Katie Zacharia: de asesora de comunicación de la red social de Trump a portavoz de la Casa Blanca
Con menos desenvoltura que su predecesora, Zacharia ha hecho su primer gran anuncio con la dimisión de la embajadora estadounidense en Grecia
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WashingtonLa Casa Blanca ya vuelve a tener secretaria de prensa. Sin casi levantar la vista del atril y con una aparición mucho más breve que las que solía hacer su predecesora, Karoline Leavitt, Katie Zacharia se ha estrenado este martes como nueva portavoz de la administración Donald Trump. La mujer, de 41 años, ha hecho su primera aparición justo después de que el fin de semana el presidente estadounidense anunciara que ya tenía nueva sustituta para Leavitt.
A pesar de compartir la misma estética MAGA, la desenvoltura –y agresividad– que Leavitt tenía cada vez que subía al atril no estaba hoy cuando ha comparecido Zacharia. Ni leer todo el rato lo que tenía apuntado en los papeles la ha salvado de tener un lapsus en el cual ha llegado a referirse a Trump como su marido. El cambio en las formas, sin embargo, no va mucho más allá: los discursos oficialistas y las falsedades han seguido marcando la conferencia de prensa a excepción de una verdad.
La nueva secretaria de prensa, que no parecía muy cómoda en sus nuevas funciones, tampoco ha dado mucho margen para las preguntas. Buena parte de las pocas preguntas que ha contestado Zacharia antes de abandonar rápidamente el atril han venido de parte de prensa amiga con la administración, donde la portavoz se ha explayado hablando de su familia y los valores tradicionales.
La única noticia, y certeza, que ha salido de esta comparecencia es que la Casa Blanca ha pedido a la embajadora estadounidense en Grecia, Kimberly Guilfoyle, que "dimita". Guilfoyle, que anteriormente había sido prometida del hijo mayor de Trump, está inmersa en un escándalo de corrupción después de que The Wall Street Journal publicara una investigación que revelaba que la diplomática había pedido a un donante republicano 100.000 dólares para tapar un agujero de su tarjeta de crédito para así poder superar su audiencia de confirmación en el Senado. A cambio, prometía favores políticos.
Tertuliana de cadenas conservadoras
Zacharia es un rostro familiar dentro del mundo trumpista. La abogada y madre de cuatro hijos ya cuenta con cierta experiencia participando en tertulias de cadenas conservadoras. Antes de que Trump la eligiera como su nueva portavoz, Zacharia ya tenía vínculos estrechos con el magnate: hasta ahora había estado trabajando como asesora de comunicación en la empresa que gestiona Truth Social, la red social del republicano.
A pesar de la falta de mano izquierda para llevar la rueda de prensa, Zacharia ya había tenido anteriormente un cargo similar dentro de la administración Trump. Durante el primer año del segundo mandato del republicano, la actual secretaria de prensa ya trabajó como portavoz del departamento de Seguridad Nacional (DHS) para la controvertida secretaria Kristi Noem. A principios de año, Noem fue apartada del cargo después de intentar justificar los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses a manos del ICE, cuerpo que depende directamente del DHS.
Zacharia también cumple con el requisito implícito que exige Trump: lealtad ciega a él y a su causa. “Su trayectoria de apoyo es irreprochable y ha sido una partidaria leal y brillante desde el principio”, aseguraba el magnate este fin de semana al anunciar su nominación. Y subrayaba: "Además, ¡es una ferviente admiradora y miembro del movimiento MAGA!". La nueva portavoz de la Casa Blanca también es conocida por haber difundido en redes teorías de la conspiración como una en la que acusa a las élites de Hollywood de ser "caníbales pedófilos".
Hacía 47 días que la Casa Blanca no daba una rueda de prensa. Desde que Leavitt anunció que abandonaba definitivamente el podio por el nacimiento de su segundo hijo, el rol de secretario de prensa ha ido rotando provisionalmente entre diferentes rostros de la administración, como el secretario de Estado, Marco Rubio, o el vicepresidente, J. D. Vance.
Leavitt, que ha sido la portavoz de la Casa Blanca más joven de la historia, impuso un estilo implacable y agresivo desde el primer día que subió al atril. Su abrupta salida tomó por sorpresa a los círculos periodísticos de Washington, dada la firmeza con la que defendía a Trump. Aunque la joven de 28 años dijo que dejaba el cargo para dedicarse completamente a su familia, su salida también coincidió con la operación secreta en la que el presidente estadounidense dejó a buena parte de sus asesores dentro de un avión sobre el cual pesaba una posible amenaza iraní.