Las protestas estudiantiles escalan en Francia y los disturbios se extienden por el país
El ejecutivo promete mejoras en los centros educativos, mientras trabaja en un presupuesto que opta por la austeridad y se preparan nuevas movilizaciones
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BarcelonaFrancia vive este martes la jornada con más protestas estudiantiles desde que las movilizaciones comenzaron, hace ahora tres semanas, con 1.800 institutos sin actividad y manifestaciones en las principales ciudades del país. Las protestas se centran en criticar la precariedad en el sistema educativo, pero en los últimos días, y sobre todo en la convocatoria de este martes, han adquirido una dimensión más global y algunas también aglutinan el malestar de la población a raíz del empeoramiento de las condiciones de vida. Por eso, en las movilizaciones de esta tarde en París, además de estudiantes y personal educativo también se dejan ver bomberos o agricultores.
Unas 266.000 personas han participado en las manifestaciones que se han celebrado durante todo el día en todo el estado francés, en ciudades como Marsella, Estrasburgo, Nantes y Lyon, según ha apuntado el ministerio del Interior. Los sindicatos y las organizaciones convocantes de las protestas elevan la cifra a 450.000 participantes. En Estrasburgo y Lyon ha habido momentos de tensión y choques entre la policía y los estudiantes, que han formado barricadas con contenedores. La manifestación principal ha tenido lugar por la tarde en París, donde también se han registrado enfrentamientos entre policía y manifestantes, a quienes los agentes han intentado contener y dispersar con porrazos, gases lacrimógenos y cañones de agua.
Con bengalas y pancartas en las que se leía "Recursos, no recortes" y "Bajo los libros, rabia", los estudiantes se han vuelto a manifestar en una jornada de movilizaciones —que ha terminado con 488 detenidos— marcada porla explosión este lunes de una granada policial que dejó sin la mano izquierda y una parte del antebrazo a un estudiante de quince años en Lens, al norte de Francia. Si bien el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha asegurado que hay abiertas diez investigaciones internas por acusaciones de brutalidad policial, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha defendido la actuación de la policía en líneas generales, y ha rechazado que algunas fuerzas políticas hablen de "violencia policial".
Con todo, la Liga Francesa de Derechos Humanos ha denunciado el uso de métodos desproporcionados contra los manifestantes, y este lunes un policía ha sido imputado por haber fracturado la mandíbula y haber roto los dientes de un estudiante de 14 años la semana pasada en Saint-Ouen-l'Aumône, cerca de París. Ante los casos de presuntos excesos policiales que se van conociendo, el Partido Socialista ha anunciado que presentará un proyecto de ley para prohibir el uso de armas mutilantes, como granadas y pelotas de goma, durante las manifestaciones con menores. Desde que comenzaron las movilizaciones han resultado heridos 215 estudiantes y 85 profesores, y 715 policías han sufrido lesiones.
Más de 6.000 detenidos
Desde el inicio de las protestas, que comenzaron el 17 de septiembre en la periferia de París y se han extendido por todo el país, se han quemado o saqueado 24 centros escolares y la policía ha detenido a 6.547 personas, la gran mayoría menores de edad. Más de 1.800 personas están siendo procesadas, también casi todas menores de edad, según ha informado el ministerio de Justicia francés, que no especifica por qué delitos se les investiga.
Ante lo que ha calificado de violencia "inédita", el titular del Interior francés, Laurent Nuñez, ha asegurado que el gobierno tiene la situación "bajo control", en medio de las críticas sobre la actuación policial contra los manifestantes. En París, el alcalde socialista, Emmanuel Grégoire, ha abierto los ayuntamientos a los estudiantes movilizados para que puedan reunirse y organizar el movimiento. "No se puede lamentar la falta de organización de esta juventud en lucha y, a la vez, cerrar los institutos y los lugares donde celebran las asambleas", ha dicho Grégoire, que ha pedido al ejecutivo "dar prioridad a la desescalada" en las manifestaciones de este martes.
Mientras aplica mano dura contra los manifestantes, el gobierno francés ha asegurado que quiere abordar las demandas de los estudiantes. Lecornu ha prometido atender las reivindicaciones de los manifestantes, que critican unos horarios sobrecargados, la ausencia de profesores y que los edificios escolares están deteriorados y son inadecuados ante el aumento de las temperaturas.
Ahora bien, el ejecutivo francés está contra las cuerdas y afronta, como otros países europeos, un dilema: promete a los jóvenes más recursos en los centros mientras impone al país un presupuesto de austeridad. En medio de las protestas, el ejecutivo francés presentó un proyecto de presupuestos para 2027 centrado en el ahorro para aproximar el déficit fiscal al límite del 3% que marca la Unión Europea.
El proyecto de cuentas prevé que el presupuesto educativo aumente 1.200 millones de euros en 2027. Por el contrario, recorta unos 5.500 millones de euros en pensiones y también rebaja el presupuesto sanitario. Sin embargo, el futuro de las cuentas es ahora mismo incierto porque el gobierno no tiene la mayoría suficiente en el Parlamento y depende de los votos de la oposición.
Más movilizaciones en el horizonte
Ante los recortes que prevén estas cuentas y a raíz del empuje en la movilización que han dibujado las protestas de estudiantes, hace días que las autoridades francesas temen que las protestas se amplíen y se cronifiquen. Con los precios de los combustibles disparados y el coste de la vida al alza, el próximo 17 de octubre los chalecos amarillos han convocado una protesta, también contra los recortes que prevén las nuevas cuentas. El Partido Comunista y la izquierda radical de La Francia Insumisa apoyan la movilización, tal y como también hacen con las protestas educativas.
En este sentido, Lecornu ha reprochado nuevamente este martes al partido de Jean-Luc Mélenchon que apoye las protestas, y ha acusado a su partido de aprovechar la indignación para tensionar el país a pocos meses de una cita clave con las urnas: las presidenciales de este 2027. La Francia Insumisa, con una importante presencia y apoyos en la periferia de París, donde estallaron las protestas estudiantiles, es el único partido parlamentario que se ha unido a las movilizaciones de este martes. Mélenchon ha pedido "prudencia" a los manifestantes, pero les ha asegurado que es "increíble" lo que están haciendo. "Nadie se atreve a deciros que estáis equivocados porque tenéis toda la razón del mundo", ha aseverado.