Burnham insiste en la necesidad de acercar el Reino Unido a la Unión Europea

Bruselas y Londres celebrarán el 20 de noviembre una cumbre clave para los intereses británicos

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El primer ministro británico, Andy Burnham, ha comparecido este lunes en los Comunes.
12/10/2026 - 21:10 h

LondresCon la vista puesta en el 20 de noviembre, cuando la Unión Europea y el Reino Unido celebrarán en Bruselas una nueva cumbre para sellar un pacto cocinado por el ex primer ministro Keir Starmer, el actual primer ministro británico, Andy Burnham, ha asegurado este lunes en los Comunes: "No pienso reabrir el referéndum [del Brexit]". Pero, al mismo tiempo, en una pirueta verbal que supone prácticamente una doble negación –por tanto, una afirmación–, ha dejado la puerta abierta a cualquier posibilidad.

Más o menos, ha ratificado en sede parlamentaria lo mismo que ya dijo hace unos días en el congreso anual de su partido, que se puede plantear a largo plazo "llegar hasta el final": en otras palabras, el retorno a la UE.

Pero si lo consigue, será siempre a medio o largo plazo. Porque a una pregunta del diputado conservador Edward Leigh, que ha citado textualmente palabras anteriores del mismo primer ministro, este se ha comprometido, "de manera inequívoca", a no intentar que el Reino Unido vuelva a ingresar en la UE "si antes no hay unas elecciones generales" y no ofrece al pueblo británico un referéndum en toda regla.

Con mucha cautela, reivindicando un "enfoque transparente y pragmático", Burnham ya hace semanas que ha introducido en el debate público la idea de una renovada relación con los Veintisiete.

De acuerdo con sus palabras, la cumbre con la UE supone "una oportunidad para avanzar en dos cuestiones cruciales: impulsar el crecimiento económico del Reino Unido y controlar la inmigración ilegal". Y enfático, el primer ministro ha asegurado que "no trabajar para estrechar los vínculos con la UE sería una dejadez de funciones".

Mantener el statu quo, ha dicho también Burnham, sería insuficiente. En cualquier caso, la prioridad inmediata para Downing Street es "cerrar un acuerdo satisfactorio en la cumbre". Y a posteriori, "mirando el mundo tal como es hoy, con calma, lucidez y racionalidad para valorar qué es mejor para nuestro país", se plantearía ir más allá. Es decir, "abrir un diálogo serio sobre las diferentes opciones para nuestra relación a largo plazo" con la UE. El primer ministro ha asegurado que "en cada etapa, será el pueblo británico quien tendrá la última palabra".

El primer ministro es un defensor convencido de abrazar de nuevo la Unión, y de los beneficios económicos que implicaría, en especial para un país con un crecimiento que apenas llega al 1% anual. El año pasado, durante el congreso de su partido, todavía como alcalde de Manchester, Burnham afirmó que esperaba ver "durante su vida el retorno del Reino Unido a la UE".

Acuerdo juvenil y agroalimentario

Pero a pesar de lo que él mismo aireó a finales de septiembre en el congreso laborista de este año, que el divorcio con Bruselas "ha hecho más mal que bien" al país y que, según las encuestas, una mayoría de los británicos (el 60%, aproximadamente) votarían ahora a favor de quedarse en la Unión, el Brexit sigue siendo un campo de minas. Reabrir el debate es abrir la caja de Pandora y servir en bandeja de plata un argumento al Partido Conservador, que siempre emplea el término "traición" cuando se habla de ello, y también a la extrema derecha que representa Nigel Farage y su Partido Reformista.

Burnham lo ha desmentido, sin embargo. "Respeto" el resultado de la consulta de 2016, ha dicho. Pero ha insistido en que se debe mantener abierta la posibilidad de "revisar la relación con la UE a largo plazo para favorecer el crecimiento, controlar la inmigración y garantizar la seguridad y los valores británicos".

En la cumbre del 20 de noviembre, la Comisión Europea y los británicos tendrán sobre la mesa, entre otras materias, un acuerdo comercial agroalimentario, la interconexión de los mercados energéticos, un sistema de intercambio de emisiones, un programa de movilidad juvenil y más cooperación policial.

La líder conservadora, Kemi Badenoch, ha rechazado este planteamiento. "Lo último que deberíamos hacer ahora mismo es volver a abrir estos debates. No conseguirá un acuerdo mejor. La UE es una negociadora dura", le ha dicho, olvidando que anteriores primeros ministros de su partido, como Boris Johnson y Theresa May, aseguraban lo contrario y estaban convencidos de que arrancarían a Bruselas "lo mejor de los dos mundos".

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