Diplomacia

La UE exige a China "reequilibrar" la relación ante un Xi más conciliador

Von der Leyen, Michel y Borrell viajan a Pekín para intentar reducir riesgos con el gobierno chino y reconstruir la confianza

PekínNo ha habido declaración conjunta ni acuerdos destacables, pero la cumbre entre la Unión Europea y China celebrada este jueves en Pekín ha sido un paso más para normalizar las relaciones de dos importantes socios comerciales que tratan de entenderse a pesar de un contexto global hostil para conseguirlo. El presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang han ejercido de anfitriones con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el responsable de la diplomacia europea, Josep Borrell. Los tres viajaron a la capital china, muestra de la relevancia que Bruselas ha querido dar al encuentro.

Xi Jinping ha ido al grano y ha aprovechado para rechazar el hecho de que la UE considere al gigante asiático un “rival sistémico”, una expresión que se ha utilizado a menudo en los últimos años en las instituciones europeas. El argumento del líder chino: Europa es un socio clave en la cooperación comercial y tecnológica y ambos se necesitan para crecer. El presidente chino, pues, ha pedido "responder juntos a los desafíos globales" y, en clara referencia a Estados Unidos, que presiona a la UE para que le apoye en su pugna contra Pekín, ha exigido "eliminar todo tipo de interferencias" en las relaciones.

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En rueda de prensa, Ursula von der Leyen también ha optado por un tono conciliador. Tasativa, ha asegurado que la UE no se desacoplará de China, como sí lo ha hecho de Rusia a causa de la invasión de Ucrania. Sin embargo, admitió que uno de los grandes retos y objetivos de los Veintisiete es reducir los riesgos de la dependencia comercial, ya que, como se demostró durante la pandemia oa raíz del retorno de la guerra a Europa, la falta de independencia puede jugarle en contra.

La economía y el comercio

En los últimos años la UE, siguiendo el camino de Washington, ha ido enfriando las relaciones con su principal socio comercial, China. Entre los agravios expuestos –históricamente y también en esta reunión–, el desequilibrio comercial entre ambos socios ha sido uno de los principales. El déficit comercial de Bruselas con China es de 400.000 millones de euros y, por tanto, la UE exige reducirlo y que se mejore el acceso de las empresas europeas al mercado chino. En resumen: Pekín vende todo tipo de productos al mercado europeo, al que tiene un acceso fácil que a menudo va en contra de las empresas autóctonas; en cambio, la entrada de los productores europeos en el gigante asiático es mucho más complicada y el gobierno chino no lo facilita.

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"Es necesario reequilibrar nuestra relación económica. Nuestra relación comercial es muy importante, pero vemos que no está equilibrada. Así es insostenible", ha dicho Von der Leyen, quien ha reiterado que la UE "necesita más acceso al mercado chino" ".

Desde 2019, las relaciones se han enrarecido aún más debido a la congelación del acuerdo bilateral de inversiones entre China y la UE y la posición más proteccionista de Bruselas para defender a las empresas de lo que considera prácticas comerciales desleales de Pekín. El último ejemplo es la investigación iniciada por la Unión Europea sobre los supuestos subsidios estatales que reciben los fabricantes chinos de vehículos eléctricos, que les permitirían ser más competitivos.

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Ucrania, Gaza y Taiwán

Pero las diferencias entre potencias no sólo son comerciales: los representantes de la UE han vuelto a pedir a China que ejerza su influencia sobre el presidente ruso, Vladimir Putin, para detener la invasión de Ucrania. Bruselas mira con recelo la sintonía que Pekín y Moscú han exhibido en los últimos años, también después de que el Kremlin decidiera invadir el país vecino. Von der Leyen ha reiterado a Xi que "es imprescindible poner fin" a la guerra. El conflicto en Gaza también ha sido tratado en las reuniones, aunque Pekín opta por una posición aún más distante que con la guerra europea.

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La violación de los derechos humanos en Xinjiang y Tíbet también separa a Pekín y Bruselas. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, lo destacaba al inicio de la reunión: "Promoveremos nuestros valores europeos, incluidos los derechos humanos y la democracia". Y también la posición sobre Taiwán, escenario de tensiones crecientes entre Pekín y Washington, que ya ha advertido de que defenderá los intereses de los taiwaneses en caso de un posible ataque de Xi.

Pese a respetar la política de una sola China, la delegación europea ha mostrado preocupación por la escalada que se está viviendo en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional, y ha advertido a Pekín “de las graves consecuencias de cualquier estallido en esta región”.

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Elecciones clave, también para Xi

Es la primera cumbre UE-China que se celebra presencialmente desde la pandemia y seguramente ha sido la última oportunidad de los representantes europeos de reunirse frente a frente con el presidente Xi Jinping. Las elecciones al Parlamento Europeo previstas para el próximo año implican posibles cambios en los liderazgos de las instituciones y los equilibrios de poder en la Unión Europea. Sin embargo, no se espera que el discurso desde Bruselas pueda variar en exceso.

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En cambio, el próximo año también se celebran elecciones en Estados Unidos, que sí pueden modificar las relaciones con China y, por tanto, volver a tambalear la geopolítica mundial. Si Donald Trump acaba llegando a la Casa Blanca, el rumbo será aún más incierto. A Pekín, Xi, que quiere ser la primera potencia mundial, ya le espera.