Zelenski busca en Londres y Bruselas el apoyo que Trump le vuelve a negar
Al menos ocho muertos y 22 heridos en una nueva oleada de bombardeos contra infraestructuras energéticas que muestra que Putin rechaza la tregua anunciada por Washington
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Barcelona / LondresEl anuncio que Donald Trump hizo el domingo sobre una tregua energética entre Rusia y Ucrania no tiene ningún valor sobre el terreno. Así lo ha constatado este miércoles por la tarde el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, desde Downing Street, después de que Rusia haya vuelto a castigar a Kiev con un ataque a gran escala de misiles balísticos y drones durante la madrugada. Los impactos en zonas residenciales han causado al menos ocho muertos y una veintena de heridos, y los proyectiles han dañado diversas instalaciones energéticas, lo que ha vuelto a dejar partes de la capital a oscuras y ha agravado las dificultades de suministro.
Al lado del premier británico, Andy Burnham, Zelenski ha sido tajante: "No hay ninguna tregua energética. Hemos vuelto a sufrir ataques con misiles balísticos y cientos de drones iraníes, que han vuelto a causar muertos y numerosos heridos. Esto no es, evidentemente, un alto el fuego. Todo indica que Rusia continúa intensificando la escalada". El Kremlin se ha justificado diciendo que el pacto anunciado por Trump "no se llegó a concretar, por lo que no se puede decir que Rusia no lo esté cumpliendo".
La visita a Londres ha abierto una nueva gira del presidente ucraniano, que este jueves se desplazará a Bruselas para intentar reforzar el apoyo de los aliados europeos en un momento en que el compromiso de Washington es cada vez más incierto. Ante el acercamiento de Trump a Vladímir Putin, a raíz del levantamiento de las sanciones sobre el diésel que llega a los mercados desde Moscú, y la falta de garantías sobre la ayuda estadounidense, Zelenski busca en Europa el apoyo político y militar que necesita para resistir la ofensiva rusa.
A causa de la retirada del apoyo logístico de los Estados Unidos, la situación en Kiev se ha agravado notablemente en las últimas horas. "Ha sido una noche muy difícil: el ataque ha comenzado hacia las cuatro de la madrugada y no se ha detenido durante tres horas", ha explicado al ARA desde la capital ucraniana Oxana Klimuk, profesora de la Universidad Tarás Shevchenko. "En casa tenemos cortes intermitentes de electricidad, y hay muchos barrios sin luz y problemas en el transporte público". Según el calendario de restricciones del operador energético, su casa se quedará sin suministro entre las dos y las cuatro y media de la tarde, y de nuevo a partir de las once de la noche, para repartir la electricidad disponible. Mientras tenga luz, continuará impartiendo en línea las clases de filología hispánica, como lleva haciendo desde hace un mes.
Es en este contexto dramático, después de noches consecutivas de ataques rusos de gran alcance, que Volodímir Zelenski ha sido recibido en Londres con grandes aplausos. Desde el patio central del Foreign Office, numerosas personas le han aclamado mientras se abrazaba con el primer ministro británico y ambos se estrechaban las manos. Antes el presidente ucraniano había recibido una nueva muestra del apoyo británico en una audiencia de media hora con el rey Carlos III.
Zelenski se siente "traicionado" por Trump
Pero ni la recepción solemne ni la cuidada coreografía diplomática de Londres han conseguido disimular el rostro grave y preocupado de un Zelenski que se siente "traicionado" por Washington, y que ha expresado una profunda frustración ante la decisión de los aliados estadounidenses de no compartir información de inteligencia de los ataques rusos. El apagón de la red de satélites Starlink, del magnate Elon Musk, deja a Ucrania aún más expuesta en un momento crítico de la guerra.
"De lo que quiero hablar con Andy [Burnham] es de Starlink y de los servicios de inteligencia. Me refiero a todas estas sorpresas con las que no puedes contar cuando tienes una asociación estratégica real. Nosotros contamos con esta asociación con los Estados Unidos. Solo queremos ser muy honestos y claros los unos con los otros", ha dicho el presidente ucraniano. Trump, sin embargo, no parece que esté jugando a su favor ni mucho menos siendo honesto. Especialmente, después de haber levantado las sanciones al diésel ruso, que Zelenski ha calificado de "regalo" económico para la maquinaria bélica del Kremlin.
Sin entrar a hacer ninguna crítica a la Casa Blanca, el primer ministro Burnham ha asegurado ante Zelenski que "el mundo vuelve a tener claro quién es el agresor en este conflicto". Por eso se ha comprometido a "acelerar la entrega de los sistemas de defensa antiaérea de fabricación británica" que están en proceso de fabricación. El premier ha dicho también: "Nos aseguraremos de que lleguen a su destino tan pronto como sea posible". Pero algunas fuentes hablan de muchos meses, si no de años. Un tiempo que quizás Zelenski no tiene, ahora mismo, y menos a las puertas del invierno.
Horas antes de la llegada de Zelenski a Londres, Burnham ha dado otra pista sobre el papel que quiere ejercer para acercar a Kiev y Washington. En respuesta a una pregunta durante la sesión de control parlamentario, el premier ha explicado que "intenta hacer cambiar de opinión a los Estados Unidos" y ha expresado su comprensión por "la difícil situación" de Zelenski. Ahora mismo, ha dicho, "carga con el peso más pesado de todos". "Lo que tengo que hacer en mi papel es intentar reconstruir los puentes para que se recupere el apoyo", ha dicho. Por eso, ha añadido, quiere actuar "con prudencia y preparar el terreno para volver a unir a las partes". Una tarea que parece cada vez más difícil.
La visita del presidente ucraniano este miércoles a Londres recuerda mucho a la que hizo después de que fuera humillado en la Casa Blanca por Trump y el vicepresidente J.D. Vance, en febrero del año pasado. Al día siguiente, los aliados europeos le ofrecieron todo su apoyo en una cumbre en Londres. El problema es que es una ayuda limitada y que las cancillerías europeas no se atreven a enfrentarse directamente a los Estados Unidos de Trump, como demuestran las palabras de Burnham.
Efectos del bombardeo
Los ataques de la madrugada han tenido como objetivos diversas centrales eléctricas de la capital, según ha explicado al portal The Kyiv Independent un responsable del sector energético. Rusia continúa intensificando los ataques contra las infraestructuras energéticas de cara a los meses de invierno. Las primeras explosiones se sintieron en la capital a última hora de la tarde de este martes, cuando un misil ruso, sin prácticamente ningún aviso previo, impactó contra un edificio residencial de nueve plantas en el distrito de Desnianski y provocó un incendio de grandes dimensiones.
El hijo de Oksana, de catorce años, también estudia en línea en una escuela de Jersón, de donde son originarios. Jersón está muy cerca de la línea de frente y allí hace tiempo que toda la escolarización se hace en línea. Prefieren esta opción antes que enviarlo a su escuela: en Kiev las clases continúan siendo presenciales, pero cada vez que suenan las alarmas se tienen que interrumpir para bajar a los refugios. La profesora está resignada y todavía tiene fuerzas para aguantar el que será el quinto invierno de la guerra: "¿Y qué podemos hacer? Tenemos que defender la ciudad y continuar con nuestros trabajos y nuestras vidas". Admite que, si las cosas se complican mucho, se marcharán de la capital para instalarse en casa de los padres de su marido, en la ciudad de Lutsk, al oeste del país, donde los ataques no son tan intensos.