La fotógrafa ampurdanesa que convierte los instantes efímeros en poesía
Alba Yruela, con una obra marcada por la mirada íntima y espontánea sobre los paisajes y la vida cotidiana, expone por primera vez en el prestigioso certamen Paris Photo, del 12 al 15 de noviembre
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La Bisbal del AmpurdánAlba Yruela (la Bisbal d’Empordà, 1989) es una de las voces más interesantes y prometedoras de la fotografía contemporánea catalana. Este noviembre llevará su obra por primera vez al prestigioso certamen Paris Photo, donde, del 12 al 15 de noviembre, expondrá en las salas del imponente Grand Palais, junto a los mejores fotógrafos del mundo.
Nacida en el corazón del Baix Empordà, Yruela se inició de manera autodidacta en el arte de capturar imágenes, retratando amigos, habitaciones y paisajes de su entorno. Desde entonces ha consolidado un estilo fotográfico propio, con una mirada íntima, delicada y espontánea, cargada de sensibilidad, belleza y fragilidad. Actualmente, trabaja de la mano de la galería Chiquita Room, con sede en Barcelona y Bruselas y compagina su faceta artística con encargos para firmas de renombre como Loewe, Dior o Carolina Herrera.
De los bosques de La Bisbal a la playa de L'Estartit
El Ampurdán es un elemento indisociable de la trayectoria personal y artística de Alba Yruela. Es el entorno que más ha fotografiado, pasando infinitas tardes recorriendo los caminos de los alrededores de la Bisbal, en paseos lentos, charlando con amigos y dejándose llevar por lo que aparecía por el camino. Las suyas no son grandes panorámicas de la llanura ampurdanesa ni encuadres de postal de los lugares más emblemáticos, sino momentos efímeros y detalles de prados, pájaros, insectos, ríos o playas. “El paso de las estaciones es lo que más me atrae”, reconoce Yruela. Uno de sus lugares más especiales es la playa de la Pletera, en el Estartit. Cuando empezó a fotografiarla, a principios de la década de 2010, aún quedaban los restos de una construcción que había quedado a medio hacer durante los años 80. “Pudimos ver cómo quitaron el asfalto y cómo, con el paso del tiempo, las marismas fueron recuperando el espacio hasta convertirse en el paisaje que hay actualmente. Es el lugar donde me encuentro con los amigos durante todo el año”, relata.
Algunas de las imágenes de la Pletera aparecen dentro de lareciente publicación CONVERSA II, donde Yruela da continuidad, junto con el fotógrafo de Torroella Lluís Tudela, a un proyecto que iniciaron hace diez años con el primer libro, A – LL conversa LL – A. Son dos volúmenes de diálogos a través de las imágenes de los dos fotógrafos y amigos, editados por el artista también de la Bisbal Miquel Matas.
Fotógrafa del tiempo y la cotidianidad
La formación de Alba Yruela es completamente autodidacta. Fue a Barcelona a estudiar diseño gráfico, pero decidió cambiar de rumbo al darse cuenta de que lo que realmente le gustaba era la fotografía. Fue durante una etapa de pausa y transición en Londres, donde vivía y trabajaba, cuando empezó a hacer más fotos por su cuenta, sin más pretensión que documentar los paseos por la ciudad, sus amigos, su pareja y numerosos autorretratos. En aquella época compartía las instantáneas en Flickr, una plataforma que recuerda como “un espacio casi secreto, donde se encontraban personas unidas por el interés común en la fotografía”. La práctica fotográfica, entonces espontánea y aficionada, le fascinó desde el principio por la posibilidad de preservar la memoria: “Para mí, la fotografía es como guardar un recuerdo. Me interesa mucho la creación de un archivo, el mío y el de los demás. Es por eso que muchos de mis proyectos son ideas que tienen relación con el tiempo y con cosas que quiero que perduren”, argumenta. Su voluntad de documentar el paso del tiempo se concreta en proyectos como Diarios 2009-2019, un libro de casi 500 páginas que recoge una década de imágenes cotidianas.
Ni fotografías típicas ni postales
Como resultado de este aprendizaje por cuenta propia, el estilo fotográfico de Alba Yruela se ha mantenido fiel a una manera intuitiva de observar el mundo, sin ceñirse a una idea preconcebida de lo que debe ser una buena fotografía. “Siempre intento buscar la espontaneidad con las imágenes, me interesa que sea real”, destaca. Por eso es tan importante el momento de pulsar el botón como el de hacer la elección del carrete: “A menudo me quedo con la fotografía que pienso que quizás otros descartarían, pero es la que a mí me despierta alguna emoción y me ayuda a transmitirla, también”, continúa. Para formar esta mirada, las influencias han jugado un papel clave y Yruela destaca, por ejemplo, Nan Goldin, Wolfgang Tillmans o Jonas Mekas como referentes que la han guiado.
La mirada en los retratos
Además de paisajes y elementos naturales, Yruela también retrata a menudo a personas. Ha trabajado muchas veces con modelos para encargos de moda, pero también con personalidades famosas como Alexia Putellas, Carla Simón o Rosalía en sesiones de estudio. En estos casos, para mantener el espíritu de su estilo dentro del ámbito publicitario, focaliza la atención esencialmente en la mirada de los protagonistas fotografiados, sean modelos o celebridades: “Busco que no sea una postura artificiosa, que me estén mirando a mí, que se sientan cómodas y relajadas. Mientras se preparan intento enseñarles algunas fotos mías y transmitir confianza”, dice Yruela. Todo ello para seguir indagando siempre en esa proximidad y naturalidad que tanto caracteriza su manera de capturar el mundo.