La ola ultraconservadora golpea a Lula, que pierde la primera vuelta ante el hijo de Bolsonaro
Flávio Bolsonaro le saca 2,2 millones de votos al veterano dirigente y lo tiene todo de cara para llegar al Palacio de Planalto en la segunda ronda del día 25.
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São PauloEl presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (80 años, Partido dos Trabalhadores – PT), el líder de la izquierda más influyente de Latinoamérica en la modernidad, ha sufrido este domingo una derrota electoral que le augura un triste final político. Una figura menor y de baja estofa, el primogénito del clan Bolsonaro, el senador Flávio (45 años, Partido Liberal – PL), ha obtenido un triunfo hasta cierto punto inesperado en la primera vuelta de las presidenciales.
El candidato de la extrema derecha elegido a dedo por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que cumple una pena de reclusión de 27 años por intento de golpe de Estado, ha obtenido el 47,03% de apoyos válidos, frente al 45,16% de Lula da Silva, lo que conforma una brecha de 2,2 millones de votos. 56.104.049 para el candidato bolsonarista y 53.876.219 para el líder del PT.
Erosionado e incapaz de transformar la obra de gobierno en capital electoral, Lula ha tocado techo en las urnas. A diferencia de lo que sucedió en 2022, esta vez, el PT no ha podido ni sabido ensanchar la base. Entonces, el candidato a la reelección, Jair Bolsonaro despertaba un gran rechazo entre sectores de centro y centro-derecha por la catastrófica gestión de la pandemia, que costó 716.000 muertos. La izquierda, con habilidad negociadora, abanderó una candidatura de frente amplio y defensa de la democracia.
Esta es una derrota personal de Lula da Silva, que desde las elecciones presidenciales de 2002, que le llevaron al poder por primera vez, sumaba cinco triunfos seguidos en las urnas. Ahora ve su legado en juego, porque un triunfo definitivo del bolsonarismo podría representar un cambio de régimen en el país. El veterano dirigente es todavía la esperanza de la izquierda continental de frenar el avance imparable de la extrema derecha en Latinoamérica, patrocinada con éxito desde Washington por Donald Trump y su secretario de estado, Marco Rubio, que tiene una especial obsesión por la región por sus orígenes familiares cubanos.
“El fin del PT”
El hijo de Bolsonaro se ha visto favorecido por la concentración de voto útil –los otros candidatos ultraderechistas se han deshidratado en la recta final y solo han tenido el 4,70% de apoyos– y por el voto oculto de la vergüenza, imperceptible en los sondeos.
El escenario surgido del primer embate es del todo positivo para el bolsonarismo, que aún tiene margen de crecimiento electoral de cara a la cita del domingo 25. Además, la historia electoral desde la redemocratización brasileña indica que el ganador de la primera vuelta ha confirmado el triunfo en la segunda ronda.
El primogénito del clan Bolsonaro, cuyo ascenso ya apuntaban los sondeos los días previos a los comicios, ha aglutinado todo el sentimiento antipetista y antilulista que impregna un país polarizado y que los grandes conglomerados mediáticos alimentan desde hace décadas y, más recientemente, el ecosistema de bots de la extrema derecha que difunden fake news y los algoritmos de las redes sociales.
“Estoy muy contento por los resultados, nos ha faltado muy poco para ganar definitivamente en la primera vuelta. La palabra de hoy es cambio. Brasil quiere un cambio, esta es la lectura que hago de lo que ha pasado. Es el final de la era del PT, el cambio en el país ya está decretado”, ha señalado, eufórico, Flávio Bolsonaro, en un discurso tosco y simplista como los que hacía su padre.
Nada le pasa factura
Ningún escándalo, ni los recientes ni la mochila de supuestos casos de corrupción, han afectado el rendimiento electoral del senador Flávio Bolsonaro, que tiene como principal punto de gobierno la amnistía de su padre y de todos los sentenciados y encarcelados por el Supremo por intento de golpe de Estado. “Su pasado es tenebroso”, apuntaba esta madrugada Lula da Silva.
Durante esta campaña electoral, ha sido acusado de haber participado en orgías con prostitutas de las cuales hay material fotográfico de uno de sus socios y a las cuales ha hecho referencia la propaganda televisiva de la candidatura de Lula.
El ganador de la primera vuelta está involucrado en el caso del Banco Master, entidad liquidada por el Banco Central brasileño, y considerado el mayor escándalo financiero de la historia del país. El agujero de 7.800 millones de euros (47.000 millones de reales), que ha tenido que ser cubierto por el Fondo Garantizador de Créditos. Bolsonaro hijo negoció con el presidente del banco, Daniel Vorcaro, encarcelado de forma preventiva, aportaciones por valor de 24 millones de dólares –de las cuales la Policía Federal tiene algunas grabaciones– para el proyecto de hacer un biopic del expresidente ultraderechista, que, según las investigaciones abiertas en el Supremo, podría ser en realidad un mecanismo para desviar fondos públicos.
La extrema derecha arrasa en el Senado
La derrota de Lula no es aislada, sino que se enmarca dentro de la expansión de la extrema derecha en el poder legislativo y en los estados y los parlamentos regionales. La coyuntura ideológica es muy negativa para el todavía presidente y, durante el escrutinio, el pesimismo se ha apoderado del electorado más progresista. Aun así, el veterano dirigente, en la primera comparecencia pública, ha querido inyectar ánimos.
“Confieso que estaba convencido de que ganaría las elecciones ya en la primera vuelta, los resultados son inesperados. Ahora bien, el partido comienza. Estamos en la prórroga y convenceremos al pueblo brasileño de la importancia de continuar con el proyecto de desarrollo tecnológico y científico, de explotación de tierras raras y minerales críticos, y mostraremos cómo será el crecimiento de la nueva industria en Brasil”, ha señalado desde São Paulo. “Soy muy bueno en los partidos a cara o cruz. En el cara a cara. Ahora veremos cuáles son los proyectos que tiene el país”, ha avisado.
Con una polarización consolidada, el gran ganador de la jornada de ayer es Jair Bolsonaro. En uno de los últimos mítines antes de ser encarcelado, expresó que la prioridad para estos comicios era hacerse fuerte en el poder legislativo. “Si me dais el 50% del Congreso y del Senado, cambiaré el destino de Brasil. No interesa dónde yo esté, si aquí o en el más allá, quien asuma este liderazgo mandará más que el presidente de la República”, indicó. El objetivo de la extrema derecha, en un mensaje que había calado hondo entre su electorado, era hacerse fuerte en el Senado, para poder impulsar impeachments de los jueces del Supremo y cambiar su color político. En el punto de mira está Alexandre Morães, también implicado en el asunto del Banco Master y que lideró todo el juicio del encarcelamiento de Bolsonaro.
Este domingo, cuando se renovaban dos tercios de la Cámara alta, el Partido Liberal ha obtenido 19 nuevos escaños, convirtiéndose en la principal bancada, con 28 senadores. Y la familia Bolsonaro ha salido muy reforzada: Michelle Bolsonaro, actual esposa del expresidente, ha sido elegida senadora por el Distrito Federal en su primera participación electoral, mientras que uno de los hijos del expresidente, Carlos, también ha sido elegido por el estado de Santa Catarina, aunque nunca antes había tenido ninguna vinculación porque había hecho toda su carrera como concejal en el Ayuntamiento de Río de Janeiro. Quien también estará en Brasilia, pero en el Congreso, es el hijo pequeño del clan, Jair Renan, elegido diputado federal también por Santa Catarina.