La alianza entre Israel y los Emiratos se consolida más allá de la diplomacia

La cooperación militar entre Tel Aviv y Abu Dhabi se intensifica con despliegues de sistemas de defensa e inteligencia ante la amenaza de Irán

Catherine Carey
07/05/2026

La cooperación entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos ha dado un salto cualitativo. Lo que comenzó con los Acuerdos de Abraham en 2020 como una apertura diplomática y económica se está transformando en una alianza de seguridad inédita. Durante los días de conflicto activo con Irán, Israel desplegó una versión del láser de intercepción Iron Beam en los Emiratos Árabes Unidos para ayudar al país del Golfo frente a los ataques iraníes, según ha revelado el medio británico Financial Times. Se trata de un sistema de defensa antiaérea que en Israel se utiliza para complementar la Cúpula de Hierro y reducir el coste de la defensa contra drones y proyectiles ligeros. Tel Aviv también habría enviado un sistema avanzado de vigilancia conocido como Spectro para ayudar a Abu Dabi a detectar drones iraníes a una distancia de hasta veinte kilómetros. Según una fuente citada por el mismo diario, Israel también envió otros sistemas de armas no especificados. “No es un despliegue menor sobre el terreno”, afirmó. Aunque muchos de estos equipos serían prototipos, lo más relevante es que se trata de los primeros casos documentados de cooperación militar directa entre ambos países.Estas revelaciones llegaron después de que el medio norteamericano Axios informara que Israel había desplegado una batería de la Cúpula de Hierro en los Emiratos y había enviado varias decenas de soldados para operarla. Según este medio, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu habría ordenado su despliegue después de una conversación con el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed. Desde el inicio de la guerra, autoridades israelíes y emiratíes han admitido una coordinación estrecha en el ámbito militar y político.El hecho de que Israel haya enviado una versión de su sistema láser refuerza la idea de que la normalización entre ambos países, a raíz de los Acuerdos de Abraham, ya no es solo política o económica, sino que empieza a cristalizarse en una arquitectura de seguridad regional emergente. Todo apunta a un nivel de confianza inédito entre el estado israelí y una monarquía del Golfo.“Las relaciones entre Israel y los Emiratos Àrabes Unidos son muy fuertes”, explica a la ARA Neil Quilliam, investigador del programa de Oriente Medio y el Norte de Àfrica del centro de análisis internacional Chatham House. “El conflicto actual con Irán ha demostrado hasta qué punto los vínculos entre Tel Aviv y Abu Dhabi son sólidos, y todo indica que se reforzarán en este nuevo paradigma de seguridad que atraviesa la región”.Irán, la amenaza compartida

Tanto Israel como los Emiratos Árabes Unidos perciben Teherán como una amenaza, especialmente después de la última ronda de enfrentamientos. Entre el 28 de febrero y el 8 de abril, Irán lanzó unos 550 misiles y más de 2.200 drones, y convirtió a los Emiratos en el país más atacado de la región, según el ministerio de Defensa emiratí. A pesar de que la mayoría de los proyectiles fueron interceptados, algunos lograron impactar y causar daños, como las afectaciones a la planta de aluminio de Al Taweelah, en Abu Dhabi.“La cooperación nos indica que los Emiratos e Israel comparten la misma percepción de amenaza regional: Irán representa un peligro constante y real para el bienestar de ambos estados y de la región en su conjunto”, describe el experto. “Su prioridad es afrontar esta amenaza de cara. En cambio, otros países del Golfo, aunque estén muy molestos con Irán, consideran que la seguridad regional solo se puede garantizar llegando a una especie de acomodo con Teherán, más que confrontándolo militarmente”, añade Quilliam. En esta línea, Abu Dabi ha dejado claro que quiere profundizar los vínculos con Israel y los Estados Unidos, ha criticado la respuesta de otros actores árabes ante Irán y ha demostrado que la región se está reconfigurando.Según el experto, ya estamos viendo un realineamiento regional en el que Israel y los Emiratos trabajan estrechamente, mientras que Arabia Saudita, Turquía, Egipto y Pakistán se acercan para gestionar sus intereses; y Omán y Qatar intensifican sus esfuerzos de mediación para intentar poner fin a la guerra.Ruptura con Arabia Saudita

En este contexto, la decisión de los Emiratos de abandonar la OPEP y la OPEP+, las organizaciones de países productores de petróleo que coordinan la producción y los precios del crudo a escala global, también evidencia el giro en la región. Esta salida ha roto con años de coordinación con Arabia Saudita, el otro gran líder del Golfo. Ahora esta divergencia también se hace visible en la relación con Israel: mientras los Emiratos han apostado de manera decidida por la normalización y la cooperación en materia de seguridad, Arabia Saudita mantiene una posición más cauta, condicionada por factores internos y religiosos que elevan el coste de una aproximación formal.El resultado es un Próximo Oriente en transformación, donde las alianzas ya no se definen solo por afinidades históricas, sino también por percepciones compartidas de amenaza e intereses energéticos y económicos compartidos.