Reino Unido

¿Quién es Andy Burnham? El alcalde de Manchester que será el próximo 'premier' británico

El nuevo líder laborista ha reinventado su personaje combatiente de Westminster después de alejarse de él casi diez años

17/07/2026

LondresUna escena reciente resume bastante bien quién es Andy Burnham, de 56 años. Hace tres semanas, cuando se disponía a volver a la Cámara de los Comunes como diputado electo por Makerfield, explicó que viajaba a Londres para tomar posesión del cargo "de alcalde". Se corrigió de inmediato: "Quiero decir de diputado". El lapsus era revelador. Después de casi una década al frente del Gran Mánchester, Burnham ya no se percibe a sí mismo como un miembro más del establishment de Westminster, sino como el alcalde que ha convertido la gran ciudad del norte en una idea política y en una manera diferente de entender el Reino Unido. Una mirada que ahora quiere trasladar a Downing Street, y que podrá empezar a hacer real a partir del lunes, cuando reciba el encargo de Carlos III de formar gobierno y convertirse, así, en el premier número 59 del Reino Unido. Como paso previo, este viernes al mediodía será designado oficialmente líder del Partido Laborista.

Hijo de un ingeniero de British Telecom y de una recepcionista de una consulta médica, ambos laboristas convencidos, Burnham creció en Merseyside (región metropolitana de Liverpool), en un entorno obrero sin tradición universitaria. Estudió en una escuela católica y él y sus dos hermanos fueron los primeros de la familia en cursar estudios superiores. A los 14 años se afilió al Partido Laborista, impactado por la serie de la BBC Boys from the Blackstuff, que retrataba la devastación social de la desindustrialización de la ciudad. Su trayectoria política es, en parte, el reverso de la de Boris Johnson, que también llegó a Downing Street después de haber sido alcalde, en este caso, de Londres, pero habiendo pasado por Eton y que creció con la certeza de que aquel destino le pertenecía. Para el laborista no era tan obvio.

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En Cambridge, donde Burnham estudió literatura inglesa, se sintió –según escribió en Head North– "un impostor". La música de Mánchester –de The Smiths a los Stone Roses–, le dio la identidad que aún buscaba. En la universidad también conoció a la neerlandesa Marie-France van Heel, con quien se casó en 2000, y con quien ha tenido tres hijos. Especialista en marketing y estrategia, diversas fuentes le atribuyen la modernización de la imagen pública de su marido, incluida la popular caricatura con camiseta negra y gafas oscuras que ha acompañado sus últimas campañas, en las que el "Vote Andy" ha sido más que un eslogan una declaración de familiaridad.

Contra el trato colonial

Después de unos inicios plenamente blairistas –fue asesor de Tessa Jowell y Chris Smith, y ministro con Gordon Brown–, Burnham ha ido desplazando su centro de gravedad político. Los detractores le tildan de camaleónico; los partidarios ven en él la capacidad de adaptar las convicciones a la realidad sin perder el rumbo. La pandemia marcó el punto de inflexión. Cuando el gobierno de Boris Johnson impuso restricciones al Gran Mánchester sin las compensaciones económicas que él exigía, Burnham convirtió una disputa presupuestaria en una batalla política sobre el equilibrio territorial del país. Durante semanas fue el principal contrapoder de Downing Street y se consolidó como la voz de un norte que denunciaba ser tratado como una periferia colonial. Todo ello le ha valido el apodo de "Rey del Norte. El rey, reinventado, ha conquistado finalmente el sur.

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De la etapa de alcalde también nace lo que algunos han bautizado como el "manchesterismo": menos centralismo, más poder para las grandes ciudades, servicios públicos coordinados y en manos públicas y decisiones tomadas desde la proximidad. La recuperación bajo control público de los autobuses del Gran Mánchester es el ejemplo más visible. Si esto lo hace para los grandes servicios públicos del país, tiene buena parte del éxito asegurado. Por eso será clave conocer su nombramiento para el ministerio del Tesoro: de la derecha del partido o de la izquierda, ni que sea moderada.

Su identificación con el norte va mucho más allá de la política. Mantiene un acento inconfundible, ha recorrido Manchester en bicicleta, ha presentado un programa semanal de radio para responder preguntas de los vecinos y ha hecho de su apoyo al Everton (el equipo azul de Liverpool) una parte inseparable del personaje. Esta fidelidad también explica su implicación en la lucha por la verdad sobre la tragedia de Hillsborough. Hasta el punto de que su primera intervención al volver a los Comunes, el martes pasado, fue para defender la Hillsborough Law: una legislación que obliga a los poderes públicos a actuar con transparencia en las investigaciones sobre grandes tragedias, como la tristemente famosa de 1989, que provocó la muerte de 97 aficionados del Liverpool en una avalancha humana durante una semifinal de la FA Cup.

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Burnham llega a Downing Street después de haber luchado dos veces por el liderazgo laborista (2010 y 2015) y haber perdido. Reinventado como si nunca hubiera pisado Westminster, o como si fuera un "chico travieso", tal como dijo en el momento de prestar juramento como diputado el 22 de junio, ahora intentará protagonizar la revuelta de un underdog muy popular (no favorito) que llega al 10 de Downing Street y que es católico, del Everton y del norte de Inglaterra.