El futuro del 'premier' británico y del Reino Unido, en manos de 76.600 nostálgicos
Este jueves se celebra la elección parcial de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, de donde puede salir el sustituto de Keir Starmer si gana el Partido Laborista
LondresLas calles de Ashton‑in‑Makerfield y Hindley, las dos villas principales del distrito electoral de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra, todavía conservan el eco de un pasado que ya no existe. Sus habitantes querrían recuperar la seguridad de una mina clausurada hace décadas o la estabilidad que les daba el salario de una fábrica hoy reducida a ruinas. En cambio, lo que tienen delante son centros logísticos, empresas de servicios, sanitarias y de asistencia a la gente mayor, y contratos de cero horas que no garantizan ni un solo turno de trabajo.
Aquel mundo desaparecido era el orgullo de una clase trabajadora que sentía que el país avanzaba con ellos, y no contra ellos. No sorprende, pues, que una de las frases más repetidas cuando se les pregunta por el estado del Reino Unido sea que "el país está roto y no funciona", un diagnóstico que también utilizan los dirigentes del Partido Reformista del ultra Nigel Farage.
Entre los poco más de 105.000 habitantes del distrito, la percepción de que Londres —sinónimo de Westminster y de la clase dirigente— los ha desterrado es persistente. En esta franja de villas obreras entre Wigan (a 7 km) y Manchester (a 26), el pasado industrial no es solo memoria: es una forma de vida convertida en nostalgia y, a menudo, en resentimiento. Y del resentimiento, aquí, se alimenta la extrema derecha.
Este es el paisaje de fondo en el que tiene lugar este jueves la elección parcial más importante que celebra el Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Porque los poco más de 76.600 electores del distrito pueden decidir si en las próximas semanas o meses –probablemente, más pronto que tarde– habrá un relevo al frente del gobierno. En función del resultado, Keir Starmer podría convertirse en el sexto expremier en solo una década, todo un récord de inestabilidad para el Reino Unido. Una inestabilidad que comenzó con el referéndum del Brexit –hará una década la semana que viene– y que tiene unas raíces que se remontan a la crisis económica del 2008.
Los dos aspirantes
casi cien diputados de su partido para que dimitaPor contra, si Burnham gana ha prometido presentar batalla por el liderazgo del partido. En consecuencia, sustituiría a un Starmer cada vez más debilitado a raíz del desastre electoral de principios de mayo en las elecciones locales, de las posteriores dimisiones, entre otros del ministro de Sanidad y del de Defensa, y la petición de casi cien diputados de su partido para que dimita.
Las encuestas apuntan a una victoria de Burnham. Pero los márgenes son estrechos y no hay nada decidido. La más reciente, publicada el domingo pasado, sitúa la diferencia entre los aspirantes en solo cinco puntos: 46% y 41%, respectivamente. El tercer partido en discordia es Restore Britain, una escisión más a la derecha del Partido Reformista, que tiene el 7% de intención de voto.
, y desplazó a los conservadores de la segunda posición. Y Burnham ha tenido que recular en sus conocidas posiciones a favor de la Unión EuropeaBurnham, por otro lado, también ha repetido durante la campaña que "el país y el partido han caminado por la vía equivocada los últimos cuarenta años", una enmienda a la totalidad no solo de las políticas conservadoras del período 2010 al 2024, sino, incluso, de la época de Tony Blair y Gordon Brown (1997-2010).
En condiciones normales, durante la campaña se habría hablado exclusivamente de los problemas locales que más preocupan a los habitantes de Makerfield: el coste de la vida, el deterioro de las calles comerciales y la situación de los servicios públicos. Pero el desafío que Burnham ha anunciado contra Starmer ha hecho inevitable que el ruido de fondo sean cuestiones de ámbito nacional: desde la inmigración hasta las relaciones con la Unión Europea.
Makerfield es un bastión del leave. El 64,9% de la población votó por salir de la Unión Europea y el Partido de Farage consiguió el 31% de los votos en las elecciones de 2024, y desplazó a los conservadores de la segunda posición. Y Burnham ha tenido que recular en sus conocidas posiciones a favor de la Unión Europea y advertir que no piensa reabrir el debate del Brexit.
A 340 kilómetros al noroeste de Londres, Makerfield se ha convertido en un espejo y un espejismo del Reino Unido. El país se juega el futuro en una zona que querría volver atrás en el túnel del tiempo, pero que es poco más que "un cementerio sobre una mina exhausta", como dice el poema V, de Tony Harrison. El autor, que murió el año pasado, probablemente se escandalizaría al ver cómo las mismas comunidades obreras que él retrató con tanta humanidad y furia pueden acabar abrazando el discurso de una extrema derecha que promete resucitar un pasado que no existe.