Trump afronta una nueva crisis con Kiev después del acuerdo sobre el diésel ruso

Ucranianos y europeos reciben con desconcierto la decisión de los EE. UU. de suspender las sanciones al combustible de Putin

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Donald Trump y Volodímir Zelenski
Anton Troianovski, Jeanna Smialek, Andrew E. Kramer i Steven Erlanger
13/10/2026 - 14:43 h

La nueva crisis diplomática de Trump por Ucrania estalló el viernes en el club de golf exclusivo de Steve Witkoff, el Shell Bay, a las afueras de Miami. Altos responsables ucranianos y europeos se habían desplazado allí para mantener conversaciones con los enviados de Trump para la paz, Witkoff y Jared Kushner, el yerno del presidente. Tenían previsto debatir propuestas actualizadas para poner fin a la guerra de Ucrania antes de un nuevo viaje a Rusia.

Pero ambos pronto hicieron un anuncio que dejó boquiabiertos a sus interlocutores y a buena parte del mundo. Los estadounidenses comunicaron que Estados Unidos suspendería las sanciones al diésel ruso. También transmitieron una petición firme de Trump: que Ucrania dejara de atacar las refinerías de petróleo rusas.

Uno de los ucranianos preguntó qué obtendrían a cambio. Según tres testigos presenciales, los estadounidenses respondieron que los EE. UU. ya hacían mucho por Ucrania, y que no debían negociar ningún intercambio más para que dejaran de atacar las refinerías. A continuación, mencionaron la ayuda de los servicios de inteligencia, considerada vital. Algunos de los presentes interpretaron la respuesta como una amenaza velada. Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, negó que se hubiera insinuado una retirada de ese apoyo. Sin embargo, afirmó que Trump estaba tan enfadado con Ucrania que era difícil saber qué haría.

Ahora la disputa se ha convertido en la crisis más grave entre Washington y Kiev desde el estallido de tensión en el Despacho Oval con el presidente ucraniano el año pasado. El futuro del apoyo estadounidense a Ucrania vuelve a estar en juego. La escalada de reproches ha puesto de manifiesto cómo los esfuerzos de Trump para abaratar los precios de la energía antes de las elecciones legislativas de medio mandato del próximo mes amenazan con desestabilizar las frágiles negociaciones sobre Ucrania.

Para los ucranianos y sus aliados europeos, los ataques contra las refinerías rusas son la manera más eficaz que tiene Kiev de responder a los bombardeos rusos contra la red energética de Ucrania. Zelenski ha afirmado que está dispuesto a dejar de atacar infraestructuras energéticas si Rusia hace lo mismo.

Pero Rusia se ha negado. A pesar de ello, Trump considera que los ataques ucranianos son una ofensa contra una administración que ha continuado proporcionando información de inteligencia y un cierto apoyo militar a Ucrania, a pesar de las duras declaraciones del presidente estadounidense contra Zelenski. Los precios del diésel, en particular, se han convertido en un dolor de cabeza para Trump, porque encarecen los costes de los agricultores justo cuando empieza la temporada de cosecha y faltan pocas semanas para las elecciones de medio mandato.

"Más vale que pare de una vez", dijo Trump el sábado a los periodistas, en referencia a Zelenski y a los ataques ucranianos contra las refinerías rusas, ignorando los bombardeos rusos contra la red energética ucraniana. "Quiere crear problemas en el mundo. Quiere crear problemas a nuestros agricultores y ganaderos". Las estadísticas de exportación indican que el aumento de los precios del diésel y de la energía se debe principalmente a la guerra de Trump contra Irán, aunque los ataques ucranianos contra Rusia han contribuido a ello.

El domingo Trump afirmó en las redes sociales que Rusia y Ucrania habían acordado un "alto el fuego energético" con efecto inmediato. Ninguna de las dos partes confirmó el acuerdo. "Estuvieron de acuerdo porque yo dije que estaban de acuerdo", afirmó Trump el lunes en la Casa Blanca. También reiteró su frustración con Zelenski. "Creo que Putin tiene más ganas de llegar a un acuerdo que Zelenski", dijo el presidente.

Espesas columnas de humo con llamas elevándose de una refinería de petróleo después de lo que las autoridades dicen que es un ataque con drones ucranianos el pasado julio.

El lunes los dirigentes europeos y ucranianos sugirieron que estarían dispuestos a aceptar una tregua energética, pero expresaron dudas sobre si Rusia la respetaría. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiha, señaló que Moscú había atacado infraestructuras energéticas ucranianas el domingo por la noche, "pocas horas después" del anuncio.

Seis horas de conversaciones

La reunión del viernes en el club de golf de Witkoff duró unas seis horas, dedicadas en buena parte a explorar qué condiciones podrían hacer posibles las futuras negociaciones de paz. Entre las cuestiones tratadas estaban, por ejemplo, la adhesión de Ucrania a la Unión Europea y el control territorial.

En un momento determinado, Witkoff salió de la sala para participar en una llamada entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Trump, según una de las personas presentes en la reunión. Además del equipo negociador ucraniano, también participaron asesores de seguridad nacional del Reino Unido, Alemania y Francia, así como altos responsables de la Unión Europea y de la OTAN.

Pero el acuerdo de Trump con Putin sobre el diésel eclipsó rápidamente el resto de las conversaciones. El viernes, Zelenski calificó de "decisión débil" el acuerdo para permitir las importaciones de diésel ruso con el objetivo de rebajar los precios. A medida que la disputa se intensificaba, Trump afirmó el sábado que Ucrania necesitaba "un nuevo presidente".

Diversos dirigentes europeos, entre los cuales el presidente francés, Emmanuel Macron, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresaron públicamente su apoyo a Zelenski. Miembros del Congreso estadounidense criticaron el acuerdo sobre el diésel porque, según ellos, contribuye a financiar la maquinaria de guerra rusa.

"Estados Unidos no debería proporcionar a Putin una tabla de salvación financiera mientras Rusia continúe matando civiles ucranianos", afirmó el domingo en un comunicado un grupo bipartidista de seis senadores, entre los cuales estaban los republicanos Susan Collins, de Maine, y John Curtis, de Utah. "La administración debe rectificar inmediatamente".

Björn Seibert, un alto funcionario de la UE que asistió a la reunión del viernes en Florida, informó el domingo a los embajadores de los 27 estados miembros sobre el encuentro. Los embajadores quedaron estupefactos. Una de las principales conclusiones de la reunión en Florida, les explicó Seibert, era que los estadounidenses mantenían más contactos con los rusos de lo que reconocían públicamente.

La administración Trump defiende que los acuerdos con Putin, además de contribuir a la rebaja de los precios de la energía, facilitarían un acuerdo en Ucrania porque demostrarían a Rusia que puede volver a integrarse en la economía mundial si acepta hacer concesiones en el conflicto.

© The New York Times

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