Decenas de miles de franceses vuelven a protestar en la calle en una jornada con pocos incidentes
El fuerte despliegue policial evita grandes desbordamientos
ParísDecenas de miles de personas han vuelto a salir a la calle en Francia para protestar este sábado contra el elevado coste de la vida y la falta de inversiones en educación. A diferencia del 17 de octubre, en el que muchas ciudades vivieron momentos de caos con incendios, saqueos y enfrentamientos con la policía, este sábado la movilización ciudadana ha sido más tranquila y solo se han registrado algunos disturbios en ciudades como Lyon, Marsella y Niza. En París, la marcha ha sido multitudinaria, pacífica y casi sin incidentes. "Los pobres cada vez son más pobres, y los ricos cada vez son más ricos. Ya no es libertad, igualdad y fraternidad. Es injusticia, desigualdad y privilegio", resumía Louise, una manifestante de 38 años en París, para justificar por qué tantas y tantas personas han vuelto a manifestarse a pesar de las amenazas del gobierno.
Para evitar que se repitieran los desbordamientos del sábado, Francia se había blindado y se habían autorizado manifestaciones con cuentagotas. Siguiendo las instrucciones del presidente, Emmanuel Macron, solo se habían permitido las protestas convocadas por los sindicatos. Las convocadas por estudiantes y por los chalecos amarillos se habían prohibido. Además, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, había advertido que la policía sería inflexible con los violentos. El despliegue excepcional de las fuerzas del orden, con 70.000 policías y gendarmes, unidades de élite, soldados y vehículos blindados, ha evitado una jornada de disturbios de la magnitud del 17 de octubre.
Hay protestas en la capital francesa, pero también en decenas de otras localidades del país, como Nantes, Lyon, Estrasburgo o Burdeos. La mayoría de las manifestaciones se han desarrollado este sábado siguiendo los itinerarios marcados por las autoridades, y lejos de los centros urbanos. La prefectura de París, por ejemplo, ha decidido a última hora cambiar el recorrido de la manifestación de la capital para alejarla del centro: inicialmente debía salir de la plaza de la Bastilla y recorrer la ciudad hasta llegar a la plaza de la Nación, y finalmente ha transcurrido entre la Puerta de Italia y la Puerta de Vincennes, un trazado que ha situado a los manifestantes casi en la periferia, lejos del epicentro de los disturbios del sábado pasado.
Protesta antifascista
En Orleans, en el centro de Francia, la policía temía graves disturbios porque se había convocado una manifestación contra la extrema derecha coincidiendo con el congreso que el partido de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (RN), celebra este fin de semana en la ciudad para lanzar la campaña presidencial. La vigilancia y el despliegue de agentes del orden han sido especialmente elevados, pero la protesta antifascista -en la que han participado líderes de izquierdas y líderes sindicales- se ha desarrollado sin incidentes.
A diferencia de la semana pasada, la calma caracteriza la mayoría de las movilizaciones y, de momento, no ha habido incidentes importantes. Aun así, 135 personas han sido detenidas, la mayoría en los registros que la policía está llevando a cabo en los puntos de control que ha desplegado en las ciudades. En muchos de estos registros se ha confiscado "una gran cantidad" de material "destinado a servir como armas", según el ministro del Interior.
Hasta las 13 h no se había registrado ningún problema importante, pero después se han producido las primeras escaramuzas en Lyon, en el sur de Francia. Los agentes han lanzado gases lacrimógenos para desalojar a un grupo de manifestantes, la mayoría estudiantes, que protestaban fuera del itinerario autorizado. La Prefectura lo ha justificado diciendo que, entre los manifestantes, había individuos enmascarados que hacían temer posibles actos vandálicos.
También en Niza, en el sureste del país, las autoridades han intervenido para desalojar una plaza. En este caso, lo han hecho utilizando cañones de agua. En París solo se ha producido un conato de tensión cuando grupos de manifestantes han intentado invadir la autopista de circunvalación de la capital, pero la policía se lo ha impedido.
Pancartas contra el gobierno
Otra diferencia respecto a las movilizaciones de la semana pasada es que muchos manifestantes llevan este sábado pancartas con lemas contra el gobierno y la policía para expresar su desacuerdo con las muchas medidas excepcionales tomadas por el ejecutivo para frenar los disturbios en el país, que incluso han incluido toques de queda nocturnos. "No solo protestamos por nuestras demandas al estado, ahora protestamos por nuestro derecho a protestar. Se trata de nuestra libertad para salir y expresarnos en nuestro país", decía indignado Julian-Gabriel Dare, uno de los muchos estudiantes que este sábado volvían a protestar en París. Otro chico opinaba lo mismo: “Nos estamos convirtiendo en un estado policial”.
El líder de la izquierda radical francesa, Jean-Luc Mélenchon, también es uno de los miles de participantes en la marcha en París y ha vuelto a instar al presidente francés, Emmanuel Macron, a ceder ante las reivindicaciones de los manifestantes. "Todavía está a tiempo de ceder; después, no le quedará más que la puerta de salida. Ceda y deje de hacernos perder el tiempo", ha declarado, haciendo referencia a las elecciones presidenciales previstas para abril del año que viene, en las que él se presentará una vez más como candidato. Asimismo, ha advertido que, si las reivindicaciones sociales no tienen respuesta, las manifestaciones se repetirán “todas las semanas”.