Viajar en tiempo de guerra
Este verano se afronta como un marco de resiliencia para el turismo internacional. Aunque el cierre de espacios aéreos y el encarecimiento del combustible han transformado la libertad de movimientos en un activo más caro y complejo, el viajero no renuncia a descubrir el mundo, pero sí exige nuevas garantías. En este tablero de ajedrez geopolítico, Cataluña emerge como un valor seguro, capta los flujos que huyen de la inestabilidad y se consolida como un refugio donde la calidad y la certeza pasan por delante del precio del billete.
El turismo global ha entrado en una zona de turbulencias permanentes. Ya no hablamos de una crisis coyuntural, sino de una reconfiguración de las reglas del juego. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), uno de cada siete viajeros en el planeta pasa por los hubs de Oriente Medio (Dubái, Doha o Abu Dabi), puntos que han sufrido bloqueos y desvíos masivos por la inestabilidad en Oriente Medio. Esta situación no solo afecta a los aeropuertos, sino que dispara el precio del viaje. El combustible ya representa el 30% de los costes de las aerolíneas y, como advierte Pedro Aznar, profesor de Economía y Finanzas en Esade, el aumento del coste de volar difícilmente tendrá marcha atrás, aunque no puede aumentar indefinidamente.La seguridad no tiene descuento
Ante este escenario, Cataluña emerge como un “destino refugio” que no es fruto del azar sino que responde directamente a la psicología del viajero. El análisis de Pedro Aznar es taxativo, el turismo no es un bien de primera necesidad, sino una actividad basada en el disfrute donde la percepción de seguridad es innegociable. De manera que el viajero no renuncia a los viajes de larga distancia, pero mueve su objetivo si la zona no es segura. “Si la geopolítica cambia constantemente y la percepción de muchos turistas es que Oriente Medio no es seguro, puede tener efectos relevantes, que además no se compensan en descuentos de precio. Las familias, especialmente, priorizan la certeza.” De esta manera, la inestabilidad en Oriente Próximo o en el Mediterráneo Oriental actúa como un motor que desplaza los flujos hacia zonas más estables, como es el caso de Cataluña. Según Jordi Vinyoles, vicepresidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE), en este contexto Cataluña y las Islas Baleares se han situado como algunas de las beneficiadas. “Los acontecimientos pueden ser cambiantes, pero en nuestro país claramente este año habrá un aumento de la demanda de turismo”, asegura. Se trata de un movimiento que confirma el director ejecutivo de la Agencia Catalana de Turismo (ACT), Patrick Torrent, que detalla que cruceros que debían hacer escala en el Mediterráneo Oriental ahora buscan puerto en Barcelona o Tarragona, y que incluso acontecimientos corporativos previstos en el Golfo Pérsico están cambiando de latitud hacia el territorio catalán.
Cataluña, por situación e infraestructuras, es una de las receptoras principales de este turismo, siempre que el aeropuerto de El Prat tenga la capacidad operativa para absorber estos vuelos que evitan zonas calientes. Aun así, “no nos complace”, asegura Torrent, el cual recuerda que a pesar de que Cataluña se beneficia de esta consideración de “destino refugio”, “se trata de una situación coyuntural que no nos interesa porque genera una incertidumbre y un miedo colectivo que puede acabar comportando una contención a viajar”.Por el momento, sin embargo, Vinyoles destaca que la demanda no se detiene a pesar de los conflictos, aunque subraya la necesidad vital de la anticipación: con un aeropuerto del Prat que prevé un aumento del 7,6% en el número de asientos, el riesgo para el turista es el sobrecoste de última hora en destinos que ya están rozando el pleno.El fin de los vuelos baratos y el factor premium
En cuanto a la conectividad, la realidad de volar se ha vuelto más compleja, lenta y cara. Jordi Vinyoles explica que el sector ha tenido que reorganizar rutas masivamente para esquivar espacios aéreos cerrados potenciando centros de conexión como Estambul o recuperando tráfico para los grandes aeropuertos europeos para evitar los hubs del Golfo Pérsico.Este encarecimiento y el aumento del tiempo de viaje tienen un impacto directo y medible en mercados estratégicos, como el chino. El caso de China es un buen ejemplo de este “agravio comparativo”: a causa del conflicto bélico, las líneas aéreas europeas tienen prohibido sobrevolar el espacio aéreo de Rusia, hecho que las obliga a hacer rutas mucho más largas para llegar al Extremo Oriente.Esto se traduce en un incremento de horas de vuelo y de consumo de combustible que las aerolíneas no pueden absorber solas y que acaba encareciendo el billete final. A pesar de estas barreras, según Aznar, el turismo catalán no puede dar la espalda a un mercado como China, que ha consolidado una clase media muy potente con unas ganas de viajar a Europa que el sector necesita recuperar por su gran volumen, pero que ahora se ve frenada por una logística más lenta y costosa mientras dure el conflicto.Sin embargo, la capacidad de reacción del sector está sirviendo de contrapeso. Vinyoles destaca que destinos como China cuentan con muchos vuelos directos desde Barcelona que están teniendo una gran aceptación. “Sigue habiendo un interés en la larga distancia, se están vendiendo muy bien mercados como África y Asia”. A pesar de estas dificultades, y con el filtro de la seguridad del destino por encima de todo, el viajero se muestra resiliente ante las dificultades económicas o logísticas. Aznar apunta que "es más fácil que la gente ajuste el número de viajes o la duración de la estancia" antes que renunciar al destino soñado, aunque no se trate de destinos cercanos. Es aquí donde el turista premium juega un papel fundamental en la estrategia catalana. Este perfil de visitante tiene "menos sensibilidad a las variaciones de precio". El turista de alto valor prioriza el servicio, el alojamiento de lujo, los eventos exclusivos y la gastronomía de alto nivel; para este segmento, la dificultad o la duración de los vuelos de larga duración no es un factor tan relevante a la hora de decidir su viaje.El reto de la redistribución en Cataluña
Más allá de la coyuntura bélica, el futuro del modelo catalán pasa por no morir de éxito. Si bien Cataluña se consolida como un refugio geopolítico, Aznar advierte que el reto no es tanto absorber este extra de visitantes como una cierta redistribución a lo largo del año, porque la estacionalidad sigue siendo muy relevante. Según el profesor de Esade, conseguir una demanda estable es vital para reducir los costes sociales del turismo y mantener su impacto positivo en el PIB y la ocupación.En esta línea, el ACT mantiene su apuesta por la diversificación y la desconcentración en todo el territorio, e intenta que este visitante que llega huyendo de la inestabilidad de otras regiones no se centre solo en la costa, sino que descubra el interior.El verano de 2026 confirma, pues, que la voluntad de explorar culturas y geografías diferentes se mantiene firme a pesar de los obstáculos geopolíticos. Pero el sector coincide en que la industria debe prepararse para un entorno en el que la seguridad y la excelencia serán los únicos valores que permitirán mantener la fluidez del turismo internacional.