Netanyahu agita la bandera del antisemitismo tras el intento de atentado con avión contra Tel-Aviv
El incidente permite al primer ministro volver a situar la seguridad en el centro del debate, 25 días antes de las elecciones
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Jerusalén“El vuelo de Flydubai y la indomabilidad de los judíos”, “La tragedia que se ha evitado de Flydubai pone de relieve la valentía israelí” o “Un heroísmo extraordinario y unas circunstancias casi milagrosas evitan una catástrofe aérea” son algunos de los titulares que se pueden leer estos días en Israel. Dos días después de el incidente con el vuelo FZ1073 de Flydubai, la sensación en el país es la de haber esquivado una tragedia, pero también la de haber descubierto una brecha en la seguridad aérea, en uno de los países más obsesionados con esta cuestión.
El gobierno israelí ha anunciado controles más estrictos sobre todos los pilotos que lleguen a Israel y el caso ha abierto preguntas sobre cómo se autorizó a la tripulación: el copiloto, que diversas autoridades han identificado como omaní, procedería de un país que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel, a pesar de que los Acuerdos de Abraham, que establecieron relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos en 2020, establecen restricciones sobre los pilotos de países que no mantienen relaciones con Tel-Aviv.
La normalidad también continúa interrumpida en tierra: Flydubai ha suspendido los vuelos con Ben Gurión y este viernes los vuelos de repatriación de los israelíes que quieren salir de los Emiratos han topado con problemas de autorización. El Al, la principal aerolínea del país, ha cancelado los vuelos previstos para hoy, mientras Arkia e Israir intentan mantener los suyos.
Y, en medio de los interrogantes, Benjamin Netanyahu ha aparecido rápidamente en el centro del relato. Israel todavía no sabe si el copiloto actuaba solo o no, según el mismo primer ministro, pero ha vuelto a repetir que pasó por un “proceso de radicalización islamista” y que “subió al avión para estrellarlo con todos los pasajeros a bordo”. “Ahora mismo estamos aclarando si alguien le envió –ha añadido el dirigente en un vídeo difundido hoy por su gabinete–. Y quien le envió pagará un precio muy alto”.
El antisemitismo como nuevo frente
Ayer, en una entrevista con Fox News, el primer ministro israelí ya había asegurado que el copiloto había pasado por un proceso de “adoctrinamiento islamista radical” y, admitiendo que todavía no conoce el trasfondo exacto del hombre, afirmó que “obviamente odiaba a los israelíes” y habló de un “fanatismo y odio de un nivel incalculable”. De hecho, un responsable israelí ha asegurado al medio israelí The Times of Israel que el copiloto hablaba en las redes sociales de matar judíos, una información que todavía forma parte de la investigación.
En este contexto, el primer ministro ha vinculado el odio y el fanatismo con el antisemitismo y con la propaganda que, según él, demoniza a Israel. Un marco que encaja con el discurso que ya había desplegado ante la ONU, donde habló de un “octavo frente”: la batalla por la “verdad” en los medios de comunicación y en las redes sociales. Y precisamente las redes sociales han ofrecido, pocas horas después del incidente, un nuevo elemento para alimentar este relato. Combat Antisemitism Movement, una organización internacional dedicada a combatir el antisemitismo, ha detectado 2.963 publicaciones en X que, durante las primeras doce horas, atribuían el incidente a Israel, el Mossad, Netanyahu, los sionistas o los judíos. La primera acusación de falsa bandera habría aparecido solo 67 minutos después de la alarma.
A pesar de la distancia entre los interrogantes que todavía rodean la investigación y la rapidez con la que se ha construido el relato, Netanyahu ha incorporado el incidente a una historia más amplia sobre un Israel asediado por amenazas de naturaleza diversa: el yihadismo, el antisemitismo, Irán y sus aliados. En la misma entrevista con Fox News, el dirigente apuntó a una posible conexión iraní, pero remarcó que era demasiado pronto. Dos fuentes de seguridad israelíes han dicho a Reuters que, de momento, no hay indicios de participación iraní.
Para Netanyahu, este es un terreno conocido. La seguridad es una de las principales señas de identidad de su carrera política. Durante años ha construido su imagen como “Mr. Security”: el líder más capaz de identificar a los enemigos de Israel y de proteger al país. Con los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, sin embargo, esta promesa quedó profundamente cuestionada. Ahora el vuelo de Flydubai le vuelve a ofrecer la oportunidad de hablar en su lenguaje político más propio: vigilancia, amenazas y protección.
El momento no es menor. Las elecciones son dentro de 25 días y el político ya había advertido, el día antes del incidente, que los enemigos de Israel podían intentar atacar durante la campaña. Mientras Israel continúa intentando averiguar cómo ha sido posible que una amenaza apareciera dentro de un avión que tenía como destino Tel-Aviv, Netanyahu ya ha comenzado a explicar qué significa el incidente: es un nuevo aviso sobre los enemigos del país, sobre el antisemitismo y sobre la necesidad de no bajar la guardia.