De mirarlo a vivirlo: ¿por qué nos fascinan tanto las experiencias inmersivas?
Esta nueva forma de ocio cultural permite ponerse en el centro de las historias y disfrutar de ellas de una manera más próxima
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BarcelonaAbro una cortina y me adentro en un mundo desconocido que me revela frases, objetos y pensamientos de una de las figuras más icónicas de todos los tiempos: Salvador Dalí. Piezas artesanas, luces, mappings, tecnología y realidad virtual se combinan de manera magistral a lo largo de un recorrido que sorprende a cada paso. Hablo de Dalí Boulevard Cibernético, una experiencia inmersiva permanente dedicada al genio catalán que se puede ver en Casa Amatller (paseo de Gracia, 41, Barcelona). Este proyecto recupera y amplía con nuevos contenidos el material de la muestra original, Dalí Cibernético, estrenada en 2022 por el Ideal Centre d'Arts Digitals.
Este espacio de referencia, el primer centro del sur de Europa dedicado a la producción y exhibición de artes digitales, impulsa experiencias inmersivas, un fenómeno que cada vez tiene más adeptos. Antes de hablar de este boom, Jordi Sellas, director del Ideal, diferencia qué es una experiencia inmersiva de lo que no lo es. "Parece que todo sea inmersivo. El teatro de la Cubana lo era, y el Sónar, también. Se ha popularizado este concepto, básicamente, porque está relacionado con las artes digitales. Ahora todo el mundo utiliza el sello inmersivo, incluso de una manera un poco excesiva. Al final, es un sello que ayuda a vender entradas", precisa Sellas.
"Es como una moda, pero nosotros trabajamos las artes digitales, y estas contribuyen a la inmersividad, que es nuestro territorio. Al final, la inmersividad es lo que te genera, a través de tus sentidos, la sensación de estar inmerso en un espacio diferente del que es tu realidad habitual", continúa.
Experiencias complementarias
Desde el nacimiento de l'Ideal, en 2017, han reivindicado la inmersividad como una corriente vinculada a las artes digitales. Tanto Dalí Boulevard Cibernético como Dinosaurium, la nueva experiencia con dinosaurios a escala real que ha estrenado l'Ideal esta semana, han cambiado nuestra manera de consumir cultura y entretenimiento. "La tecnología nos permite ponernos en el centro de las historias. Como espectador, puedes ser el protagonista de una experiencia que nunca había existido de la misma manera. Y este es el gran valor que tiene", explica.
No obstante, Sellas aclara que esta nueva forma de ocio cultural no sustituye ir al teatro, a un museo, a una exposición o a unas ruinas prehistóricas. "Son actividades complementarias, que abren la puerta a nuevas maneras de conectarse con el público", matiza el experto. Aun así, asegura que las experiencias inmersivas pueden conseguir que personas que normalmente no van a museos o exposiciones se interesen por el arte y la cultura.
Sin embargo, los contenidos audiovisuales interactivos pueden impulsarnos a la comprensión de las obras originales. "Por ejemplo, mucha gente que vino a ver la exposición inmersiva de Jules Verne acabó comprando Veinte mil leguas de viaje submarino, su novela más emblemática. Las experiencias inmersivas impulsan que gente de todas las edades tengan motivación para leer o hacer otras cosas relacionadas con una actividad de la cual hayan disfrutado. Se retroalimentan", remarca el director del Ideal, que acostumbra a estrenar dos producciones nuevas cada año.
Por otro lado, las proyecciones están enfocadas al público local, que constituye el principal volumen de visitantes. "Nuestras exposiciones son en catalán como primera lengua, porque nuestro público es de proximidad, aunque giramos por todo el mundo y hemos estado presentes en más de 50 ciudades, como Sídney, Londres y Nueva York", continúa.
Un público exigente
Sobre el futuro de las experiencias inmersivas, Sellas tiene clara su continuidad. "El público se hará adulto, madurará respecto a este tipo de propuestas y, por lo tanto, será más exigente. Esto significa que elegirá las propuestas más trabajadas y descartará las que se aprovechan exclusivamente de una tendencia o de una moda", concluye.
Alirio Padeiro, director general de Eclipso Barcelona, también augura una larga vida a las experiencias inmersivas. "La realidad virtual nos permite acceder a lugares donde no podríamos ir con facilidad. El ejemplo que tenemos ahora es el Everest. Tener la sensación de coronar esta cima sin haber salido de Barcelona es impresionante", destaca Padeiro.
Habla de Everest: territorio desconocido, una experiencia inmersiva instalada en la cúpula de Las Arenas de Barcelona hasta finales de febrero de 2027. Grandes y pequeños se lo pasan bien a partes iguales, tal como explica el director de Eclipso Barcelona. "Hemos tenido desde niños de 8 años hasta una señora de 92. Hace poco, un hombre de unos 55 años, después de vivir la experiencia, me dijo que había estado en el Everest y que la sensación vivida era la misma. ¡Imagínate!", explica, satisfecho.
Además del Everest, Eclipso Barcelona tiene activas dos experiencias más: Titanic y Coliseum. La primera nos permite sumergirnos a casi 4.000 metros de profundidad en un submarino y recorrer los salones y las cubiertas del transatlántico más famoso de todos los tiempos. La segunda nos traslada 2.000 años atrás a la Roma imperial del siglo I para vivir el ambiente de la arena del Coliseo.
Siete experiencias que vale la pena disfrutar
Aparte de Ideal y Eclipso, en Cataluña hay otros espacios que combinan la realidad virtual con disciplinas como el arte digital, los espectáculos audiovisuales y las experiencias interactivas. Os ofrecemos una selección:
Centro Gaudí
Situado en Reus (Tarragona), el centro está dedicado a la vida y la obra de Antoni Gaudí. Este recorrido interactivo a lo largo de tres plantas nos permite adentrarnos en el universo del arquitecto catalán. El espacio dispone de proyecciones multipantalla, maquetas táctiles y sensoriales y objetos personales y originales de Gaudí, tales como el único cuaderno manuscrito que se conserva de él.
El clamor de Tarraco
El anfiteatro de Tarragona, patrimonio mundial de la Unesco y uno de los grandes vestigios romanos de Cataluña, se puede ver de otra manera gracias a esta propuesta, que permite revivir el histórico hemiciclo mediante gafas de realidad mixta, que superponen reconstrucciones digitales al espacio real. En El clamor de Tarraco, los visitantes podrán imaginar cómo era un día de juegos en la ciudad catalana, con gladiadores, animales y público en las gradas.
Centro del Románico del Valle de Bohí
También patrimonio mundial de la Unesco, el Centro del Románico del Valle de Bohí, situado en Erill la Vall (Lérida), funciona como espacio de acogida, interpretación y punto de partida para descubrir el conjunto románico del valle e imaginar cómo se vivía allí desde el siglo XI hasta la actualidad. Las herramientas audiovisuales y de realidad virtual complementan la visita a los templos y permiten contextualizar su arquitectura y la decoración pictórica.
Roca dels Bous Inmersivo
Esta propuesta, que se vive in situ en el yacimiento arqueológico de la Roca dels Bous (Camarasa, Lleida), muestra cómo la inmersión permite divulgar investigación científica y prehistoria. Mediante gafas de realidad virtual y videojuegos educativos, en Roca dels Bous Immers podemos viajar 50.000 años atrás y caminar por los mismos lugares que habitaron los neandertales, una especie humana extinta, que comparte un antepasado común y parte del ADN con nosotros.
White Rabbit – El museo off de Barcelona
El centro ofrece un recorrido basado en la cultura y las tradiciones catalanas, como los castellers, la festividad de San Jorge y los correfuegos, reinterpretadas desde una perspectiva contemporánea. Se consigue mediante instalaciones artísticas, juegos visuales, espejos y espacios pensados para interactuar. White Rabbit dispone de diez salas interactivas y sensitivas, algunas de las cuales incluyen juegos de espejos, esculturas y murales creados por artistas locales vinculados a Barcelona.
Luminiscencia
Se trata de una experiencia inmersiva y multisensorial de luces, videomapeo y música en 360° diseñada para redescubrir grandes monumentos del patrimonio histórico de ciudades como Barcelona, Sevilla, Londres y París. Los espectáculos de Luminiscencia convierten el interior de una basílica en un escenario de luz y música, con proyecciones de gran formato.
Mirador Torre Glòries
Situado a 125 metros de altura, el Mirador Torre Glòries, el único de la capital catalana con una perspectiva completa de 360°, permite observar puntos de interés, como la Sagrada Familia y Montjuïc, desde perspectivas nuevas. Opcionalmente, se puede completar la visita con la instalación artística Cloud Cities Barcelona, suspendida a más de 130 metros de altura y formada por 113 espacios interconectados que recuerdan gotas de agua condensada o una gran telaraña.