En Japón se está rompiendo un tabú: los hombres empiezan a casarse con mujeres más mayores
La diferencia de edad entre sexos pierde peso y los ingresos y el reparto de las tareas domésticas ganan importancia
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TokioEn una de cada cuatro parejas que se casan por primera vez en Japón la mujer es mayor que el hombre. En 2024, estos matrimonios representaron el 25,5% del total, el porcentaje más alto registrado hasta ahora y más del doble que en los años setenta, cuando rozaban el 10%. En las parejas, los hombres mayores siguen siendo mayoría, pero la diferencia de edad entre los cónyuges se ha acortado. Aun así, en muchos casos la distancia es pequeña: la mujer solo tiene uno o dos años más que el marido.
El sociólogo Masahiro Yamada, profesor de la Universidad de Chuo y especialista en sociología de la familia, atribuye parte de este cambio a la pérdida de peso de los prejuicios sobre la edad. En una entrevista publicada en medios locales, Yamada detallaba que la diferencia de edad entre las personas que se casan por primera vez es de 1,4 años de media. "Las barreras psicológicas para casarse con una mujer mayor se han ido debilitando", asegura Yamada, que considera positiva esta evolución, porque amplía las posibilidades de formar una pareja. Yamada es conocido por acuñar el término konkatsu, que en Japón designa la búsqueda activa de una pareja con la intención de casarse.
Esta diferencia de edad también puede influir en la convivencia, especialmente en el reparto de las tareas domésticas y la crianza. Yamada recuerda el caso de una maquilladora y peluquera con la que había coincidido en un programa y que estaba casada con un hombre siete años más joven. Según explicaba ella, el marido la escuchaba con facilidad, y eso hacía que la vida en común fuera más sencilla. El sociólogo considera que, en algunos casos, la edad puede modificar la manera en que los hombres reciben las peticiones de sus parejas. Aunque persiste la idea de que el hombre debe llevar la iniciativa, las convenciones sociales que asocian la edad con la experiencia y el respeto pueden favorecer una actitud más receptiva ante una mujer mayor.
Yamada también señala que la importancia creciente de la cosmética, el cuidado de la piel y la moda facilita que muchas mujeres mantengan una apariencia que antes se asociaba sobre todo a la juventud. Pero no lo atribuye todo a la imagen: el hecho de continuar trabajando y desarrollar una carrera profesional también puede reforzar la confianza y la autonomía. Según el sociólogo, el aspecto físico sigue teniendo un peso importante en las preferencias masculinas a la hora de buscar pareja, pero se ha ampliado el abanico de edades de las mujeres que encajan en estos criterios.
Presión económica
La presión económica también ha cambiado las expectativas sobre el matrimonio. En Tokio, el coste de la vivienda y de la vida cotidiana hace que sea difícil sostener una familia con un solo sueldo. "Trabajar duro como asalariado ya no garantiza que el sueldo aumente mucho", explica Yamada.
Según el sociólogo, esta realidad ha debilitado la presión que tradicionalmente sentían los hombres por mantener a toda la familia. Entre los más jóvenes, cada vez es más habitual valorar que la pareja tenga ingresos propios, incluso superiores a los suyos. Durante décadas, el modelo habitual reservaba al hombre la jornada completa y dejaba a la mujer un trabajo parcial, a menudo peor pagado. Este esquema todavía condiciona las expectativas de muchas parejas.
La Encuesta Nacional sobre Matrimonio y Fecundidad de Japón, realizada en 2021, ya apuntaba en esta dirección: el 48,2% de los hombres solteros consideraban importante o tenían en cuenta la capacidad económica de la futura pareja, frente al 41,9% de la encuesta anterior. Entre las mujeres, el 70,2% valoraban las aptitudes y la disposición de los hombres para asumir las tareas domésticas y la crianza, frente al 57,7% anterior. El aumento es más pronunciado entre las mujeres: la proporción que valora la disposición de los hombres a asumir estas responsabilidades ha crecido 12,5 puntos, casi el doble que la que da importancia a la capacidad económica de la pareja entre los hombres.
Pero que las expectativas cambien no significa que las responsabilidades se repartan de manera igualitaria. En la encuesta sobre las tareas domésticas y la crianza que el gobierno metropolitano de Tokio publicó en 2025, los hombres encuestados con hijos en edad preescolar dedicaban una media de 3 horas y 29 minutos al día, entre tareas del hogar, crianza y cuidados. Entre las mujeres, la media era de 7 horas y 48 minutos. La diferencia se había reducido en más de una hora respecto al 2023, pero todavía superaba las cuatro horas diarias.
Yamada defiende que las parejas deben construir una relación basada en el respeto y la cooperación, sin quedar condicionadas por la diferencia de edad ni por la división tradicional de los papeles familiares. Que en una de cada cuatro parejas que se casan por primera vez la mujer sea mayor no significa que las desigualdades hayan desaparecido. La edad pesa menos en la elección de pareja, pero el reparto de las tareas del hogar y la crianza todavía no refleja del todo este cambio.