Batman se va de Gotham para combatir en Londres el aumento del coste de la vida
Un misterioso personaje vestido de superhéroe invita a los vecinos de la ciudad a explicarle sus problemas y les promete soluciones
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LondresUn pequeño misterio recorre Londres desde hace un mes. Poco a poco se ha ido extendiendo como una mancha de aceite. Y en el siglo XXI, eso significa que se ha viralizado. En este caso a través de una cuenta de Instagram (Officiallondonsbatman) que tiene, a día de hoy, 126.000 seguidores, con una de sus ocho publicaciones que ha sido visualizada por al menos 1,8 millones de personas.
Sí, han leído bien el nombre de la cuenta. Es la oficial del Batman de Londres. Porque, sea quien sea este personaje, el superhéroe del cómic parece haber abandonado Gotham y haber empezado a realizar acciones de caridad en la capital británica para combatir el encarecimiento del coste de la vida.
A diferencia del original, este Batman no persigue el crimen. En su primer mensaje, grabado con el London Eye en segundo plano y difundido el 22 de septiembre, dejó bien explícitas sus intenciones. "Londres, soy tu Batman y he venido a salvar esta ciudad. Durante demasiado tiempo nos hemos quedado sin un héroe, completamente olvidados. Pero eso se ha acabado. Seré el héroe que Londres se merece. Contadme vuestros problemas y haré que desaparezcan".
Creado en 1939 por el dibujante Bob Kane, Batman es el hombre rico que, ante la corrupción y la ineficacia de las instituciones, se toma la justicia por su mano. La trilogía de Christopher Nolan, especialmente The Dark Knight (2008), acabó de hacer global una figura que se mantenía en los espacios fronterizos al cómic, a pesar de las previas adaptaciones al cine.
¿Y qué ha hecho hasta ahora este superhéroe local con acento norteamericano? Nada de perseguir al Joker. Acciones mucho más cotidianas relacionadas con el ya mencionado coste de la vida, que ha documentado punto por punto en su cuenta de Instagram. El 16 de octubre irrumpió en una gasolinera Texaco, en el barrio Greenwich, al sureste de Londres, y repartió vales de 70 libras para pagar el combustible. Según los testigos, llegó a regalar por un valor superior a las 3.500 libras. "El precio de la gasolina es demasiado alto", decía en uno de los vídeos.
Ha pagado multas impuestas a personas que habían aparcado cerca del hospital de Kingston, al suroeste de la capital, para visitar a familiares o amigos. En otro de sus posts, se acerca a una mujer para comunicarle que le ha abonado la sanción. "La gente que va al hospital no debería pagar multas de aparcamiento", argumenta. En otras intervenciones ha rellenado baches delante de un centro juvenil, ha recogido desechos de las calles en el barrio de Tower Hamlets, ha ayudado a peatones a cruzar la calzada, ha dado ventiladores portátiles a los usuarios del metro durante los días de más calor, y el fin de semana pasado repartió paraguas durante una tormenta.
¿Campaña municipal?
Pero quizás ninguna de sus acciones ha tenido tanta repercusión como la venta de barritas de chocolate Freddo por solo cinco peniques, la mitad del precio que tenían cuando se lanzaron al mercado, en 1994. El gesto ha añadido una pista al juego de las identidades.
Porque el precio de cinco peniques había formado parte de una de las promesas electorales más conocidas de un excandidato a la alcaldía de Londres, Niko Omilana, un popular youtuber, de 28 años, con más de nueve millones de suscriptores. Cabe recordar que el próximo año hay elecciones municipales, y por eso se cree que todo esto forma parte de una larga y original precampaña. Pero él lo ha negado enfáticamente. También se ha señalado al artista satírico Count Binface, que hace unos meses se enfrentó en una elección parcial por un escaño del Parlamento de Westminster al líder ultra Nigel Farage. Pero Jon Harvey, que es su nombre real, igualmente ha desmentido tener nada que ver.
¿Es Batman, y su utilización, solo una broma más propia del mundo digital? ¿La acción de otro cómico? ¿Hay una dimensión política en todo esto? La discusión podría ser muy sustanciosa.
Porque las premisas de las que parte el superhéroe del cómic es que la sociedad sufre corrupción en todas partes, que las instituciones no funcionan y que la única manera de solucionarlo todo es desde el individualismo. Siempre que se disponga de una gran fortuna para invertirla en obras benéficas o, como en el caso del personaje de Bruce Wayne, para combatir el crimen. El debate es a menudo el mismo: ¿la caridad soluciona los problemas estructurales o los perpetúa, a pesar del alivio puntual que también ofrece?
Además de la viralización en las redes, tanto la BBC como la ITV y la prensa han dedicado suficiente espacio al fenómeno Batman. En una de sus intervenciones televisivas dijo: "La gente lo está pasando mal y necesita a alguien que dé la cara". O la máscara, de hecho. En sus vídeos queda claro que cualquier gran ciudad puede ser Gotham, incluyendo Londres. Pero la vida real no es el cine ni el cómic. Y Batman puede pagar un día la gasolina, pero difícilmente solucionará la guerra de Irán y el encarecimiento del precio de la energía. Los poderes de los superhéroes también son limitados.