Mil millones de dólares al día, el coste de proteger a Israel de los misiles iraníes
La economía israelí sufre el peso de la guerra, que se acumula después de Gaza, Líbano y Siria
JerusalénLa guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán amenaza con alargarse más de lo previsto. Así lo indicaron dirigentes israelíes y estadounidenses. De las iniciales cuatro semanas que anunció Donald Trump se pasó a cinco, y ahora, de momento, a ocho. Más allá de la estrategia militar, un conflicto prolongado plantea dudas sobre la capacidad de Israel de sostener un enfrentamiento de alta intensidad contra Irán después de años de una economía condicionada por los frentes abiertos en Gaza, Líbano y Siria, además de las tensiones directas con Teherán.
Desde hace más de dos años y medio, después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron campañas militares en varios puntos de la región, la economía israelí soporta el peso de conflictos sostenidos, en un contexto de crisis energética y de deuda que presiona tanto a empresas como a hogares.
Sólo en el 2024, las operaciones en Gaza y Líbano elevaron el gasto militar hasta los 27.000 millones de euros, el 8,4% del PIB, una de las cifras más altas del mundo. Las estimaciones preliminares de 2025 sitúan el coste total de la guerra entre 47.500 y 59.000 millones de euros. Mientras, la población, aunque mayoritariamente es partidaria de la defensa nacional, ve cómo el gobierno ya ha empezado a recortar presupuestos civiles en unos 4.320 millones de euros, con el objetivo de situar el déficit por debajo del 3% en los próximos tres años.
¿Estrategias contables o engaños?
"La deuda es significativa, no sólo por su volumen, sino porque Israel esconde gran parte de la deuda; por ejemplo, no informa del dinero que debe a empresas de armas extranjeras por armamento comprado a crédito, valorado en decenas de miles de millones de dólares", explica al ARA Shir Hever, investigador económico israelí. "El mercado energético está en crisis, los servicios públicos han sido gravemente descuidados y el nivel de vida está en declive; tanto, que 2024 fue el primer año en la historia de Israel en la que la esperanza de vida bajó".
Ahora, el coste de la ofensiva contra Irán podría alcanzar unos 2.600 millones de euros por semana si se mantienen las actuales limitaciones a la actividad económica nacional, según ha advertido el director general del ministerio de Finanzas, Ilan Rom. Para reducir su impacto, Rom ha pedido al jefe del Mando del Frente Interior una reapertura paulatina y parcial de empresas y puestos de trabajo que podría reducir el desgaste económico semanal a la mitad.
Uno de los factores clave para determinar la duración del conflicto con Irán será la capacidad de Israel para mantener su sistema de defensa aérea, la Cúpula de Hierro, frente a un volumen elevado de misiles iraníes. Cada ataque obliga a Israel a lanzar múltiples interceptores, lo que genera una presión constante sobre sus reservas de munición. Entre estos interceptores se encuentran los Arrow-3, destinados a abatir misiles balísticos de largo alcance, que se estima que cuestan cerca de 3,5 millones de euros cada uno, según ha recogido The Wall Street Journal.
Durante algunos episodios de escalada con Irán, como en abril y octubre de 2024 y durante la guerra de los doce días de junio de 2025, Teherán lanzó unos 800 misiles contra Israel. Israel lanzó por cada cinco misiles enemigos, dosinterceptores, sin contar el apoyo de Estados Unidos. En total utilizó unos 213, cuyo coste ascendería a cerca de 745 millones de euros, según estimaciones de Jonathan Schanzer, exanalista de finanzas en el departamento del Tesoro de EEUU y actual director de la Foundation for Defense of Democracies.
La guerra tiene costes directos e indirectos. "Los costes directos son las armas, el combustible de los aviones y los reservistas, que reciben salarios muy elevados, así como los interceptores de misiles, que se estiman en más de mil millones de dólares cada día", añade Hever. "Si la guerra continúa durante unas semanas, arruinará no solo a Israel sino eventualmente también a Estados Unidos, o bien se dejarán de interceptar misiles", remacha.
Los costes indirectos son más complejos de calcular: se incluyen las pérdidas derivadas de los aeropuertos cerrados, la pérdida de intercambio académico y la ausencia de turismo. "Actualmente, Israel está aislado y sectores enteros de la economía están paralizados. Los inversores serían tontos si invirtieran en un país que entra en guerra cada pocos meses, donde no pueden contratar a personal local sin que sean llamados al servicio de reserva o donde los visitantes internacionales pueden quedar atrapados", resume Hever.
Ahora mismo, la capacidad de Israel de mantener un nivel tan alto de intensidad militar contra Irán no depende sólo de los recursos propios, sino también en gran medida del alcance y la durabilidad del apoyo de Estados Unidos.