Reino Unido

Nigel Farage dimite como diputado para volver con un 'plebiscito' entre él y el establishment de Westminster

El líder ultra busca el apoyo del "pueblo" ante lo que considera una "campaña de descrédito" mientras se le investiga por irregularidades financieras

Act. hace 0 min

LondresEn una maniobra típica de su populismo, Nigel Farage, el líder del Partido Reformista, ha anunciado este mediodía que presenta su dimisión como diputado por Clacton-on-Sea, una decisión que provocará una elección parcial en la que ya ha confirmado que volverá a presentarse como candidato. Farage ha justificado el paso asegurando que quiere que sean los electores, y no "el establishment" de Westminster, los que juzguen su conducta después de la polémica generada en las últimas semanas por las investigaciones abiertas por el Parlamento sobre sus finanzas.

La maniobra de Farage se interpreta como una huida hacia adelante, entre otras razones porque el comité parlamentario que lo investiga podría haber acabado suspendiéndolo como diputado, cosa que habría provocado, sin embargo, una elección parcial. La investigación en marcha queda ahora suspendida y solo se reanudaría en el caso de que vuelva a ganar el escaño.

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En una comparecencia sin preguntas, muy combativa y en la que ha hecho uso de su habitual demagogia, el ultraderechista ha insistido en que no ha vulnerado ninguna ley ni ha hecho un uso indebido de dinero, al mismo tiempo que ha denunciado que tanto los medios de comunicación como sus adversarios políticos han impulsado una campaña para desacreditarlo. Según ha afirmado, las investigaciones parlamentarias en marcha sobre sus intereses económicos, entre otros un "regalo personal" de cinco millones de libras que recibió antes de ser diputado, se han convertido en una "herramienta política" para frenar el ascenso del Partido Reformista.

Así, el líder ultraderechista ha presentado la futura elección parcial que provoca con su dimisión como un plebiscito entre "el pueblo y el establishment". Una vez más, Farage se arroga la representación de un pueblo del que está muy alejado, desde la época en que era corredor de bolsa de la City de Londres en los años noventa, durante la cual fundamentó su fortuna. "Si gano, ganan los votantes; si pierdo, ganan ellos", ha afirmado, asegurando que se vuelve a presentar para mantener "la revolución política" iniciada por su partido, y que hace diez años, como líder del Partido Independent del Reino Unido, provocó el referéndum del Brexit y la salida del país de la Unión Europea.

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Durante un discurso de unos quince minutos, Farage ha mezclado la defensa de su situación personal con un duro ataque contra el gobierno laborista, los conservadores, los medios de comunicación y las instituciones. Ha asegurado que las normas sobre los estándares parlamentarios se utilizan "selectivamente" en su contra y ha reivindicado el derecho de los políticos a tener negocios y patrimonio, argumentando que la experiencia empresarial es precisamente lo que falta al gobierno británico.

La gota que colma el vaso

Farage también ha dedicado una parte importante de la intervención a denunciar las amenazas que asegura haber sufrido durante más de dos décadas en el mundo de la política, desde que en 1999 llegó al Parlamento Europeo. Más o menos, Farage ha pagado con el mismo odio que él ha sembrado, con los migrantes como primeros destinatarios de sus ataques. Presentándose solo como víctima, y no como causa, ha relatado agresiones físicas, ataques a su domicilio y amenazas de muerte. Y ha explicado que una parte importante de los recursos económicos que ha recibido los necesita para garantizar su seguridad personal de manera permanente, ante la falta de protección que le ofrece el ministerio del Interior. La gota que, según él, ha hecho derramar el vaso ha sido la publicación por parte de The Times este fin de semana de una fotografía de la casa donde vive su hija, hecho que considera una grave vulneración de la privacidad de su familia. Por eso se somete al veredicto de las urnas de Clacton, en el sureste de Inglaterra, donde ganó en 2024 con el 46% de los votos.

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Además, Farage ha acusado al gobierno de querer alterar las reglas electorales y de financiación de los partidos para dificultar el crecimiento de su partido, que de hecho es una sociedad limitada de la cual él mismo es el primer accionista. Farage ha denunciado, entre otras medidas, los cambios en el sistema de voto de algunas elecciones, la reducción de la edad de voto a los 16 años y las reformas sobre las donaciones políticas, que considera dirigidas específicamente contra su formación.

A pesar de asegurar que había valorado abandonar la política y trasladarse a Estados Unidos para retomar su actividad profesional, Farage ha concluido que prefiere el camino elegido. "No dejaré que sean Sky News o sus iguales quienes decidan mi futuro", ha afirmado, antes de anunciar formalmente su renuncia al escaño y su intención de competir de nuevo en la próxima elección parcial que él mismo provoca.

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El anuncio llega después de meses de escrutinio sobre el mencionado regalo valorado en cinco millones de libras que recibió del empresario y multimillonario de las criptomonedas Christopher Harborne, con residencia en Tailandia. Las autoridades parlamentarias investigan ahora si Farage habría tenido que declarar formalmente esta ayuda cuando entró a la Cámara de los Comunes después de las elecciones generales de 2024. Harborne es también uno de los principales donantes de Reform UK.

La polémica se intensificó el fin de semana pasado. Una investigación publicada por el Sunday Times ha denunciado otra donación económica que el dirigente populista y de extrema derecha habría recibido, pero no declarado, de George Cottrell, un financiero, habitual colaborador de Farage, que fue condenado en Estados Unidos por fraude electrónico y que cumplió una breve pena de prisión en 2017.

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Un liderazgo bajo crítica

Más allá de las cargas de profundidad de Farage contra los medios de comunicación y los partidos tradicionales británicos, el hecho es que en los últimos meses voces del mismo Partido Reformista han mostrado su disconformidad sobre su estilo de liderazgo. El ascenso de Farage al frente de las encuestas también ha puesto en evidencia las debilidades internas del partido. Diversas voces internas cuestionan si la formación está preparada para convertirse en una alternativa real de gobierno y, sobre todo, si Nigel Farage tiene la voluntad de asumir las exigencias que comportaría aspirar a ser primer ministro.

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Las críticas no se centran tanto en la capacidad política de Farage –considerado por muchos de sus aliados uno de los políticos más efectivos del Reino Unido de las últimas décadas– como en su manera de llevar las riendas del Partido Reformista. Entre los reproches se encuentran la falta de reuniones regulares con los diputados –son ocho–, la ausencia de un jefe de gabinete, una estructura muy débil para seleccionar candidatos y la tendencia a que algunos miembros del equipo actúen por su cuenta en cuestiones consideradas clave.

Estas carencias se han hecho más visibles después de algunos contratiempos recientes, como unos resultados electorales inferiores a los esperados en la elección parcial de Makerfield y la competencia de nuevas fuerzas situadas a su derecha, además de las investigaciones mencionadas sobre sus finanzas personales. Todo ello ha alimentado la percepción de que el impulso de Reform UK podría haberse estancado.