La carrera invisible de Eva Ribalta
Cuando se le propone una entrevista para aparecer en este espacio, Eva Ribalta Ferrer cuestiona que sea la persona adecuada. Prefiere ser de las que se sientan al fondo en una conferencia para escuchar y no levantar el dedo para intervenir. Pero a los 52 años ha entendido que debe combatir esta discreción para contribuir a alimentar la visibilidad que defiende desde 2019 desde la Associació Esport Femení Lleida.
Esta leridana, campeona del mundo y de España en diversas ocasiones y con unos cuantos títulos más, acumula un extenso palmarés en atletismo de fondo, duatlón y triatlón en categorías máster. Ha sido podio mundial de maratón en Vichy, ha subido al cajón en el Ironman de Portugal-Cascais y ha completado el mítico Mundial de Ironman de Kona, en Hawái, donde está dispuesta a volver entre 2027 y 2028. Pero ella no se define por los resultados. "Yo formo parte de un gran colectivo –afirma–. Hay muchísimas mujeres que intentamos combinar responsabilidades laborales, familiares y sociales con nuestros sueños".
Quizás por eso insiste en que es una atleta popular. Trabaja en un despacho de arquitectura haciendo la gestión económica, es madre y se levanta de madrugada para entrenar desde que los hijos eran pequeños. La suya no es la historia de una deportista de élite, sino la de muchas mujeres que intentan encontrar un equilibrio entre aquello que deben hacer y aquello que las hace sentir vivas. Su objetivo es envejecer con una práctica deportiva sostenible que le permita estar siempre a punto para calzarse las zapatillas y salir corriendo, compartirlo con los suyos, estudiar historia del arte y "vivir con mucha tranquilidad".
Su gran hazaña no ha sido una medalla. Llegó a los 35 años, cuando su hermano la apuntó a una carrera después de una larga etapa de parón inicialmente motivada por una lesión. "Soy de la generación que con los estudios y la crianza lo frenábamos absolutamente todo". Por eso necesitó el empuje de aquella inscripción furtiva. Después vinieron los entrenamientos, los campeonatos y los podios. Cuando se le pregunta qué pesa más, si los resultados o haber demostrado que el deporte no tiene edad, no lo duda. Recuerda el impacto que le causaron los veteranos que vio competir en un Mundial de maratón. "Los miraba y pensaba: yo quiero ser eso". Y nunca se ha sentido discriminada ni por el género ni por la edad, sino más bien al contrario: "Hay admiración entre los compañeros".
Junto con otras compañeras lideró la creación de la Asociación Deporte Femenino Lleida para poner el foco en deportes y deportistas a menudo desconocidas. Esta es una demarcación muy fértil en talento deportivo protagonizado por mujeres, "pero estamos escondidas". Por eso es necesario crear referentes y engrosar los datos que estiman que en Cataluña solo el 35 % de las licencias federativas corresponden a mujeres. Pero Eva Ribalta prefiere centrarse en los avances. "Primero tenemos que hacer grande el segmento de mujeres que practican actividad física, que en los últimos años ha dado un boom; y después llegará la paridad en la competición".
Sus referentes no son grandes estrellas del deporte. Son mujeres mayores que ella a las que desde hace años ha visto entrenarse con los hijos a cuestas. "Los mejores referentes son aquellos que tienes cerca". Quizás porque la carrera más ardua no es llegar primera. Es no renunciar a una misma mientras se llega a todo.