague más de 200.000 euros para la defensa de una fuente periodística. Sí hicieron un comunicado de amparo al periodista Ignacio Escolar por haber sido intimidado por un guardaespaldas de Eduardo Inda, pero no sobre el trasfondo del escándalo.
Hay que decir que el PP tiene un largo historial de guerra sucia contra adversarios políticos, y por eso resulta verosímil que intentara atacar al gobierno de Sánchez a través de su eslabón más débil, que sería la mano derecha de Ábalos, actualmente en prisión, igual que el exministro, tras ser condenados a penas de 19 y 24 años respectivamente. La corrupción ya es en sí una lacra insoportable, pero la utilización partidista de los corruptos es aún peor porque denigra la política y hace perder la confianza en las instituciones. Es previsible que el PSOE, que ya ha expulsado a todos los investigados por este caso, pague un precio en las urnas por todos estos escándalos. Pero el PP también debería dar explicaciones concretas sobre si dinero suyo, o proveniente de instituciones gobernadas por los populares, han ayudado a pagar la defensa de personas condenadas por corrupción.