Los cinco hombres que desafían a Netanyahu (y que piensan lo mismo que él sobre los palestinos)
Todo el espectro político judío israelí apoya el genocidio en Gaza y no se plantea la solución de los dos estados
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BarcelonaCambian los músicos, pero la partitura es la misma. Es una imagen bastante gráfica del mapa político de Israel en relación con qué hacer con los palestinos. Los cinco hombres que desafiarán a Benjamin Netanyahu, que ha dominado la vida política en Israel los últimos 25 años, en las elecciones de este martes discrepan del primer ministro en muchas cosas, pero en esto no hay fisuras. Gobierno y oposición comparten el mismo plan de barrer a los palestinos de su tierra. Los cinco candidatos firmaron a finales de septiembre un pacto de no agresión con el objetivo de desbancar a Netanyahu, que afronta el primer test tras el mayor fallo de seguridad de la historia de Israel con los ataques palestinos del 7 de octubre de 2023. En el texto del acuerdo proclaman: “A pesar de las diferencias ideológicas que tenemos entre nosotros, la formación de un gobierno sionista, con sentido de estado, dedicado a la reparación y la reconstrucción, es nuestro gran objetivo compartido”.
No queda claro ni cuánto tiempo puede durar este pacto ni quién podría encabezar una posible coalición, pero sí que todos sus firmantes están de acuerdo con el gobierno en lo que respecta a la guerra de Gaza y ninguno de ellos se plantea, ahora mismo, construir un estado palestino junto a Israel. Tampoco ninguno de los líderes opositores se refiere a la operación militar israelí contra Gaza como un genocidio, aunque sobre Netanyahu pesa una orden internacional de búsqueda y captura por este crimen de lesa humanidad, y que Israel es juzgado por este crimen en el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU a instancias de Sudáfrica.
Ahron Bregman, analista israelí del King's College de Londres, apunta en declaraciones a Al-Jazeera que los líderes de la oposición israelí “no están dispuestos a abordar el tema fundamental: la cuestión palestina y las aspiraciones de los palestinos a la independencia”. Bregman los compara con Netanyahu, pero sin las acusaciones de corrupción ni el apoyo de figuras de la extrema derecha como el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich. “Israel, en conjunto, es un país de derechas”, añade. Las encuestas muestran un cara a cara entre el bloque del gobierno y el amorfo bloque anti-Netanyahu, y el rechazo de todos a pactar con los partidos que representan a la minoría palestina con ciudadanía israelí (el 20% del electorado) hace que la balanza no se decante a favor de los contrarios al gobierno. Repasamos, pues, cuáles son las principales figuras de la oposición del bloque anti-Netanyahu, y qué defienden.
Gadi Eisenkot
Yashar (Honesto)
Es el candidato mejor posicionado en las encuestas. El militar de carrera Gadi Eisenkot fue el jefe del estado mayor del ejército israelí entre 2015 y 2019 y se le considera el autor de la llamada doctrina Dahiya, que recibe el nombre de un barrio de Beirut arrasado por el ejército israelí en 2008: esta doctrina prevé el uso de una “fuerza desproporcionada” y la destrucción a gran escala de infraestructuras civiles para acabar con el apoyo social de grupos como Hezbolá y Hamás. Pero sus credenciales militares no le han evitado que, en la campaña electoral, el entorno de Netanyahu le haya tratado repetidamente de “mono” por sus orígenes marroquíes.
De 66 años, entró en política hace cuatro, con la alianza Unidad Nacional del exministro de Defensa Benny Gantz. Después de los ataques palestinos del 7 de octubre se incorporó al gabinete de guerra constituido por Netanyahu, pero lo abandonó en junio de 2024 después de acusar al primer ministro de no tener una estrategia para ganar la guerra. Es, por tanto, responsable directo de las operaciones militares que han llevado a Israel y a sus dirigentes a ser procesados por genocidio en los tribunales internacionales. Uno de los factores que explican el apoyo que tiene entre el electorado israelí es que su hijo Gal y dos de sus sobrinos murieron cuando estaban destinados en Gaza, en 2025.
Eisenkot ha fundado un nuevo partido llamado Yashar (que en hebreo significa honesto), que defiende que los judíos ultraortodoxos tengan que hacer el servicio militar obligatorio como el resto de ciudadanos israelíes. También reclama la creación de una comisión estatal de investigación sobre los fallos en la seguridad israelí el 7 de octubre. A la vez ha criticado la dependencia del gobierno respecto a Estados Unidos en las guerras del Líbano y de Irán.
Naftali Bennett y Yair Lapid
Beyachad (Juntos)
Los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, que gobernaron durante un total de 18 meses entre 2021 y 2022, un interregno entre los gobiernos de Netanyahu, concurren juntos a los comicios. Lapid es un expresentador de televisión de orientación centrista. Por su parte, Bennett defiende las colonias ilegales de la Cisjordania ocupada, y hacía años que intentaba consolidar una alternativa conservadora a Netanyahu, con el objetivo de captar a los simpatizantes desencantados del Likud y a los votantes del sector del sionismo religioso, del cual él mismo proviene. Con la alianza con Lapid, se reposiciona hacia el centro político, a la vez que espera conservar el máximo número posible de votantes de derechas. Ambos presentaron su alianza, el pasado abril, como un acto de responsabilidad nacional. Que Lapid –más moderado y que históricamente había apoyado la solución de los dos estados– se haya aliado con Bennett, que siempre ha defendido no ceder ni un paso a los palestinos, indica que no hay ninguna apuesta en este campo por buscar una salida política.
Yair Golan
Demócratas
Golan es la voz de la izquierda sionista. Encabeza Demócratas, un partido liberal creado en 2024 a raíz de la fusión del Partido Laborista y el Meretz, una formación socialdemócrata y laica. También es un exgeneral de división y exjefe adjunto del estado mayor, y tuvo un papel destacado en repeler los ataques palestinos del 7 de octubre en el sur de Gaza. Es el único del bloque anti-Netanyahu que ha criticado los objetivos de la operación en Gaza, con el argumento de que los éxitos militares se están malbaratando por la falta de una estrategia diplomática y política coherente.
Golan desencadenó una polémica cuando afirmó en una rueda de prensa en mayo de 2025 que “un país sensato no mata bebés por placer”, y acusó a los ministros del gobierno de celebrar que los niños palestinos pasaran hambre. A raíz de estas declaraciones, recibió infinidad de críticas y acabó retractándose de ellas. También ha dicho que la muerte del líder supremo de Irán, asesinado por Israel el primer día del ataque conjunto con los Estados Unidos en el país persa, “fue un error, no porque no mereciera morir, sino simplemente porque no sirve a los intereses de Israel”.
Es el único que ha dejado la puerta abierta a pactar con los partidos de la minoría árabe, pero dio apoyo a la prohibición de Sami Abu Shehadeh, uno de sus candidatos. Según las encuestas, la única opción de una coalición que pueda desbancar a Netanyahu pasa por incorporar a Golan y Avigdor Lieberman, otro de los candidatos.
Avigdor Lieberman
Yisrael Beiteinu (Israel es Nuestra Casa)
Antiguo aliado de Netanyahu, del cual fue ministro de Defensa, Lieberman abandonó la coalición de gobierno con el actual primer ministro en 2018, porque consideraba que era demasiado blando con Hamás en Gaza. Desde entonces se ha convertido en uno de sus críticos más feroces.
Su partido se fundó en 1999 para representar a los inmigrantes rusófonos conservadores, pero ha ampliado su apoyo y tiene una base electoral fiel. Es un actor importante en la política israelí. Defiende que “en Gaza nadie es inocente”, y acusa al gobierno de “financiar a Hamás” por el hecho de permitir la entrada de ayuda humanitaria en la Franja, aunque se trate de una cantidad muy pequeña. Siempre ha apoyado las operaciones militares israelíes contra Gaza, y también defiende la invasión del Líbano. Lieberman está a favor de la secularización, y rechaza las exenciones del servicio militar para los ultraortodoxos.