Reino Unido / Relevo en Downing Street

Andy Burnham, líder laborista 'de facto', será 'premier' el 20 de julio

El exalcalde de Manchester formaliza su candidatura con 322 diputados a su lado, y pide perdón por la falta de respuesta del partido ante el genocidio de Gaza

09/07/2026

Andy Burnham, el rey del norte de Inglaterra, será coronado jefe del Partido Laborista el 17 de julio y, tres días después, el 20, se convertirá en el séptimo primer ministro del Reino Unido en una década. El exalcalde de Manchester, diputado al Parlamento por el distrito de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, ha formalizado este jueves su candidatura al liderazgo de la formación para suplir la vacante que deja Keir Starmer. "Acabo de presentar mi nominación para liderar el Partido Laborista", ha escrito en la red X, admitiendo que el proceso "empieza a parecer muy real". El premierStarmeranunció su renuncia el 22 de junio, víctima de sus propios errores y de la presión de sus diputados a causa de las pobres expectativas electorales.

Burnham ha contado con el apoyo de 322 diputados, solo uno menos del umbral que haría matemáticamente imposible cualquier candidatura alternativa. La expectación que ha despertado su proclamación se ha hecho evidente esta misma mañana, cuando delante de la oficina del grupo parlamentario laborista, en el interior de la Cámara de los Comunes, ya se había formado una pequeña cola de parlamentarios para ser los primeros en formalizar su adhesión al futuro primer ministro. La retirada progresiva de los posibles aspirantes a la sucesión de Starmer, incluso antes de que se abriera formalmente el proceso de presentación de candidaturas, le ha allanado totalmente el camino. El 17 de julio, cuando se cierre el plazo de nominaciones, será proclamado líder del Partido Laborista. El siguiente día hábil, el 20 de julio, Starmer presentará oficialmente la dimisión al rey, que acto seguido encargará a Burnham formar el nuevo gobierno.

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En la segunda intervención del día a través de las redes sociales, Burnham ha abordado la crisis humanitaria y el genocidio de Gaza, un tema que ha desangrado al laborismo por la izquierda. Así, el próximo primer ministro ha pedido disculpas por la respuesta inicial del Partido Laborista a la ofensiva militar de Israel sobre la Franja. En un vídeo grabado previamente, Burnham ha afirmado que el sufrimiento de la población de Gaza es "una cicatriz en la conciencia colectiva" y ha reconocido que la posición de su partido tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 "no fue lo suficientemente buena". A pesar de condenar aquellos ataques, ha admitido que el Reino Unido tardó demasiado en reclamar un alto el fuego y ha pedido perdón a las personas que consideran que los laboristas "no lo hicieron bien".

Burnham también ha defendido que, a pesar de que se han adoptado medidas importantes –como la decisión de reconocer el estado palestino–, el gobierno británico debe ir más allá. Entre las opciones que ha planteado se encuentra la posibilidad de imponer nuevas sanciones contra los responsables de la violencia en Gaza, en una muestra de la voluntad de endurecer la respuesta británica ante el conflicto.

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Por otra parte, aunque mañana viernes o el lunes, cuando los parlamentarios vuelvan a Westminster para la última semana de sesiones antes de las vacaciones de verano, consiguiera el apoyo de un diputado más y llegara a la cifra mágica de 323 diputados, la dirección laborista ha indicado este jueves que mantiene el calendario previsto. Burnham, pues, sería premier un día después de que, en el mejor de los casos, la selección inglesa de fútbol ganara el Mundial. Quizás, como ha prometido Starmer, el último acto del gobierno antes de ir al Palacio de Buckingham a presentar la dimisión al rey será decretar un día de fiesta para celebrar la hipotética victoria. La única vez que los Three Lions han ganado la Copa del Mundo, en 1966, también había un gobierno laborista, liderado entonces por Harold Wilson. Inglaterra, sin embargo, lo tiene mucho más difícil que Burnham para cumplir su objetivo: antes debe ganar a la Noruega de Haaland y, en una hipotética semifinal, tendría que superar a la Argentina de Messi o a una siempre incómoda Suiza.