Víctor Jiménez: "Hay dos mil barcos con 20.000 marineros atrapados por el bloqueo de Ormuz"
Presidente del Consejo de la Organización Marítima Internacional
BarcelonaVíctor Jiménez (Algeciras, 1976), marino mercante de profesión, es el presidente del consejo de la Organización Marítima Internacional, el organismo ejecutivo de la ONU encargado de la regulación global del tránsito marítimó. Es una de las personas que mejor conoce la situación actual en el estrecho de Ormuz, el cuello de botella del comercio mundial de hidrocarburos y otros productos que Irán ha cerrado en represalia por el ataque de Estados Unidos e Israel. Un bloqueo que está haciendo tambalear la economía global. Su mandato no es precisamente plácido: asumió el cargo en 2022, poco antes de la invasión rusa de Ucrania, que también impactó en el transporte en el mar Negro y el mar de Azov.
¿Cuál es la situación en el estrecho de Ormuz hoy día?
— Hay unos dos mil barcos, con unos 20.000 marineros atrapados que ahora mismo se encuentran inmovilizados en la zona del golfo sin poder transitar a través del estrecho de Ormuz. Ya se han producido dieciocho ataques con siete víctimas, y la guerra también ha afectado instalaciones portuarias... la situación es de enorme preocupación. Por el estrecho transita el 38% del comercio mundial de petróleo y el 20% gas natural licuado, además de otros productos derivados del petróleo o productos utilizados para la producción de fertilizantes. El tránsito ha caído un 90% o 95%, es decir, de una media de 125 barcos a dos o tres al día.
¿Cómo se encuentran estas tripulaciones atrapadas?
— Hay un nivel muy elevado de estrés y de impacto psicológico por estar en una zona de alto riesgo. Desde la Organización Marítima Internacional hemos pedido a los estados ribereños de la zona que hagan todo lo posible para garantizar los suministros esenciales, como combustible, agua o alimentos, para que las tripulaciones puedan continuar desarrollando sus funciones a bordo y permitir el funcionamiento normal del buque. También se ha hecho un llamamiento a la necesidad de mantener la comunicación de estas tripulaciones con sus familias. Todas las llamadas son pocas para poner sobre la mesa la necesidad de proteger gente de mar inocente, que se ha visto, una vez más, afectada como víctima colateral de conflictos y tensiones geopolíticas.
¿Hay precedentes?
— Situaciones semejantes se han producido en el mar Negro y en el mar de Azov con la guerra de Ucrania. También hemos tenido meses con ataques a buques mercantes cuando transitaban por el mar Rojo en su ruta hacia el canal de Suez. Esto derivó en el desvío de prácticamente todo el tránsito en dirección al cabo de Buena Esperanza, a través de Sudáfrica.
La OMI pide un corredor de evacuación para los barcos atrapados y recomienda a las compañías que eviten la zona.
— La semana pasada celebramos una reunión de emergencia para tratar el impacto que esta situación tiene para el transporte marítimo y la gente de mar, e hicimos un llamamiento a la desescalada, la moderación y el retorno al diálogo diplomático. También estamos en contacto con todos los países de la región, incluyéndo Irán, para facilitar la evacuación de estos barcos inmovilizados a través de un corredor marítimo seguro. Es una medida provisional y urgente, pero también compleja: es necesario conseguir un acuerdo y establecer un orden de prioridades según diversos criterios, como las embarcaciones más necesitadas, los suministros o el estado de la tripulación.
Los Estados Unidos han pedido escoltas navales militares para proteger a los mercantes. ¿Considera que sería una salida a la situación actual?
— Consideramos que este corredor seguro debería basarse en medios pacíficos y de carácter voluntario. No nos hemos planteado cuestiones de protección militar. Lo que necesitamos es un marco que permita el retorno a la libertad de navegación a través del diálogo y de la llamada al entendimiento, que permita recuperar este tránsito seguro a través del estrecho.
Irán ha amenazado con colocar minas marinas en el estrecho.
— Antes de establecer este corredor humanitario tendremos que analizar cuál es el estado real del estrecho desde todos los puntos de vista. Y ver qué riesgos existen o qué zonas habría que evitar por cualquier motivo y cuáles serían las vías de navegación, los canales que se podrían abrir para facilitar este tránsito seguro de buques.
¿Han podido confirmar si Irán está permitiendo el paso de barcos de países aliados?
— No lo hemos podido contrastar.
Con tantos barcos cargados de petróleo en una zona tan reducida en medio de una guerra, el riesgo de un desastre ambiental también es enorme.
— Muchos de estos buques están cargados con miles de toneladas de crudo, de otros productos derivados del petróleo, de productos químicos, y también con el mismo combustible de los buques. Que una embarcación se vea afectada por un ataque de drones u otros artefactos que puedan provocar daños incrementa mucho el riesgo de que se produzca un episodio de contaminación del medio marino.
Y si el bloqueo de Ormuz no se resuelve, ¿hay rutas alternativas?
— La única manera que tienen estos barcos de salir del golfo es a través del estrecho de Ormuz. No hay ninguna alternativa marítima viable.
¿Qué condiciones deberían darse para reabrir este estrecho con garantías?
— Para que se pueda reanudar el comercio marítimo a través del estrecho de Ormuz se necesita una desescalada, retorno a la normalidad, respeto a la libertad de navegación y a los derechos y libertades amparados por el derecho internacional. Por ello es necesario establecer un diálogo diplomático que permita resolver esta situación y facilitar el transporte marítimo a través de la zona, que es un punto estratégico clave como ruta marítima y que tiene un impacto global en todas las cadenas de suministro.
En los últimos años estamos viendo cómo cada vez hay menos respeto por los civiles en las guerras.
— Como marinero mercante que he sido, siento la máxima empatía con los hombres y mujeres que están a bordo y que viven este tipo de situaciones, que ya en condiciones normales están alejados de sus familias, en un entorno complicado y hostil como es el marítimo, y que en ningún caso pueden ser víctimas colaterales de ningún conflicto. No está justificado ningún ataque contra un mercante que transita en ejercicio de la libertad de navegación en una misión fundamental para toda la sociedad, que hace posible que el comercio fluya y que no nos falte de nada en casa.
Suponiendo que mañana hubiera un acuerdo y que la guerra se acabara, ¿cuánto tiempo se tardaría en normalizar la situación?
— Desde un punto de vista técnico, en condiciones ideales, se podrían recuperar pronto los 120 tránsitos diarios para permitir una evacuación relativamente escalonada de los buques inmovilizados. Pero para volver a tener un tránsito comercial normal habría que analizar si ha habido consecuencias del conflicto, cuál es el alcance de los daños en las instalaciones portuarias y en la producción de combustible o de gas natural licuado, y esto todavía se desconoce.