Abby Choi, la 'influencer' descuartizada que ha vuelto del olvido
El juicio por la muerte de este icono de las redes hongkonesas ha sentado en el banquillo de los acusados a su exsuegro, su exmarido y su excuñado
BarcelonaSi cuando los famosos eran famosos por su oficio, el hecho de hacerse más conocidos se consideraba un activo para sus carreras artísticas, imagínense qué pasa con la mayoría de los famosos actuales, que no tienen ningún talento y han crecido solo al arbitrario calor del algoritmo. ¿Qué no estarán dispuestos a hacer para conseguir algunos seguidores más si eso es lo único que les puede proporcionar más ingresos, ya que no tienen ninguna otra vía de negocio? ¡Harían –y hacen– lo que hiciera falta! Por ejemplo, hablar de sus bodas, de sus hijos, de sus peleas y de todas sus miserias. Todo eso y también amplificar cualquier pequeña cosa buena que les pase para alcanzar un poco más de prestigio y relevancia.
Esta era la vida de Abby Choi, una joven de Hong Kong que consiguió hacerse un nombre como influencer dentro del mundo de la moda a lo largo de su juventud. Ella fue de las que hicieron lo que hiciera falta y, finalmente, lo consiguió. Sus esfuerzos en forma de creación de contenido continuada la convirtieron en una figura significativa dentro de la industria de la moda. En aquel contexto complicado, consiguió con el paso del tiempo sentarse en las front rows de los principales desfiles de la París Fashion Week, protagonizar portadas en las cabeceras del sector y alternar con los directores creativos de las firmas de lujo con más solera.
Del sueño al terror
Pero este sueño hecho realidad, la vida en este Olimpo que tantas personas anhelan, se truncó de golpe. El 21 de febrero de 2023 tenía que ir a recoger a uno de sus cuatro hijos a la escuela, pero no se presentó. Poco después su familia denunció su desaparición. Siguiendo algunas pistas, el 24 de febrero, la policía llegó a una casa en el distrito rural hongkonés de Tai Po y los agentes encontraron allí dos piernas humanas dentro de una nevera. En la vivienda también había documentos personales de Abby Choi, así como otros restos humanos y una sierra eléctrica, que consideraron relevantes para la investigación. El día 26 de febrero, la policía anunció que en la casa también había encontrado un cráneo dentro de una olla que se creía que era el suyo. Las pruebas de ADN confirmaron finalmente que todos aquellos restos encontrados pertenecían a Abby Choi, que entonces era muy seguida en Instagram pero también en Douyin, el TikTok chino.
Tenía 28 años. Su caso fue sonado tanto dentro como fuera de la excolonia británica. Tanto fue así que agencias internacionales cubrieron su funeral, celebrado en junio. La familia no se pudo resistir a convertir la ceremonia en instagrameable, y lo decoró todo con metros y metros de cortinas de color rosa pastel, el color representativo de la influencer en sus redes. Cientos de personas se despidieron de ella en un barrio residencial de Hong Kong situado a pocos kilómetros del lugar donde se había hecho el macabro hallazgo. Sus cuatro hijos estuvieron presentes en aquel funeral budista, donde también acudió su marido de aquel momento, Chris Tam, padre de los dos hijos pequeños. Coronas de flores enviadas por famosos de la región les acompañaron.
La exfamilia, bajo sospecha
Quien no acudió al entierro fue su primer marido, Alex Kwong, que llevaba encarcelado desde febrero de aquel año después de que lo pillaran intentando abandonar Hong Kong en una embarcación. Se le acusaba del crimen de su exmujer junto con su padre y su hermano. Tres hombres que esta semana se han sentado en el banquillo de los acusados en el inicio de un juicio que les enfrenta a una condena a cadena perpetua por unos hechos que traumatizaron a una ciudad. El comienzo del juicio y los secretos que ha puesto sobre la mesa han tenido aún más difusión internacional que su muerte, ya que la prensa de medio mundo se ha hecho eco.
La acusación asegura que el móvil del crimen era un piso de 8 millones de euros que Abby Choi compró –cuando todavía estaba casada con Kwong– y que puso a nombre de su suegro de entonces, un policía retirado, a través del cual quiso ahorrarse impuestos. La situación quedó así incluso cuando ella se divorció. De hecho, le permitió vivir allí durante años. El problema llegó cuando ella decidió venderlo y el señor no quería. En aquel momento, sostienen, fue cuando habrían empezado a planificar el crimen, ya que si ella moría todo quedaba como estaba y ellos se convertían en dueños del piso sin ningún tipo de oposición.
¿Ayuda mortal?
El juicio ha descubierto para su segunda familia política –la del segundo matrimonio– que nunca había dejado de mantener a su primera familia política. Lo que no queda claro es el motivo. No obstante, parece plausible que lo hiciera porque la habían amenazado con explicar algo que la podría hacer caer en desgracia como influencer. "Confió en las personas equivocadas. Esta familia le devolvió la bondad con enemistad", ha dicho su madre, Cheung Yin-fa, quien dice que la familia Kwong ya había amenazado de muerte previamente a su hija.
La voluntad de la influencer de ayudar a su exfamilia política era tanta que incluso tenía de chófer a Anthony Kwong, hermano de su exmarido. Él fue quien la llevó a recoger a su hijo el día que desapareció para siempre. La fiscalía ha argumentado durante el juicio que en el coche aquel día también estaba su exmarido, y que iba armado con un martillo.
Secretos de familia
Pero esto no ha sido lo que más ha sorprendido a la alta sociedad de Hong Kong, de la cual forman parte las dos familias políticas de la difunta y también su familia biológica. Uno de los descubrimientos más grandes ha sido que tanto su primer marido como su segundo marido habían sido amigos, y que, de hecho, había sido Alex Kwong –el primero– quien le habría presentado a Chris Tam –el segundo–, con el cual Abby se casó poco después de divorciarse. Ambos habían ido a la escuela juntos de pequeños. Durante el juicio, la defensa incluso preguntó a Tam si en su etapa estudiantil había intentado mantener una relación sentimental y sexual con Alex, cosa que él negó.
También se ha sabido que las dos familias políticas que había tenido Abby Choi se habían ayudado cuando ella ya se había divorciado del primer marido y, en principio, eran contrarias. Chris Tam habría contraído una deuda en casinos de Macao por valor de más de medio millón de euros y, al no poder hacerle frente, el padre de Alex Kwong –el policía retirado– habría utilizado sus antiguos contactos para evitar males mayores. La afición al juego de la madre de la pobre influencer también ha supuesto una nueva faceta del caso. Según ha trascendido, Cheung Yin-fa había mantenido una disputa por una deuda de 180.000 euros contraída con una señora con la que quedaba para jugar al mahjong, un juego de fichas tradicional. Interrogada durante una vista del juicio, la señora ha reconocido que había perdido "diversas decenas" de millones de dólares hongkoneses en un casino.
Mientras convivía con todas estas familias, Abby Choi logró convertirse en un icono internacional de su sector. Al morir dejó en herencia a sus hijos un patrimonio que en 2023 se estimó en unos 35 millones de euros. Rodeados de una parentela tan oscura, habrá que ver si cuando lleguen a los 18 años les queda algo...