Algodón flojo contra la deriva ultra del PP
En política, bailar al son de otro suele traer problemas y tobillos torcidos. El PP hace tiempo que intenta detener la sangría de votos hacia Vox y, en su gesticulación poco agraciada y descoordinada para seguir este frenético chachachá, solo consigue ensanchar la pista de baile para que Abascal y los suyos hinchen el pecho, Saturday Night Live style. La prensa juega un papel en todo esto, claro. Y así, encontramos que este viernes El País aprovechaba el fichaje de Cayetana Álvarez de Toledo para escribir: “Feijóo refuerza las listas con perfiles del ala dura y cargos autonómicos”. En cambio, en El Mundo la portada era muy distinta y el titular era “Feijóo conjuga con Álvarez de Toledo y Sémper las dos almas del PP en las listas”. El contraste de palabras clave es evidente: dura y almas. El blanqueamiento de las posiciones más extremas y de las políticas del resentimiento también pasa por una esterilización semántica de los conceptos.
De hecho, la campaña es la gran fiesta de los eufemismos y las proposiciones –o titulares– que tienen doble y triple lectura. Cuando El País escribía, también el viernes y en primera página, que “El PSOE acepta un cara a cara de los candidatos el 16 de noviembre” lo hacía para poder explicar que, en cambio, Feijóo está vetando el debate a cuatro –con Abascal y Colau– que intenta organizar RTVE. Vendrán días de negociaciones y vetos cruzados sobre estos debates, mientras la campaña del carisma se juega en La revuelta, en El hormiguero y en las entrevistas en YouTube de Jordi Wild. Las televisiones han sido demasiado dóciles aceptando los dictados de los partidos para los debates electorales, y esto ha hecho que sean programas cada vez más ineficaces como manera de decidir el voto. Demasiados bloques, cronómetros y formalidades vacías, que ni siquiera juegan a favor de la densidad de contenido. Es normal que arrasen los formatos que venden una falsa (o como mínimo impostada) genuinidad.