Política

Larrosa aprueba sus cuentas por la vía legal, pero sin aliados

La falta de candidatos para una moción de censura permite al gobierno del PSC continuar, pero con mayor fragilidad que nunca

LleidaEsta semana, de una forma automática, quedan aprobados inicialmente los presupuestos municipales de Lleida para este ejercicio 2026. Sin tener ningún tipo de apoyo, el equipo de gobierno de la Paeria (del PSC), en clara minoría (9 de los 27 concejales del consistorio) ha recurrido a una vía legal que le concede la ley de administraciones locales para salir adelante. Y lo ha hecho arriesgando a su jefe, al menos de una forma teórica. Los partidos de la oposición han tenido todo un mes para ponerse de acuerdo para encontrar a un candidato que liderara una moción de censura, opción que la propia ley le permitía. Pero ni siquiera lo han intentado. La aritmética es la que es (un triple empate a cinco concejales de PP, ERC y Junts) y eso no ha dado margen para ninguna negociación. El alcalde Fèlix Larrosa ha podido sacar de momento adelante unos presupuestos sin consenso, pero con la incógnita de lo que nos presentará la política de la ciudad en los próximos quince meses que quedan antes de unas nuevas elecciones municipales.

Composició de la Paeria de Lleida

Derrota en el pleno de presupuestos

Durante la primera mitad de legislatura, el gobierno de Larrosa ha podido ir funcionando con cierta normalidad gracias al apoyo de los cinco concejales de Junts, que han ido votando a los principales ejes políticos (incluidos los presupuestos del año pasado). Pero la cosa se torció en el pleno del pasado 23 de diciembre, cuando todos los grupos de la oposición votaron en contra de las cuentas del 2026. El equipo de gobierno les presentó un mes antes como "los más expansivos en la historia de la ciudad". Una cifra récord de 262 millones de euros, de los que 63 estaban previstos para inversiones (el doble que el pasado año), con la intención de priorizar, según fuentes municipales, la acción social, "con una apuesta también muy importante para las políticas de vivienda, en la que se destinarán 7,2 millones de euros", argumentaban.

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El alcalde explica que "no nos valían unos presupuestos prorrogados", porque además de mejoras en servicios como los de la limpieza, había muchas inversiones comprometidas con otras administraciones, como el Pla de Barris, del que la ciudad ha logrado un 50% de subvención. El PSC asegura que las cuentas tienen el aval de otras administraciones como la Generalitat y el gobierno del Estado, "con aportaciones de fondos para proyectos estratégicos, y que permitirán afrontar obras como la resolución de los problemas de inundabilidad en el río Segre o la transformación del Centro Histórico".

Pero todos los grupos de la oposición critican que no ha habido ninguna voluntad de consenso por parte del gobierno municipal. Incluso el grupo de Junts, que hasta ahora había sido su aliado durante esta legislatura, se opuso a las cuentas del PSC. "Son unos presupuestos expansivos, pero las inversiones no se han consensuado", explica la portavoz juntera, Violant Cervera. Lamenta que el gasto se concentre en el Pla de Barris y en el modelo de Agenda Urbana, "nada prioritarios" y lamenta que "no solucionen los problemas del día a día de los ciudadanos".

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El resto de grupos votaron también en contra, argumentando que en ningún caso ha habido diálogo. La portavoz republicana, Jordina Freixanet, lamentó en el pleno de presupuestos la falta de un "acuerdo de mínimos" y pedía "un cambio de rumbo, de modelo y de liderazgo" para Lleida.

Fèlix Larrosa asegura que todos los grupos municipales (excepto Vox, con los que los socialistas no tienen ninguna voluntad de pactar) tenían la información de las cuentas e iniciaron conversaciones un mes antes del debate. "Que no nos engañen", advierte el alcalde, lamentando que no se presentaran a tiempo sus enmiendas. "Pido a todos los portavoces que reflexionen, porque la opinión pública no lo entiende", concluye Larrosa, lamentando que las "líneas rojas" de los grupos no hayan hecho posible ningún acuerdo.

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En cualquier caso, tras el rechazo de los presupuestos, el equipo de gobierno inició la maquinaria legal para salirse sin aliados. Y empezó con una cuestión de confianza. Si la superaba, los presupuestos quedaban automáticamente aprobados. Como no fue así, los grupos han dispuesto de este mes de enero (que finaliza el próximo sábado) para presentar una moción de censura y echar al alcalde. Obviamente, no ha habido candidato y, por tanto, se entiende otorgada la confianza y aprobado el proyecto de presupuestos de forma automática. "Es una herramienta que tenemos", argumentó el alcalde Larrosa, citando como ejemplos a otras ciudades como L'Hospitalet y Zaragoza, que se han encontrado en una situación muy parecida. "Mi interés es que la ciudad avance, que los leridanos se encuentren reconfortados con nuestras políticas y que avancemos en orgullo de ciudad", declaró Larrosa.

La posibilidad de una moción de censura nunca ha sido puesta sobre la mesa. Los grupos de la oposición no lo han planteado en ningún momento y ni siquiera ha habido llamadas de cortesía. Los proyectos de los tres grupos mayoritarios son totalmente distintos. Incluso antagónicos.

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"Nos hemos encontrado en esta situación porque estamos ante un gobierno agotado", denuncia el portavoz del PP (y jefe de la oposición), Xavier Palau, "un gobierno en minoría que ha sido incapaz de establecer sinergias con el resto de fuerzas políticas". Palau asegura que los pactos con Junts han originado "un cacao, que nos ha acabado llevando a esta situación de bloqueo".

Y ahora, ¿qué?

Quedan todavía quince meses de legislatura y parece que el equipo de gobierno ha perdido a su pareja de baile. La juntera Violant Cervera insiste en que nunca se ha casado con los socialistas y recuerda que "nosotros no somos socios del PSC, somos socios de la ciudad". Para Junts, las cosas no han cambiado. "Seguimos estando donde estábamos" –explica Cervera–. "Hasta ahora hemos cumplido con los acuerdos de presupuestos –dice–, las cuestiones que vengan a partir de ahora, si creemos que son interesantes para la ciudad y pueden mejorar la vida de los ciudadanos, las votaremos". Si no, presentarán alegaciones o votarán en contra.

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"El principal obstáculo que tenemos en estos momentos es la manera de entender la política y de gobernar del alcalde", opina Jordina Freixanet,. "A partir de ahora, estos presupuestos tendrán que ejecutarse, así como diferentes políticas a nivel de ciudad, y el alcalde necesitará apoyos", avisa la portavoz republicana, recordando que el divorcio de PSC y Junts "estaba anunciado" desde hacía tiempo. "Debemos tener un sentido de ciudad", pide Freixanet, lamentando que ahora el PSC esté flirteando con los populares, en referencia a la última prórroga del contrato de autobuses ya la aprobación del nuevo plan urbanístico, dos políticas que han contado ya con el apoyo del PP.

Precisamente, el PP ha planteado la necesidad de buscar "espacios y negociaciones de estabilidad y acuerdos mínimos entre los grupos" para dar estabilidad a la ciudad a lo largo de los próximos meses. Sin embargo, su portavoz admite que será difícil pactar con aquellos que han estado gobernando durante 46 años (en referencia tanto al PSC, como ERC y Junts) y que han llevado a la ciudad "a una situación de bloqueo en el modelo de inclusión", dice Xavier Palau.

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Recuerdos de 2022

La cuestión de confianza derivada de la falta de aprobación de los presupuestos es una herramienta que tiene precedentes en la Paeria de Lleida. Ocurrió en enero del 2022, cuando el entonces alcalde republicano Miquel Pueyo logró sacar adelante sus cuentas, que habían sido previamente rechazados primero en un pleno ordinario y, después, perdiendo una cuestión de confianza. Las cuentas de ERC contaban con el apoyo de Junts i els Comuns, que formaban un pacto de gobierno, pero los concejales de este último grupo se desmarcaron a última hora. Todo ello abrió sus puertas a una moción de censura que, en este caso, sí que se estudió muy a fondo. Fue precisamente el socialista Fèlix Larrosa, quien era entonces jefe de la oposición, quien estuvo negociando hasta el último minuto para conseguir los apoyos necesarios para embestirse como nuevo alcalde, pero no fue posible. Por último, la falta de candidato permitió que Miquel Pueyo pudiera aprobar sus presupuestos e incluso llegar al final de la legislatura.

Para muchos, el escenario actual es claramente distinto al del 2022. El actual alcalde recuerda que su grupo gobierna en minoría, mientras que el anterior equipo lo hacía con un acuerdo tripartito que le daba mayoría absoluta en el pleno. Pero algunos ven alguna correlación. Violant Cervera avisa de que "la hemeroteca no engaña" y recuerda que en el 2022 Larrosa exigió la dimisión del alcalde Pueyo por no ser capaz de encontrar acuerdos. "Los motivos vuelven ahora a ser los mismos, es decir, viene de un presupuesto que no se ha aprobado porque el ayuntamiento ha sido incapaz de consensuarlo antes", indica Violant Cervera. Obviamente, Larrosa no dimite. Y parece visiblemente tranquilo frente al panorama político que le espera.