Guerra en Irán

La guerra de Irán deja a Asia sin fertilizantes

China también restringe la exportación de estos productos para tener suficientes reservas

PekínLa guerra contra Irán está impactando en el comercio mundial de fertilizantes: su escasez hará subir los precios y provocará cosechas menos abundantes. La mayoría de los fertilizantes se producen en Oriente Medio y también transitan por el estrecho de Ormuz, de la misma manera que el petróleo y el gas. De hecho, un tercio del comercio mundial de fertilizantes pasa por este estrecho y su principal destino es el Sudeste Asiático. Asia ya teme no tener suficiente comida debido al conflicto.

El bloqueo afecta especialmente a las economías en desarrollo. Países como Sri Lanka, la India, Tailandia o Indonesia se preparan para hacer frente a la escasez de alimentos. La subida del precio de la energía, que repercute en toda la cadena de producción y logística de los alimentos, se combina con la falta de fertilizantes.

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El 27% de las importaciones de fertilizantes de Pakistán y de Tailandia provienen del golfo Pérsico. En Sri Lanka la cuota llega al 36%. En el hemisferio norte el período de siembra comienza ahora, en primavera. En cambio, en algunos países del Sudeste Asiático es en junio, con la estación de las lluvias. Sea como sea, los fertilizantes urgen.

Para producir los fertilizantes, se necesita gas natural. Por ello, gran parte de su fabricación se concentra en el golfo Pérsico, donde el gas natural es barato. En concreto, se calcula que la energía representa un 70% de sus costes de producción. Muchos se hacen a base de nitrógeno, como la urea, que es el fertilizante más comercializado y ayuda al crecimiento de las plantas. Su precio subió un 40% las dos primeras semanas de la guerra.

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Otro ingrediente importante en los fertilizantes es el fosfato, que se usa para el desarrollo de las raíces. Arabia Saudí exporta una quinta parte del fosfato mundial. Otros países exportadores son Irán y Qatar. Además, en Oriente Medio también se produce el 40% del azufre mundial, con el refinamiento de petróleo y gas natural, que también se usa para la fabricación de fertilizantes.

El bloqueo del estrecho de Ormuz no es el único problema. Los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta del país persa, que ha atacado a los países vecinos, han afectado la misma producción de los fertilizantes. Por ejemplo, Qatar Energy se ha visto obligada a parar la planta de producción de urea más grande del mundo, debido a la suspensión de la producción de gas natural licuado por los ataques a sus instalaciones.

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La escasez de fertilizantes pone en peligro la seguridad alimentaria, especialmente en la región del sur de Asia y de África subsahariana, según un informe del Kiel Institute for the World Economy, un centro alemán de investigación económica. Los países en desarrollo son los que sufrirán más por el impacto de esta crisis. Julian Hinz, director del grupo de investigación sobre política comercial, afirma que “una crisis energética se convierte rápidamente en una crisis de fertilizantes y, posteriormente, en una crisis alimentaria, especialmente en países que dependen de las importaciones en cada etapa”.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas ha advertido que el cierre del estrecho de Ormuz puede aumentar un 24% el número de personas en una situación de inseguridad alimentaria en Asia, ya que calcula que los precios de los alimentos pueden subir entre un 10% y un 15% en países como la India, Sri Lanka y Pakistán.

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Países afectados

China es también uno de los principales fabricantes de fertilizantes del mundo, sobre todo los que contienen fosfatos y nitrógeno. Pero importa del golfo Pérsico el 47% del azufre que necesita para producirlos. La semana pasada la Asociación China de Medios de Producción Agrícolas pidió a las empresas que liberen las reservas de fertilizantes para hacer frente a la crisis. Por otra parte, el gigante asiático es también un gran consumidor de fertilizantes y, ante la crisis generada por la guerra, el gobierno chino ha restringido la exportación, especialmente de urea, con el objetivo de garantizar el abastecimiento interno.

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Esto, a su vez, afectará a países como la India, que importa fertilizantes chinos, además de los procedentes de Oriente Medio. En concreto, importa desde allí más del 40% de urea y de fertilizantes fosfáticos. Ante esta situación, el gobierno indio ha anunciado subsidios para los agricultores. Las subvenciones tendrán un coste equivalente al 0,7% del PIB del año fiscal 2025-2026.

Hace tiempo que la India pretende aumentar la producción nacional de fertilizantes, pero para ello debe importar gas natural. Actualmente, fabrica 2,6 millones de toneladas de urea al mes. El gobierno financia hasta un 70% del coste del gas que necesitan las empresas productoras. A pesar de ello, algunas plantas se han visto obligadas a ralentizar la producción debido al bloqueo del estrecho de Ormuz y la falta de combustible.