Las previsiones no indicaban tanta lluvia: ¿qué ha pasado?
Las lluvias torrenciales de este lunes han sido una sorpresa después del temporal del fin de semana
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BarcelonaCataluña vive un inicio del mes de octubre muy lluvioso en el litoral y en el prelitoral, donde las acumulaciones de agua son en algunos casos extraordinarias. En otoño es normal que llueva con ganas, pero la magnitud de los episodios que se están produciendo y su torrencialidad son de un nivel que pocas veces se ve. Son los efectos que favorecen la crisis climática y el calentamiento del mar. Ahora bien, los chubascos de este lunes han destacado por el hecho de que las previsiones no indicaban que tuviera que llover tanto.
De hecho, el histórico episodio de lluvias del fin de semana no se previó con claridad hasta unas horas antes. Se generó lo que técnicamente se conoce como sistema convectivo de mesoescala (SCM) –una gran agrupación de tormentas que se forma y se regenera desde el mar como si fuera un único sistema–, que fue extraordinario. Y en el caso de este lunes, los mapas no indicaban tanta lluvia, sino solo la aparición de chubascos y tormentas irregulares en el litoral y prelitoral, ya que nos encontramos en una zona de inestabilidad poco definida. Finalmente, sin embargo, se ha acabado formando un segundo SCM, que ha dejado nuevos aguaceros. Pero ¿por qué ha habido esta diferencia tan grande entre lo que marcaban los modelos meteorológicos y lo que ha acabado pasando?
La meteorología tiene aquí uno de sus límites más difíciles. Los modelos son extraordinariamente buenos para describir dónde habrá más inestabilidad o cómo evolucionará una borrasca, pero una fuerte tormenta convectiva depende de procesos mucho más pequeños. Por ejemplo, en un clima atlántico se sabe cuándo y cómo llegará un frente de lluvias. Pero en el Mediterráneo la incertidumbre está a la orden del día. Una borrasca o una zona de inestabilidad puede provocar cambios drásticos en la previsión.
A los modelos meteorológicos les resulta especialmente difícil acertar estos episodios de lluvias torrenciales porque dependen de fenómenos muy locales y de pequeña escala, como las tormentas convectivas, que pueden formarse, intensificarse o desplazarse unos pocos kilómetros y cambiar completamente el mapa de precipitación. En situaciones así, pequeñas diferencias en la temperatura, la humedad o los vientos pueden acabar generando grandes errores en la previsión, sobre todo en lo que se refiere a dónde y cuándo caerá la lluvia más intensa. Unos factores de incertidumbre en el Mediterráneo que se acentúan con la crisis climática. El de este lunes es un buen ejemplo.
Un mar que hierve
Para que estas tormentas puedan crecer así, necesitan combustible. Y este combustible es, sobre todo, agua y calor. El verano ha sido el más cálido de la historia en Cataluña, y el agua del Mediterráneo llega al otoño extraordinariamente caliente, con más de dos o tres grados por encima de la media. Y no es un hecho aislado, ya que este calentamiento hace años que se consolida. El Mediterráneo que alimenta estas tormentas no es el mismo Mediterráneo de hace décadas.
Un mar más caliente evapora más agua y aporta más humedad al aire que circula por encima. Si después esta masa de aire húmeda encuentra una atmósfera inestable, puede subir rápidamente, condensar el vapor y transformarlo en una enorme cantidad de precipitación. "El hecho de que tengamos el mar tan caliente es el origen de que cualquier chispa pueda desencadenar lluvia tan torrencial, y este ha sido el principal motivo de los episodios que vivimos", ha explicado en rueda de prensa la directora del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat), Sarai Sarroca. “No es una situación de dana, ni una situación como la del Gloria o un temporal de levante, ni un sistema frontal frío; hablamos de unas líneas de inestabilidad que han acabado formando otro sistema convectivo de mesoescala”, ha añadido.
Condiciones casi tropicales
La combinación que se ha producido estos días es especialmente significativa. Mucha humedad, un mar muy caliente, inestabilidad atmosférica y poca capacidad para que las tormentas se desplacen rápidamente pueden generar un comportamiento que recuerda al de las regiones tropicales. De hecho, durante el fin de semana algunos escenarios llegaron a plantear la posibilidad de que el sistema desarrollara una circulación parecida a la de un medicán –un pequeño huracán mediterráneo–, que finalmente no se produjo. Pero la posibilidad ya es, por sí misma, un indicador de la excepcionalidad del escenario. Ya hace tiempo que se habla de la tropicalizacióndel Mediterráneo.
Lo que sí que hubo fue un SCM muy potente con unas características ciclónicas asociadas, con torrencialidad extraordinaria y fuertes rachas de viento. Desde el fin de semana, se han alcanzado muchos registros de entre 200 l/m² y más de 300 l/m² sobre todo en el litoral y prelitoral de Barcelona, la mayoría caídos en pocas horas. Por ejemplo, en Granollers cayeron 68 l/m² en solo media hora el fin de semana, y con el fuerte aguacero del lunes se han acumulado cerca de 350 l/m² en tres días, un dato extraordinario.
Esto ha dejado diversos récords de lluvia en pocas horas o en un día, como es el caso de Can Bruixa de Barcelona, donde los 213 l/m² caídos en el episodio del fin de semana no se habían registrado nunca en 24 horas. Unas cifras que evidencian las lluvias históricas que hemos vivido y que han provocado muchas inundaciones repentinas.
La tierra, anegada de agua
Después de la lluvia tan abundante que ha caído el fin de semana en puntos del litoral y del prelitoral, la tierra ha quedado totalmente empapada y ya no absorbe más agua. Una segunda tanda de precipitaciones puede ser mucho más peligrosa que la primera en estas áreas, ya que llueve sobre mojado. Es lo que ha pasado este lunes en el Vallès Oriental, donde los más de 100 l/m² caídos en poco tiempo han provocado rápidamente inundaciones y el desbordamiento de ríos y arroyos.
Y cuidado, porque aún puede llover más los próximos días. "Esta situación inestable fruto de un verano muy cálido y de una gran carga de agua disponible en el mar, que es la gasolina para que estos aguaceros y sistemas convectivos se formen en Cataluña, se mantendrá de cara a los próximos días", alertaba el jefe del área de predicción del Meteocat, Santi Segalà.