Starmer pide perdón a las víctimas de Epstein y se aferra al cargo en plena tormenta por el caso Mandelson
El Partido Laborista arrincona al 'premier' británico por designar embajador en Washington a un amigo del pederasta
LondresKeir Starmer lucha por su supervivencia política. La onda expansiva del caso Epstein ha estallado en el corazón de Westminster esta semana y en un discurso en el sur de Londres, este jueves el premier ha pedido "perdón" a las víctimas del pederasta por haber nombrado a Peter Mandelson embajador en Washington a principios del 2025. La designación se produjo cuando ya había muchas pruebas de que este incombustible de la política británica mantuvo la amistad con el financiero, incluso después de su condena en 2009 por prostitución.
"Lo siento –ha dicho Starmer, dirigiéndose a las víctimas– por lo que os hicieron, porque tantas personas con poder os fallaron, por haber creído las mentiras de Mandelson y haberle nombrado, y porque todavía hoy se ven obligadas a revivir esta historia en público". El premier ha preferido pasar por un ingenuo que no se enteraba de nada antes que por un cínico.
La elección de Mandelson se hizo con el pleno conocimiento de sus habilidades para moverse entre las sombras, una actitud que ha mantenido a lo largo de una carrera política iniciada a mediados de los 80, y que Downing Street consideraba imprescindible para navegar entre las turbulentas aguas del Washington de Donald Trump.
Los documentos publicados el viernes por el departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso Epstein han ido mucho más lejos de lo que se conocía e incluso de lo que podía imaginar casi nadie. Han demostrado que Peter Mandelson compartió información confidencial con Epstein cuando era ministro de Negocios del gobierno de Gordon Brown (2009), y viceprimer ministro de facto, y que tanto él como su marido recibieron varios pagos del multimillonario. Además, Mandelson es consejero de una consultora que ha procurado negocios entre el ministerio de Defensa británico y Palantir Technologies, una empresa de software estadounidense especializada en análisis de big data, integración de IA y vigilancia, que sirve a clientes de inteligencia gubernamental, militares y comerciales. La policía investiga ahora las filtraciones de Mandelson como presunto delito de revelación de secretos. Starmer le cesó el pasado septiembre. Y Mandelson, que sigue manteniendo que no ha hecho nada ilegal, renunció ayer a su escaño en la Cámara de los Lores. En paralelo, el gobierno promoverá una ley ad hoc para retirarle el título de lord.
Presión del partido
Arrinconado por la prensa, y por la presión de su propio partido, que ayer le forzó a los Comunes a publicar todos los documentos relacionados con la designación de Mandelson, Starmer ha intentado durante su intervención justificar lo que muchos a su alrededor consideran injustificable. Y se ha mostrado "frustrado y enfadado" por las "mentiras" del veterano político –arquitecto del nuevo laborismo y conocido en el Reino Unido como el príncipe de las tinieblas– en el momento de elegir la máxima representación diplomática británica ante la Casa Blanca. "La información de la que disponemos ahora deja claro que las respuestas que dio eran mentiras", ha insistido Starmer. Según la versión del premier, antes de ser designado, Mandelson dijo de Epstein que era alguien "a quien apenas conocía". Cuando se vio que era mentira, le cesó. Mandelson, incluso, se alojó en el apartamento de Epstein en Nueva York y había estado muchas veces en su isla del Caribe. Starmer se ha justificado diciendo que en el momento del nombramiento para el cargo de Washington "no tenía motivos para pensar que no decía la verdad".
La presión no sólo viene de la oposición. Dentro del Partido Laborista, las voces que consideran la posición del premier "insostenible" comienzan a ser públicas. Starmer se ha negado a hablar de una posible renuncia y se ha aferrado a su mandato del 2024. Pero lo cierto es que unas elecciones parciales a finales de febrero, y las elecciones en Gales, Escocia y las locales de Inglaterra del 7 de mayo pueden suponer su sacrificio si, como las encuestas pronostican, el entusia especialmente en el País de Gales, donde los nacionalistas y el Partido Reformista de Nigel Farage se diputan una victoria histórica.
La capacidad de maniobra de Mandelson dentro de la política británica ha sido, hasta ahora, enorme, aunque en dos ocasiones tuvo que salir del gobierno. Durante el mandato de Jeremy Corbyn dentro del partido laborista (2015-2019), el príncipe de las tinieblas socavó el poderío del líder del partido, Corbyn, hasta el punto de preferir la victoria de los conservadores antes que la de la izquierda de la formación. El nombramiento para la embajada de Washington por parte de Starmer se atribuye a su jefe de gabinete en Downing Street, el analista político irlandés Morgan McSweeney, cuyo hombre la prensa británica dice, este jueves, que "no respira sin el permiso de Mandelson".