Le Pen capitaliza el caos por las protestas en Francia, según las encuestas, y obtendría el doble de votos que Mélenchon
A seis meses de las presidenciales, la extrema derecha se proyecta como partido de orden
BarcelonaLa ola de protestas en Francia ha polarizado todavía más el escenario de las elecciones presidenciales de mayo. Las primeras encuestas tras las manifestaciones del sábado, con violencia policial y disturbios, han consolidado la primera posición de Marine Le Pen, que se disputaría la segunda vuelta con la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon. La candidata de Agrupación Nacional (RN) obtendría el doble de votos que el candidato de la izquierda, según la última encuesta del diario conservador Le Figaro.
Marine Le Pen se situaría muy por delante del trío de perseguidores, entre el 34% y el 38% de los votos en la primera vuelta. El candidato de La Francia Insumisa (LFI) obtendría entre el 15% y el 20% de los votos, por delante de los candidatos centristas. En la segunda vuelta, Le Pen se impondría por un margen muy amplio (68% frente al 32%). Mélenchon se situaría por delante del exprimer ministro y candidato de la derecha tradicional, Édouard Philippe, que obtendría entre el 12% y el 16%, siempre por detrás de Jean-Luc Mélenchon.
El gobierno de Emmanuel Macron ha querido cargar la responsabilidad de los disturbios y los destrozos contra lo que denomina ultragauche, y por extensión contra la figura de Mélenchon. "Grupos de ultraizquierda han organizado la violencia", acusaba el primer ministro, Sebastien Lecornu. El presidente Macron arremetió contra los "facciosos", y Éric Ciotti, el alcalde de Niza, de RN, denunciaba el "fascismo rojo". Las autoridades hablan de 3.000 comercios afectados, 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos. Le Pen misma ha querido cabalgar la ola de protestas asegurando que "la extrema izquierda ha tomado como rehén las reivindicaciones sociales legítimas" y su número dos, Jordan Bardella, ha hablado de "profesionales del caos". Philippe acusa directamente a LFI.
Mélenchon ha condenado los saqueos, pero a la vez ha denunciado que las "pantallas se inundan de imágenes de violencia", que tapan que en la calle "decenas de miles de personas se han manifestado pacíficamente". También ha responsabilizado al gobierno por una "respuesta aberrante que ha abierto la puerta al caos". De hecho, medios franceses han acreditado que en las protestas del sábado la policía lanzó gases lacrimógenos antes de que empezaran los disturbios.
El choque entre el gobierno y los insumisos beneficia a Le Pen. RN no ha participado en las protestas y amplifica su discurso como partido de orden: Bardella ha prometido "restablecer el orden" después de las presidenciales. Y Le Pen se frota las manos asegurando que el caos empuja a electores moderados a optar por su papeleta. La crisis favorece a RN, que puede proyectar la imagen del único relevo capaz ante un macronismo agotado. Y además, el caos saca de la agenda el proceso contra la líder de RN por corrupción o las últimas acusaciones de antisemitismo en sus filas.