Israel reabre el paso de Rafah parcialmente como prueba piloto, pero mantiene a Gaza bajo bloqueo
Se prevé que este lunes puedan salir un centenar de personas de la Franja y entren cincuenta.
BeirutEl paso fronterizo de Rafah reabrió ayer de forma parcial, tras más de un año y medio de cierre casi total, en una operación piloto marcada por fuertes restricciones y por un contexto de violencia persistente en la Franja de Gaza.
La reapertura, presentada por Israel y los mediadores internacionales como un avance en la aplicación del alto el fuego alcanzado a finales de 2025, tiene un alcance estrictamente limitado y no altera el régimen general de control que Israel mantiene sobre el territorio palestino.
La operación se concibió como una fase de prueba destinada a verificar los sistemas de seguridad, identificación y coordinación antes de autorizar un flujo regular de personas. Según fuentes oficiales y medios locales, el cruce funcionó únicamente para pruebas logísticas y controles documentales, sin habilitar todavía el paso efectivo de viajeros. Rafah permanece bajo supervisión conjunta de las autoridades egipcias, representantes de la Unión Europea y COGAT, el organismo israelí encargado de coordinar los asuntos civiles en los territorios palestinos. La revisión de listas de personas preautorizadas se convirtió en el eje central de esta primera jornada.
Rafah no es solo un paso fronterizo, simboliza el grado de control que Israel mantiene sobre Gaza. De su funcionamiento dependen el acceso a tratamientos médicos fuera del enclave, oportunidades educativas y procesos de reunificación familiar.
La operación piloto evidencia que, pese al alto el fuego, la Franja sigue aislada y dependiente de decisiones externas, un recordatorio de que la normalización de la movilidad civil sigue muy lejana.
Varios informes internacionales señalan que el movimiento de personas podría comenzar con mayor claridad a partir de hoy, con estimaciones preliminares de hasta 150 salidas diarias de Gaza y alrededor de 50 regresos, siempre bajo condiciones estrictas y revisables. Estas cifras, sin embargo, siguen siendo proyectadas y dependen del resultado de la evaluación técnica de esta fase inicial, lo que refuerza el carácter experimental de la reapertura.
Desde el punto de vista humanitario, el impacto inmediato es limitado. La apertura parcial no permite el ingreso de mercancías ni de ayuda humanitaria a través de Rafah, mientras los hospitales continúan desbordados y la asistencia internacional depende de otros cruces sometidos a cierres intermitentes. Para la mayoría de los residentes, la posibilidad de desplazarse sigue siendo excepcional. En este contexto, Rafah funciona más como un mensaje político de avance controlado que como un alivio tangible para la población.
La reapertura de Rafah llega en un momento en que millones de residentes en Gaza han enfrentado restricciones extremas de movimiento durante más de año y medio. Este paso, aunque limitado en su fase inicial, es visto por algunos mediadores como parte de un esquema más amplio de aplicación del acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, las restricciones actuales no permiten el ingreso de mercancías ni asistencia humanitaria in situ, y la apertura sigue condicionada a criterios de seguridad.
El contexto en la Franja sigue siendo sumamente frágil. En las horas previas a la operación piloto en Rafah, se registraron ataques aéreos que causaron decenas de muertos en diferentes puntos de Gaza, incluso cuando el alto el fuego se mantiene formalmente en vigor. Esto evidencia que funciona como un marco formal, pero no como garantía de seguridad diaria.
Representantes de Gaza y observadores internacionales han indicado que, aunque el cruce empezó a funcionar en esta fase, aún no existen datos oficiales públicos sobre personas que efectivamente cruzaran este domingo. Las discusiones sobre los criterios de autorización, las listas y los mecanismos de seguridad continuaron durante gran parte del día en las inmediaciones del paso.
Además de las cuestiones operativas, la reapertura se desarrolla en un clima de tensiones diplomáticas. La supervisión egipcia y europea muestra que Rafah sigue siendo un instrumento de negociación política. Cada autorización y lista preaprobada refleja no solo control logístico, sino también decisiones sobre quién puede salir y con qué criterios, transformando el cruce en un barómetro del equilibrio de poder en Gaza. En el terreno político y social, la reapertura se percibe como un avance necesario, pero claramente insuficiente frente a las necesidades acumuladas tras meses de restricciones extremas.
Por ahora, la reapertura del paso de Rafah se asemeja más a un ejercicio de verificación y control que a una solución con capacidad real de transformar la vida cotidiana en Gaza.